lunes, 2 de marzo de 2015

Mitja Marató de Cambrils (1 de marzo de 2015)

Mi gran objetivo después del maratón de la Costa Daurada-Tarragona del 18 de enero era la Marxa dels Castells, el 8 de marzo, un trail de 54 km por los caminos de la comarca leridana de La Segarra, cita para la cual he mantenido el kilometraje alto y no he bajado los ritmos de entrenamiento después del maratón . Sin embargo, otros objetivos de la temporada a más largo plazo, como conseguir ser finisher de la Half Marathon Series de Tarragona (HMS) o participar en el primer circuito Mitges de Ponent han hecho que se me hayan acumulado muchas competiciones de medio maratón en pocas semanas. Así, sólo una semana después del medio maratón de Balaguer y a tres semanas del medio maratón de Tortosa, tocaba participar en la penúltima cita del circuito HMS: el medio maratón de Cambrils.

Esta prueba combina las distancias de medio maratón, 10 km y 10 km en patines y, debido a la alta participación, se han establecido diferentes horarios de salida para cada carrera. Así, los corredores de 10 km y los patinadores salían a las 9 de la mañana, mientras que los corredores del medio maratón no lo hacían hasta las 10:30 h. Así que, después de una hora en coche desde Tàrrega, llego con tranquilidad a Cambrils, recojo el dorsal y tengo tiempo de relajarme un poco antes de la carrera. Es día es espléndido. El cielo está parcialmente cubierto, no hace calor ni frío y tampoco hace viento. Sólo sopla una brisa que agradeceremos durante la carrera. Un día especialmente diseñado para correr.

Salida del medio maratón. Foto: Marcos Cabrera.

Estoy especialmente tranquila. El objetivo principal es únicamente acabar, para no perder la posibilidad de clasificarme en el circuito. Sin embargo, voy a intentar hacerlo en el menor tiempo posible. Se da la salida y cuesta coger el ritmo debido a la gran la cantidad de participantes. Estoy junto al globo de 1:40 y, después de mi experiencia en Salou, decido adelantarlo lo antes posible. No es fácil, ya que el atasco de gente es enorme, pero antes de 500 metros ya lo he conseguido. El circuito discurre en su mayor parte por el paseo marítimo, en paralelo al mar y es un recorrido a 2 vueltas. Lo conozco como la palma de mi mano, ya que todos los veranos entreno por allí. En el tramo de ida de 5 km hay mucha acumulación de corredores, algunos me adelantan y yo adelanto a otros, aún no se han reunido los grupos que van a ritmos similares. Llego al km 5 en 22:32. Allí giramos 180º, tomo unos sorbos de agua, y volvemos por el mismo camino hacia la meta. Primero nos cruzamos con los corredores que nos persiguen y, más adelante, precedidos por el coche oficial y un par de motos de la policía local, ya llegan los corredores más destacados que inician su segunda vuelta al circuito. Los grupos empiezan a estirarse y empiezo a correr con bastante espacio. Paso por el arco de salida marcando un tiempo de 45:55 en los 10 km.

Km 9. Foto: Gerard Reyes. CambrilsDiari.cat

Encaro la segunda vuelta al circuito. Voy bien, la cabeza está en su sitio, pero no me noto fuerte. Así que me sitúo justo en el límite para correr con relativa tranquilidad y no sufrir. Pasado el km 12 me tomo un gel y, en el 16, nuevo giro de 180º y encaramos el último tramo hacia la meta. Ahora ya voy corriendo sola aunque, a ratos, encuentro algún corredor al que seguir durante unos minutos. Hoy hecho de menos tener una liebre, porque el circuito es rápido pero poco entretenido, con sus 5 km de ida y 5 km de vuelta casi completamente rectos. Por eso agradezco saludar a algunos corredores del club con los que me cruzo, y también a otros que se han quedado a animar después de la carrera de 10 km. Los kilómetros, perfectamente señalizados, van cayendo poco a poco. Mis sensaciones son muy extrañas, no lo estoy pasando bien, aunque tampoco mal, es como si estuviera cumpliendo con un trabajo. Ya veo el arco de meta. La animación en esta zona es enorme. El fantástico speaker de todas las pruebas de este circuito me choca la mano a la llegada. Y paro el crono con una increíble precisión suiza de 1 h 38 min. 
1:38, 4 veces seguidas... Imagen:http://andrewslawplc.com/
Como os he dicho, sensaciones extrañas. No estoy contenta, pero tampoco triste. Me ducho, paseo un poco por la zona de llegada y cojo de nuevo el coche para volver a Tàrrega. Me noto muy fatigada. Creo que la carrera de hoy ha sido una carga enorme para mis ya maltrechos músculos. Esta semana va a ser suave, quizá sólo desempolve la bici, no sé, pues espero conseguir recuperarme para rendir al máximo en la Marxa dels Castells. El año pasado conseguí completar los 54 km en 5 h 30 min (crónica). Esa es mi referencia para el próximo domingo.

¡Ya os contaré!


lunes, 23 de febrero de 2015

Mitja de Balaguer (22 de febrero de 2015)

Dos semanas después del medio maratón de Tortosa cambio el río Ebro por su afluente, el Segre, y me desplazo más al norte hasta la ciudad de Balaguer, donde ayer domingo tuvo lugar la 27ª edición de su medio maratón.

Río Segre a su paso por Balaguer. Foto: www.mitgesdeponent.cat

Con una organización renovada, la carrera presentaba un nuevo circuito a dos vueltas totalmente urbano, que se anunciaba con un perfil bastante llano. Pocas oportunidades me quedan ya para intentar rebajar mi marca en esta distancia esta temporada, debido a la meteorología (cada vez va a hacer más calor) y al perfil complicado de los medios maratones que quedan hasta el verano. Así que, invitada por la organización, intenté aprovechar esta oportunidad.

Pero la suerte no está de mi lado y de nuevo el día despierta con un viento muy fuerte. Hace un par de días que ya hay avisos de peligro en estas comarcas por los fuertes vientos del domingo. Así que, con gran disgusto, ya me despido de la oportunidad de conseguir marca en esta carrera.
Arco de salida/meta volando. Foto: Iván Segurado

La salida era inicialmente a las 10:30, pero se retrasa unos minutos debido al paso del tren, ya que el circuito atraviesa sus vías. El viento ha hecho volar por los aires el arco de salida/meta así como las vallas de hierro de la organización. Aunque hace sol, el viento del norte es frío, así que hoy, excepcionalmente, corro con manguitos.

Algunos compañeros del club antes de la salida. Foto: José Luis Marín
Tomamos la salida unos 700 corredores entre el medio maratón y la carrera de 10 km. De ellos, somos 25 compañeros de nuestro club. Siempre hace ilusión ver nuestra camiseta y encontrarnos en las carreras, pues en realidad son casi las únicas oportunidades que tenemos para ponernos al día de nuestras batallitas atléticas.

Salida. Foto: Iván Segurado.
Se da salida y me dispongo a conocer este nuevo circuito, totalmente urbano por la ciudad de Balaguer. Me noto fuerte y mis ritmos son los de Tortosa hace 2 semanas y con muy buenas sensaciones. Hoy corro sola, ya que Jordi ya está en modo maratón y se toma sus rutinas muy en serio. El viento se deja notar enseguida y en realidad, no te das cuenta de los segundos que te hace perder, ya que la sensación de esfuerzo es la misma. Paso el km 5 en 23 minutos. Allí bebo un par de tragos de agua del avituallamiento.

Corriendo por las calles de Balaguer. Foto: Joan Bové.
Volvemos hacia atrás por el mismo camino que hemos recorrido. Eso nos da la oportunidad de ir encontrándonos con los demás corredores. Es agradable irse saludando y deseándose ánimos. El km 10 está exactamente bajo el arco de meta. Allí un cono nos hace girar 180º para encarar la segunda vuelta. Paso este punto en 47 minutos. Al ser la zona de meta, hay muchísima gente, y el avituallamiento está justo allí, con tanta mala suerte que no lo veo y me doy cuenta de que lo he rebasado sin coger agua. Por un momento pienso en recoger una botella del suelo sin terminar que haya lanzado algún corredor, pero al final no lo hago y pongo mi objetivo en el km 15 donde estará el siguiente punto de repostaje. Antes, hacia el km 12, me tomo un gel. Es bastante líquido, así que supongo que no pasará nada porque lleve tantos kilómetros sin beber agua. En el km 15 hay un grupo de música que hace bastante agradable ese nuevo giro de 180º para volver a meta.

¡Preparada! Foto: José Luis Marín
En ningún momento me noto sin fuerzas, voy fenomenal y no se me está haciendo largo, pero sé que los tramos de viento en contra donde tengo que agachar la cabeza, me están frenando bastante. Finalmente llego a la meta. La gente animándome un montón, pero mi cara no es de satisfacción. De nuevo he parado el crono en 1:38; casi he clavado hasta los segundos de la carrera de hace 2 semanas. Cojo un poco de fruta y un Aquarius y me dirijo a las duchas. Quiero volver a Tàrrega pronto para ver a mi hija que está jugando un torneo de balonmano. Pero antes de irme consulto la clasificación y veo con sorpresa que he vuelto a quedar la 1ª de mi categoría. Así que me quedo hasta la entrega de premios que se retrasa bastante. Sin embargo, llego a tiempo para verlas subir al podio como segundas clasificadas :-) (orgullo de madre...)


Equipo alevín femenino del CEACAT. Con la alcaldesa de Tàrrega.

El próximo domingo toca un nuevo medio maratón, la penúltima prueba de la Half Marathon Series, en Cambrils. Es también la última oportunidad de atacar la marca de 1:37 que tengo en esa misma carrera. Espero que pare el viento de una vez.

¡Ya os contaré!

sábado, 21 de febrero de 2015

Manual del corredor de competición, un gran libro.

Siempre he sido una gran lectora y por mis manos han pasado centenares de libros de variados contenidos. Por eso no es de extrañar que, desde que me aficioné a correr, haya ampliado el abanico de temas sobre los que leo y haya añadido una nueva categoría a la lista: el atletismo. Como en todo, hay libros que pasan sin hacer ruido, otros que soy incapaz de terminar y algunos que guardo en mi memoria y en mi armario como pequeños tesoros. Hoy os voy a hablar de uno de ellos. No destaca precisamente por la maestría de su prosa, sino que es única y simplemente un manual. Se trata del "Manual del corredor de competición", de Bob Glover y Shelly-Lynn Florence Glover, un libro que trata de forma práctica y entretenida todos los aspectos técnicos que interesan a todo corredor y que recomiendo leer a todas y cada una de las personas que disfrutan de este deporte. Aunque la primera vez habría que leerlo de principio a fin, este libro es una obra de consulta, por lo que es posible volver a él repetidamente y dirigirse a capítulos específicos según el interés de cada uno en un determinado momento.

Recomiendo no saltarse la introducción, allí observé con sorpresa que esos escritores me conocían personalmente, aunque no nos habíamos visto nunca. Leí que todos, en más o menos medida, tenemos nuestro lado competitivo, no sólo en el deporte, sino en nuestra vida cotidiana. Cuando empecé a correr, no pensaba en competir. De hecho, participar en una carrera me causaba verdadero pánico. Pero, después, competir se volvió en una razón para seguir corriendo, en un motivo para salir a entrenar, en un medio para poner a prueba mis límites físicos y mentales. En una carrera, puedo ver cuánto tiempo puedo aguantar corriendo o a qué velocidad. Puedo ganar o perder contra mí misma. En cada competición mido mi progreso y me siento orgullosa de ello, lista para marcarme nuevos desafíos. Igual que en el libro.

Y también disfruto entrenándome para las carreras. Pero, a medida que se va acercando el día de la competición van surgiendo las dudas. Ahora es la mente la que tiene que empujar al cuerpo. Cuando estoy en una carrera me pregunto qué hago allí, me gustaría abandonar una y cien veces, pero al mismo tiempo siento una fuerza que me impulsa a seguir adelante. Y cuando acabo, me parece que todo ha sido muy breve, y enseguida busco una nueva carrera para superarme.

Bob Glover y Shelly-Lynn Florence Glover nos conocen y por eso saben plasmar tan bien las respuestas a nuestras preguntas en este aconsejable manual.


lunes, 9 de febrero de 2015

2ª Mitja Marató de Tortosa (8 de febrero de 2015)

Y ayer llegó el día del medio maratón de Tortosa, la 4ª prueba de la Half Marathon Series de Tarragona en la que estoy participando esta temporada. Tortosa queda a más de 170 km de Tàrrega, un poco lejos para ir y volver el mismo día, así que decidimos llegar un día antes y quedarnos a dormir allí. La suerte es que tenemos grandes amigos en esa zona, debido a los 11 años que estuve trabajando en el Observatorio del Ebro, así que al final pasamos un fin de semana muy agradable.

Salida del medio maratón de Tortosa. Foto: Ultra-Runners

La idea era hacer un buen tiempo en la carrera, así que, igual que el año pasado, Jordi decidió acompañarme. Lamentablemente, cuando nos levantamos el domingo nos encontramos con que el día es muy ventoso, una de las características de estas tierras. Cuando llegamos a recoger los dorsales, ya vemos que la organización está luchando contra el viento para colocar el arco inflable en la zona de salida. Y es que el circuito discurre a lo largo de río Ebro, que canaliza los fuertes vientos, así que me doy cuenta enseguida de que va a ser imposible atacar la marca de 1:37 del año pasado en la misma carrera.

Km 9. Foto: Blanca de la Sotilla

A las 10 de la mañana se da la salida a los más de 500 corredores que se han dado cita en Tortosa para participar en el medio maratón y la carrera de 10 km que se celebra conjuntamente. Hay atletas de gran nivel, como el reciente campeón de Catalunya de maratón o la medallista olímpica María Vasco. El medio maratón consiste en dar dos vueltas a un circuito urbano totalmente llano por ambos márgenes del río Ebro. Los primeros kilómetros ya son en contra del viento y, aunque estoy fresca, veo que cuesta mantener un ritmo estable. Jordi se pone delante mío y me marca un ritmo de 4:30 min/km que queremos mantener durante el máximo tiempo posible. Nos dirigimos al centro de la ciudad por unas calles que conozco muy bien. No hay mucho ambiente, pero a mí me sigue pareciendo un circuito entretenido y una carrera agradable. La primera vuelta pasa bastante rápido, y nos dirigimos de nuevo a la zona de meta, donde se quedarán los corredores y corredoras de los 10 km. Pasamos por el km 10 a unos 45 minutos largos, me tomo un gel e iniciamos la segunda vuelta.

Paso por el puente rojo. Foto: Blanca de la Sotilla

El esfuerzo que he hecho en la primera parte para mantener el ritmo en contra del viento ya no lo puedo hacer en la segunda vuelta. Se me está haciendo durísimo luchar contra esa fuerza que te empuja hacia atrás. Jordi aún insiste en conseguir batir mi marca, pero lo estoy pasando mal y le digo que olvidemos el tiempo y que nos centremos únicamente en la posición. He leído una frase, no recuerdo dónde, que decía algo así como que el running se entiende desde las largas distancias. Yo lo aplico a mi carrera. Hace tres semanas estaba corriendo un maratón, así que con esa referencia, 21 km tienen que hacerse mucho más cortos. Por eso le digo a mi cabeza que esté tranquila, que aguante el esfuerzo porque enseguida vamos a llegar a meta.
 
Llegada a meta. Jordi como una rosa y yo hecha polvo. Foto: familia Sanahuja

El último kilómetro es quizá la peor parte de esta carrera, porque ya ves la meta a lo lejos y te da la impresión de que no va a llegar nunca. Yo aparto la vista del frente y miro al suelo unos metros por delante, a modo de pequeña treta psicológica. Me gusta esprintar en la línea de meta, pero hoy no puedo, ha sido una carrera durísima y no me queda nada más que dar. Entramos en meta en 1:38 y estoy feliz. Me he quedado un minuto por encima de mi objetivo, pero he conseguido ser la cuarta mujer y la primera de mi categoría. El conocido triatleta Robert Mayoral describe la dureza de esta carrera como pacer de 1:30 en este enlace.

Ese resultado afianza mi posición en la clasificación general de la Half Marathon Series, en la que voy fenomenal. Ahora toca aguantar el tipo en las dos pruebas que faltan, los medios maratones de Cambrils el 1 de marzo y el de l'Ametlla el 2 de mayo.

Trofeo y botella de vino en el podio con mi hija Ainhoa

Antes de eso, tengo una nueva cita con la distancia en el medio maratón de Balaguer, el próximo 22 de febrero. No tenía idea de participar, pero resulta que los organizadores de los medios maratones de la provincia de Lleida nos hemos unido para crear un circuito del que Balaguer es la primera parada y por tanto creo necesario darle todo nuestro apoyo empezando por mi persona. Por cierto, si os apetece participar en este nuevo circuito, que incluye los medios maratones de Balaguer (22 de febrero), Tàrrega (10 de mayo), Mollerussa (18 de octubre) y Lleida (15 de noviembre) os esperan muchas sorpresas y regalos. Toda la info en mitgesdeponent.cat



¡Hasta pronto!

lunes, 19 de enero de 2015

Crónica del Maratón de la Costa Daurada-Tarragona (18 de enero de 2015)

El Maratón de la Costa Daurada-Tarragona (MCD) lo tengo fijo en la agenda. Me perdí la primera edición de las 5 que se han celebrado, pero a partir de ahí las hecho todas. Y es que un maratón a menos de una hora de casa y con la posibilidad de inscribirse a un precio promocional de 25 euros es para tentar a cualquiera. Además, la organización me parece excelente, así que siempre vuelvo contenta a casa.

Llevaba entrenando 10 semanas de forma específica para esta carrera. En este tiempo, he hecho las tradicionales tiradas de 30 y 32 km así como 2 medios maratones. Mi marca en el último medio maratón (1:38) me daba una idea de mi posible objetivo en maratón, es decir, 3 h 30 min. Claro que hace un par de años que lo estoy intentando y no hay manera... Pero lo que disfruto en el intento no os lo podéis ni imaginar, ja, ja,...

Era mi onceavo maratón, pero fue una historia nueva. Creo que, aunque llevara 50 maratones, cada vez viviría una aventura distinta.Creo que esa es parte de su magia. Esta vez la novedad fue que, por primera vez, no corría sola. A una semana de la carrera, me dijo Jordi que me podía acompañar, si yo quería. Él venía de hacer el Maratón de Castellón en 2:54 y no tenía ningún objetivo a la vista así que, contenta como unas castañuelas, le dije que sí.

Salida MCD. Foto: organización
El día de la carrera nos levantamos a las 6 de la mañana. Mi desayuno: dos mini-tostadas con margarina y mermelada y un té. Hacia las 7 salimos de Tàrrega. El termómetro marca 2ºC. Llegamos a Tarragona, aparcamos sin problema en un párquing que ha habilitado la organización cerca de la salida y nos vamos a recoger el dorsal. Después, nos cambiamos y salimos a calentar un poco. Yo me he puesto un plástico por encima que tiraré justo antes de la salida. El frío se hace notar, pero hace sol y nada de viento. Un día ideal para correr. El ambiente es, como siempre, espectacular. Este año han sido unas 1.700 personas las que se han dado cita en Tarragona. Aparte del maratón, hay una carrera de 10 km y, como novedad, otra de 30 km. Es además, sede del campeonato de Catalunya de maratón.

Jordi a la derecha de la foto y yo a su lado. Al fondo, el grupo de 3:30. Foto: JJ Vico.
Cuenta atrás y salimos. Los primeros 10 kilómetros discurren por la escollera del puerto de Tarragona y son muy llanos. Nos ponemos a un ritmo de 4:55 min/km, que podemos llevar con facilidad a estas alturas de la carrera. No debería correr más rápido si no quiero chocar contra el muro en la segunda parte del recorrido. El problema, que ya esperaba, es que la liebre de 3:30 (el triatleta Robert Mayoral) clava el ritmo a la perfección, y lleva junto a él a un grupo muy grande de corredores. Así que para adelantarlo hace falta acelerar. Si hubiera estado sola, nunca le hubiera adelantado y hubiera tenido que correr con el grupo, cosa que hice el año pasado y que personalmente no me gusta, pues prefiero ir sola a mi ritmo. Pero cuando Jordi se dio cuenta de la situación, metió un pequeño cambio de ritmo que nos permitió adelantar al grupo. Después, volvimos al ritmo de crucero. El grupo de 3:30 quedó a unos 100 metros por detrás de nosotros, cosa muy estresante para mí, pero Jordi no paraba de decir que me concentrara en la carrera, así que al final olvidé que los tenía pisándonos los talones. Él me lleva los geles, me recoge el agua en los avituallamientos, me señala los obstáculos del camino, y yo sólo me tengo que preocupar de correr, todo un lujo. Los primeros 10 km los hacemos a una media final de 4:55 min/km. Tomo mi primer gel y encaramos la segunda parte de la carrera.

Chema Martínez ayer en la MCD.
Aquí dejamos la costa y nos adentramos en la ciudad de Tarragona. Este año han cambiado el sentido del circuito, así que hacemos ahora la subida hasta la pista de atletismo, este año en el km 17, y bajada de vuelta al puerto. Cuando estamos subiendo, vemos a los primeros clasificados de los 30 km y del maratón que hacen el camino de vuelta. Chema Martínez va el primero, como un tiro. Todos gritamos su nombre y le animamos. Es un verdadero privilegio verle correr. Aquí empezamos a encontrar los primeros desniveles que, por pequeños que sean, se convierten en el Everest cuando se trata de un maratón. Sin embargo, también hay tramos de bajadas, así que, apenas sin darnos cuenta, aceleramos el ritmo y pasamos la media maratón en 1:43, a un ritmo medio final de 4:52 min/km. Me encuentro bien, pero pienso que hemos ido demasiado rápido. Segundo gel y hacia el tercer tramo.

Volvemos a la zona de salida, allí el ambiente es buenísimo y hay mucha gente animando. Seguimos a ritmos entre 4:50 y 4:55 min/km. Ahora toca volver a hacer los 5 kilómetros de escollera, en ida y vuelta, desde el km 25 hasta casi el 30. Veo una recta larguísima, totalmente llana, con el faro al fondo, como si estuviera en el fin del mundo. Entonces no sé qué me pasa que me hundo. Jordi se da cuenta enseguida e intenta animarme. Pero por mi cabeza empiezan a pasar pensamientos negros como la noche y le digo que no puedo más. Él me dice que claro que puedo, que he hecho cosas mucho peores, que no escuche a la cabeza, que es cuerpo el que tiene que correr. Cada vez es peor y decido que cuando se acabe el tramo de escollera giro hacia la meta, siguiendo a los corredores que harán los 30 km. Durante esos 5 kilómetros sólo pienso en abandonar. Antes de llegar al km 30 me paro a caminar mientras me tomo el tercer gel y bebo agua. Son unos pocos metros y, sin pensarlo, vuelvo a correr. Este tramo de 5 km, totalmente llano, ha subido la media de los últimos 10 km a 5:09 min/km.

Passeig de l'Escullera. Foto: infomakis.com
Seguimos adelante. Y de repente, igual que vino, se fue. Empiezo a revivir y casi no me lo puedo creer. Vuelvo a encontrarme bien y a correr a gusto. Empiezo a visualizar la meta y sé que voy a terminar. Estoy cansada, claro, pero se podría decir que incluso contenta. El problema es que ahora nos enfrentamos a la última parte de la carrera, la más dura y temible, ya que discurre junto al mar por un recorrido lleno de toboganes, con algunas subidas de perfil considerable. El año pasado pasamos por allí antes del km 10, pero este año, debido al cambio de sentido del circuito, es después del 32. Lo compensa la cantidad de gente animando. Hay voluntarios por todas partes ofreciéndote agua, isotónico, reflex, animándonos a tope. Es impresionante. Miro el mar, con un montón de barcos enormes allí lejos, quizá esperan poder entrar a puerto. Este tramo de 12 km lo hacemos a una media de 5:04 min/km.

Y llegamos a meta. A falta de unos 500 metros nos cogemos de la mano y entonces a Jordi se le va la pinza y empieza a esprintar como si le llevara el diablo, me lleva casi volando. Y entramos en 3:34:04. Feliz como una perdiz.

La secuela de ayer sólo es un resfriado a consecuencia del frío. Muscularmente estoy bien y no me duele nada. Esta mañana he ido a rodar unos 50 minutos y todo estaba en orden. La siguiente cita es el medio maratón de Tortosa, dentro de 3 semanas.

¡Ya os contaré!


jueves, 8 de enero de 2015

A 11 días del 11

Este año las fiestas navideñas se me han pasado en un suspiro. Y se podría decir que las he superado con éxito. He podido disfrutar de muchos días de vacaciones, lo que me ha permitido entrenar por las mañanas, en mi horario favorito. Además, con tanto entrenamiento, la lucha calórica ha acabado en tablas.

También he tenido la oportunidad de participar de nuevo en una San Silvestre, aunque desde la organización. Hace tres años que nos juntamos los compañeros del club para dar una vuelta festiva por nuestra ciudad la tarde del 31 de diciembre y, a partir de entonces, institucionalizamos un poquito esa fiesta y la convertimos en la San Silvestre de Tàrrega, una carrera gratuita, con inscripciones limitadas, que no ha perdido su carácter familiar.

Antes de la salida...

Final de fiesta, Sant Silvestre Targarina. Foto: Xavi Capdevila.

Mientras tanto, el tiempo pasa rápidamente y ya sólo quedan 11 días para mi maratón (de asfalto) número 11. Siento que es demasiado pronto, que aún debería entrenar algunas semanas más. Creo que es la primera vez que no acabo harta de seguir un plan de entrenamiento para maratón y no sé si eso es bueno o malo. Diría que bueno no es. Me noto fuerte, pero lenta, para qué nos vamos a engañar. He seguido el plan con el objetivo de bajar de 3:30, pero vería más factible obtener un buen resultado en una ultra de más de 50 km que bajar de 3:30 en maratón... Además, suponiendo que mi estado de forma sea óptimo, también tienen que darse condiciones favorables ese día. El riesgo más alto, después de haber participado en 3 ediciones del maratón de Tarragona, es el viento. El perfil tampoco es el más adecuado para intentar conseguir buena marca, aunque este año han cambiado el sentido del recorrido, lo que será una novedad a probar.

Ayer me dijo Jordi: "el entrenamiento ya está hecho, ahora tienes que creértelo". Lo que sí sé es que he disfrutado muchísimo con el volumen y ritmos de entrenamiento de este plan. Y quizá por eso no se me ha hecho largo. Dentro de poco más de una semana se desvelará la incógnita y os contaré mi cuarta experiencia en el maratón de la Costa Daurada-Tarragona.

¡Hasta pronto!

domingo, 14 de diciembre de 2014

Mitja de Salou (14 de diciembre de 2014)

De vuelta a la playa, dos semanas después. Hoy el día era apacible. Tapado y sin viento, a unos 10 grados de temperatura a las 9:30 de la mañana. La meteorología estaba de nuestro lado para correr.
La Costa Dorada, hoy.

En las dos semanas que han pasado desde el medio maratón de Tarragona, he continuado entrenando bastante duro. Sin embargo, esta última semana he tenido que priorizar un trabajo urgente y sólo he podido salir 3 días (de los 5 ó 6 del plan de entrenamiento). A pesar de eso, estaba muy tranquila y con la convicción de que la carrera iba a ir bien. Y es que el medio maratón de Salou, tercera prueba del circuito de las Half Marathon Series, es una carrera que ya he hecho cuatro veces. Como ya he contado en otras crónicas, el circuito es bastante exigente, con muchas cuestas en los últimos 11 kilómetros, pero a pesar de eso es muy entretenido y agradable. Además, la organización es excelente.

Hoy, sin embargo, he tenido una carrera un poco estresante y ahora os cuento por qué. El ambiente es fenomenal, pues hay unos 1.200 corredores entre la media y los 10 km que se celebran conjuntamente. Además, esta organización siempre lo clava con el fantástico speaker y la música de fondo. Por fin la cuenta atrás y salimos. En la salida me he puesto junto a la liebre de 1 h 40 min.

Salida Mitja de Salou. Foto: organización
Hoy he decidido mirar el reloj, para no dormirme en ritmos cómodos, así que al cabo de unos cientos de metros compruebo que vamos a 4:21 min/km (sólo es el empujón de la salida) y paso el km 1 en 4:29 min/km. Veo que la liebre de 1:40 está por delante mío. Va a ritmo muy alto, pues en principio la debería tener por detrás si ha de marcar la carrera a un ritmo de 4:44 min/km. Los siguientes kilómetros siguen estando alrededor de 4:30 min/km, y sigo teniendo a la liebre por delante. La cantidad de gente que la acompaña es muy grande y se hace muy incómodo callejear así. Pero yo no puedo acelerar y adelantarla, si quiero no desfallecer en la última parte de la carrera. Hacia el km 8 veo que reduce el ritmo a 4:45 min/km y entonces la puedo pasar. Es un alivio enorme, pues por fin puedo correr sola, pero el estrés es aún peor, porque la llevo pegada a mis talones. Paso el kilómetro 10 en 44:27. Me río, porque es mi récord en 10 km y es que sólo hago una carrera de 10 km por año así que difícilmente puedo oficializar una marca en esa distancia...

Kilómetro 16. Foto: organización

Pasado ese punto el circuito cambia radicalmente. Cuestas cortas y tremendas, largas y tendidas, y sus correspondientes bajadas. Aunque voy por delante de la liebre, esta ha vuelto a poner el turbo y, entre eso y que mi ritmo en las cuestas es penoso, al cabo de poco me vuelve a pasar. A partir de entonces la tendré siempre por delante, a una distancia más o menos fija de unos 200 metros. Es mi sino: dejo de mirar el reloj, olvido a la liebre y empiezo a pensar en disfrutar un poco de esa carrera que tanto me gusta. En el kilómetro 17 llega la mítica subida tipo "serpiente" que este año me ha costado mucho superar. Y, a partir de ahí, paseo marítimo arriba y abajo y el último kilómetro en subida antes de la llegada a meta. Me encanta el esprint final, me anima ver que no llego con las fuerzas justas. Y veo el reloj: 1 h 38 min. Es el mismo tiempo que el año pasado en la misma carrera y son 3 minutos menos que en Tarragona hace 2 semanas.


Objetivo cumplido. Ahora ya no habrá más competiciones. Tocan las salidas largas de 30 y 32 km de cara al Maratón de la Costa Daurada-Tarragona del próximo 18 de enero.

¡Hasta pronto!