miércoles, 25 de marzo de 2015

Entrenando ¿más?

Pues aquí ando como niña con zapatos nuevos. Eso es porque, finalmente, y después de mucho pensarlo, me apunté al gimnasio hace un par de semanas. Durante mucho tiempo le estuve dando vueltas al asunto, ya que he leído en muchos artículos que este paso es necesario si se quieren mejorar las marcas. Y yo, me diréis ingenua, en este momento de mi vida aún tengo ilusión por mejorarlas.

Así que, el primer día, me hicieron un plan de entrenamiento personalizado de fortalecimiento general, de acuerdo con mi objetivo, que es simplemente correr más rápido. Cuando mencioné si sería posible darles un poco de volumen a esos palillos que tengo por brazos no me dieron ninguna esperanza. "Hay que comer mucho para eso", me dijo el chico. Pero me incluyó unos cuantos ejercicios de pesas para brazos. He de decir que el peso que puedo levantar es ridículo, pero seguro que mejoraré poco a poco. Ayer me incluyó un nuevo ejercicio, de levantamiento de peso. Sólo hicimos técnica de barra, porque mantener bien la postura es muy difícil para mí, pero creo que el próximo día ya empezaremos a cargarla con algún disco. Así que estoy emocionadísima. También es verdad que ando un poco perdida en cómo compaginar el gimnasio con mi rutina de 5 días semanales de correr. Lo que hago de momento es realizar 3 días de circuito de fuerza junto con los días más suaves de correr o con algún día de cuestas o series cortas.

Y también está la piscina.

Ahogándome en un palmo de agua (Urdaibai, hace siglos)
¿Os he dicho que no sé nadar? La verdad es que el agua siempre me ha dado bastante miedo. Para mí que tuve algún trauma de pequeña. Todo sea dicho que pertenezco a la generación de "Tiburón" y yo era demasiado pequeña cuando me llevaron al cine a verla. Entonces vivía en Bilbao con mis abuelos y recuerdo cómo me tapaba la cabeza con el abrigo durante la película. Aún puedo oir también la banda sonora y se me ponen los pelos de punta. Total, que a pesar de vivir toda mi vida cerca del mar (el Atlántico antes y el Mediterráneo ahora) no he conseguido aún disfrutar de la natación. Con ese afán de superación que me caracteriza, me apunté a clases hace veinte años, pero desde entonces he nadado bastante poco.

Creo que lo peor del primer día fue el miedo a hacer el ridículo y quedarme agarrada a las corcheras a media piscina. Pero, bueno, intenté recordar todas las lecciones que aprendí hace años y conseguí completar 10 piscinas (de 25 metros). La clave del éxito está en la constancia, así que he estado yendo a nadar 5 días por semana y en dos semanas ya he conseguido hacer 30 piscinas. Otra cosa es el tiempo, claro. El sábado me llevé a mi hija pequeña y se me ocurrió retarla a una carrera. Con 10 años, en 25 metros me sacó media piscina. Para mejorar he estado ampliando mi lista de lectura por internet a temas tales como "Cómo nadar mejor", "Mejorar la técnica en natación", o "Consejos para nadar más rápido" y la verdad es que he descubierto trucos que me han ayudado bastante.

Recuerdo que, hace unos meses, me vino un pensamiento a la cabeza. Pensé que en la vida deportiva que me quedaba nunca iba a participar en un triatlón (debido al tramo acuático, fundamentalmente). Pero hoy, ya he empezado a buscar información y he visto que la distancia sprint son 750 metros nadando, los que hago ahora y acabo de empezar. Para mantener la motivación y el nivel de esfuerzo, es necesario un objetivo. El mío ahora es lograr acabar un triatlón. ¡Quién me ha visto y quién me ve!

Con todo esto, por lo bajo, he duplicado las horas de entrenamiento que hacía antes (que ya eran bastantes). Lo más curioso es que, en vez de estar más cansada, me encuentro mejor. Ni idea de cuánto tiempo aguantaré este ritmo. ¡Ya os contaré!

domingo, 8 de marzo de 2015

Marxa dels Castells 2015

Imagen: http://marxadelscastells.com/wpmarxa/

La Marxa dels Castells son 54 kilómetros de caminos por la comarca de La Segarra, con un recorrido circular que empieza y acaba en Guissona. La hice el año pasado; entonces era la máxima distancia que había recorrido hasta el momento y quedé tan encantada que este año he querido repetir.

¿Cómo se entrena algo así? Pues, desde el maratón de la Costa Daurada-Tarragona del 18 de enero, he continuado con el mismo plan de maratón y los 5 días de salidas semanales. En las 6 semanas que han tanscurrido desde el maratón, las salidas largas que he hecho han sido de 23 km, 26 km, 30 km y 3 competiciones de medio maratón. Una agenda demasiado apretada de cara a llegar descansada a la Marxa, sobre todo por los 3 medios maratones, pero estos formaban parte de otro objetivo de la temporada que tampoco quería perder.

El domingo pasado hice el medio maratón de Cambrils. Este me pasó factura y empecé la semana con dolor en la parte externa de las rodillas, cosa que me asustó bastante, pues las dos lesiones serias que he tenido han sido por ese motivo. Así que he pasado la semana sin correr ni un solo kilómetro, sólo he hecho 3 días de bicicleta estática, 1 hora cada día. Y así, sin saber si podría correr o no, me he plantado en la línea de salida a las 7 de la mañana del domingo. Me acompañaba Jordi. Para él era la primera vez que corría una distancia superior al maratón y también la primera vez que lo hacía fuera del asfalto. Es rarísimo que haya asistido y, si lo ha hecho, es porque está en las primeras semanas del plan de entrenamiento para maratón y un amigo le recomendó que le iría bien para coger fondo. También creo que, como trabaja en Guissona y muchísimos alumnos y profesores hacían la Marxa, corriendo o caminando, se debió dejar convencer. Así que decidió inscribirse esta semana a menos de dos horas del cierre de inscripciones.

7 a.m., antes de la salida.

Fui a recoger los dorsales y los obsequios (una camiseta y una mochila) el sábado, así que el domingo nos lo tomamos con relativa calma y salimos de Tàrrega hacia las 6:15 de la mañana. Recorremos los 21 km que separan Tàrrega de Guissona y buscamos aparcamiento cerca de la salida. Hay mucho ambiente a esas horas de la mañana, ya que serán cerca de 2600 personas que participarán en la Marxa. Nos ponemos en segunda fila y a las 7 en punto, aún oscuro, se da la salida. Durante el primer tramo de asfalto hasta salir de Guissona nos adelanta mucha gente, pero le estiro de las riendas a Jordi para que no se anime y vamos a ritmo tranquilo, ya que la carrera es muy larga. Mi idea es rebajarle algún minuto al tiempo de 5 h 30 min que hice el año pasado, aunque esa marca es bastante buena para mí, así que la cosa no está nada fácil.

Voy con manguitos, buff, guantes y chaleco, ya que a esa hora hace bastante frío. También llevo la mochila de hidratación con un sobre de sales disuelto en el agua. El recorrido se divide en varias partes, marcados por los puntos de avituallamiento que son:

km 12,400: Florejacs.
km 17,900: Les Pallargues.
km 28,900: L'Aranyó.
km 37,200: Cervera.
Km 42,900: Castellnou d'Oluges
km 49,000: EL Llor.


Los avituallamientos son espectaculares. Se puede desayunar y comer por el camino varias veces. Sin embargo, yo soy de comer poco, así que sólo tomo algún gajo de naranja y algún trozo de plátano. Vamos pasando por caminos anchos y por estrechos senderos. El recorrido es de un sube y baja constante, pero mi intención es no pararme a caminar hasta la importante subida a Cervera, antes del km 37. Y así vamos haciendo. Los kilómetros van pasando rápidos y me encuentro bien. Pero este año ha empezado a hacer calor enseguida, así que en el primer avituallamiento ya tengo que quitarme toda la ropa extra y quedarme en manga corta. También tengo que ir bebiendo con frecuencia. Jordi se ha acoplado bien a mi ritmo y, aunque siempre lo tengo unos pocos metros por delante, le puedo ir siguiendo sin problema. Aunque sólo es anecdótico y en una carrera así no puede ser una referencia, tomo nota del paso por la distancia del medio maratón, sobre las 2 horas.

Hacía mucho tiempo que no corría fuera del asfalto y noto muchísimo la incomodidad de tener que ir mirando al suelo contínuamente y el dolor de pies de pisar tantas piedras. Pero de momento todo va sobre ruedas y finalmente llegamos a Cervera donde se ha habilitado un despliegue de comida espectacular. Yo sólo tomo un vaso de caldo y un Aquarius, aunque Jordi no perdona la longaniza. En este punto las rodillas me duelen mucho, así que pido a los servicios médicos que me rocíen con Reflex. Seguimos adelante. Ahora cuesta más mantener el ritmo. Pasamos por la distancia del maratón en 4 h 10 min aproximadamente, unos 5 minutos más rápido que el año pasado, así que vamos genial. Vamos prácticamente solos por un camino ancho y recto, estamos sobre el km 45 y las fuerzas y la concentración no son las mismas. Por delante, a unos cientos de metros, vemos algunas camisetas de corredores sueltos. De repente, oigo un grito que viene lejos desde atrás "¡eeeeehhhh!", pero se oye flojo y en ese momento no reacciono y seguimos adelante. El grito se vuelve a repetir "¡eeeeehhhh!" y me paro y me giro para ver qué pasa. Y lo que pasa es que nos hemos pasado una desviación que no estaba bien marcada y tenemos que volver hacia atrás. Por suerte son sólo 400 ó 500 metros, pero suficientes para perder el cojín de tiempo que habíamos conseguido. Esto me afecta psicológicamente. Intento pensar en positivo, ya que podía haber sido mucho peor si no nos hubieran avisado. De hecho, hay corredores que no han oído nada y han seguido adelante hasta vete a saber cuándo. Pero las fuerzas van escasas, me duelen muchísimo las piernas y ya doy el objetivo por perdido.

Paso por uno de los avituallamientos. Foto: DYA Lleida
En este tramo hay un par de cuestas bastante largas que tengo que subir caminando. Bueno, caminando yo y todos los corredores que tengo cerca, menos Jordi. Él lo sube todo corriendo y, para no alejarse mucho e ir viendo por dónde voy, va corriendo hacia atrás. Va tan sobrado que de verdad que es para pegarle... Van avanzando los kilómetros y llegamos al último avituallamiento. Este año la sensación de sed es enorme. Sólo quedan 5 km, el calentamiento de una sesión normal de entrenamiento, pero qué diferente. Por los desniveles del terreno, Guissona no está a la vista hasta que casi estás allí. Por fin llegamos y pisamos el asfalto con gran alivio para nuestros pies. Entramos en meta cogidos de la mano y me marcan la tarjeta en el último control. Han sido 5 h 34 min. Una lástima, pero las cosas a veces se tuercen. Igual que el año pasado, he vuelto a ser la tercera mujer.

Ahora toca descansar un poco. Tengo que poner en orden la cabeza y los próximos objetivos. Una cita segura es el 2 de mayo en la última prueba de la Half Marathon Series de Tarragona. El resto ya veremos. Por cierto, Jordi dice que por esos caminos de cabras no le van a ver más, ja, ja, ja...

lunes, 2 de marzo de 2015

Mitja Marató de Cambrils (1 de marzo de 2015)

Mi gran objetivo después del maratón de la Costa Daurada-Tarragona del 18 de enero era la Marxa dels Castells, el 8 de marzo, un trail de 54 km por los caminos de la comarca leridana de La Segarra, cita para la cual he mantenido el kilometraje alto y no he bajado los ritmos de entrenamiento después del maratón . Sin embargo, otros objetivos de la temporada a más largo plazo, como conseguir ser finisher de la Half Marathon Series de Tarragona (HMS) o participar en el primer circuito Mitges de Ponent han hecho que se me hayan acumulado muchas competiciones de medio maratón en pocas semanas. Así, sólo una semana después del medio maratón de Balaguer y a tres semanas del medio maratón de Tortosa, tocaba participar en la penúltima cita del circuito HMS: el medio maratón de Cambrils.

Esta prueba combina las distancias de medio maratón, 10 km y 10 km en patines y, debido a la alta participación, se han establecido diferentes horarios de salida para cada carrera. Así, los corredores de 10 km y los patinadores salían a las 9 de la mañana, mientras que los corredores del medio maratón no lo hacían hasta las 10:30 h. Así que, después de una hora en coche desde Tàrrega, llego con tranquilidad a Cambrils, recojo el dorsal y tengo tiempo de relajarme un poco antes de la carrera. Es día es espléndido. El cielo está parcialmente cubierto, no hace calor ni frío y tampoco hace viento. Sólo sopla una brisa que agradeceremos durante la carrera. Un día especialmente diseñado para correr.

Salida del medio maratón. Foto: Marcos Cabrera.

Estoy especialmente tranquila. El objetivo principal es únicamente acabar, para no perder la posibilidad de clasificarme en el circuito. Sin embargo, voy a intentar hacerlo en el menor tiempo posible. Se da la salida y cuesta coger el ritmo debido a la gran la cantidad de participantes. Estoy junto al globo de 1:40 y, después de mi experiencia en Salou, decido adelantarlo lo antes posible. No es fácil, ya que el atasco de gente es enorme, pero antes de 500 metros ya lo he conseguido. El circuito discurre en su mayor parte por el paseo marítimo, en paralelo al mar y es un recorrido a 2 vueltas. Lo conozco como la palma de mi mano, ya que todos los veranos entreno por allí. En el tramo de ida de 5 km hay mucha acumulación de corredores, algunos me adelantan y yo adelanto a otros, aún no se han reunido los grupos que van a ritmos similares. Llego al km 5 en 22:32. Allí giramos 180º, tomo unos sorbos de agua, y volvemos por el mismo camino hacia la meta. Primero nos cruzamos con los corredores que nos persiguen y, más adelante, precedidos por el coche oficial y un par de motos de la policía local, ya llegan los corredores más destacados que inician su segunda vuelta al circuito. Los grupos empiezan a estirarse y empiezo a correr con bastante espacio. Paso por el arco de salida marcando un tiempo de 45:55 en los 10 km.

Km 9. Foto: Gerard Reyes. CambrilsDiari.cat

Encaro la segunda vuelta al circuito. Voy bien, la cabeza está en su sitio, pero no me noto fuerte. Así que me sitúo justo en el límite para correr con relativa tranquilidad y no sufrir. Pasado el km 12 me tomo un gel y, en el 16, nuevo giro de 180º y encaramos el último tramo hacia la meta. Ahora ya voy corriendo sola aunque, a ratos, encuentro algún corredor al que seguir durante unos minutos. Hoy hecho de menos tener una liebre, porque el circuito es rápido pero poco entretenido, con sus 5 km de ida y 5 km de vuelta casi completamente rectos. Por eso agradezco saludar a algunos corredores del club con los que me cruzo, y también a otros que se han quedado a animar después de la carrera de 10 km. Los kilómetros, perfectamente señalizados, van cayendo poco a poco. Mis sensaciones son muy extrañas, no lo estoy pasando bien, aunque tampoco mal, es como si estuviera cumpliendo con un trabajo. Ya veo el arco de meta. La animación en esta zona es enorme. El fantástico speaker de todas las pruebas de este circuito me choca la mano a la llegada. Y paro el crono con una increíble precisión suiza de 1 h 38 min. 
1:38, 4 veces seguidas... Imagen:http://andrewslawplc.com/
Como os he dicho, sensaciones extrañas. No estoy contenta, pero tampoco triste. Me ducho, paseo un poco por la zona de llegada y cojo de nuevo el coche para volver a Tàrrega. Me noto muy fatigada. Creo que la carrera de hoy ha sido una carga enorme para mis ya maltrechos músculos. Esta semana va a ser suave, quizá sólo desempolve la bici, no sé, pues espero conseguir recuperarme para rendir al máximo en la Marxa dels Castells. El año pasado conseguí completar los 54 km en 5 h 30 min (crónica). Esa es mi referencia para el próximo domingo.

¡Ya os contaré!


lunes, 23 de febrero de 2015

Mitja de Balaguer (22 de febrero de 2015)

Dos semanas después del medio maratón de Tortosa cambio el río Ebro por su afluente, el Segre, y me desplazo más al norte hasta la ciudad de Balaguer, donde ayer domingo tuvo lugar la 27ª edición de su medio maratón.

Río Segre a su paso por Balaguer. Foto: www.mitgesdeponent.cat

Con una organización renovada, la carrera presentaba un nuevo circuito a dos vueltas totalmente urbano, que se anunciaba con un perfil bastante llano. Pocas oportunidades me quedan ya para intentar rebajar mi marca en esta distancia esta temporada, debido a la meteorología (cada vez va a hacer más calor) y al perfil complicado de los medios maratones que quedan hasta el verano. Así que, invitada por la organización, intenté aprovechar esta oportunidad.

Pero la suerte no está de mi lado y de nuevo el día despierta con un viento muy fuerte. Hace un par de días que ya hay avisos de peligro en estas comarcas por los fuertes vientos del domingo. Así que, con gran disgusto, ya me despido de la oportunidad de conseguir marca en esta carrera.
Arco de salida/meta volando. Foto: Iván Segurado

La salida era inicialmente a las 10:30, pero se retrasa unos minutos debido al paso del tren, ya que el circuito atraviesa sus vías. El viento ha hecho volar por los aires el arco de salida/meta así como las vallas de hierro de la organización. Aunque hace sol, el viento del norte es frío, así que hoy, excepcionalmente, corro con manguitos.

Algunos compañeros del club antes de la salida. Foto: José Luis Marín
Tomamos la salida unos 700 corredores entre el medio maratón y la carrera de 10 km. De ellos, somos 25 compañeros de nuestro club. Siempre hace ilusión ver nuestra camiseta y encontrarnos en las carreras, pues en realidad son casi las únicas oportunidades que tenemos para ponernos al día de nuestras batallitas atléticas.

Salida. Foto: Iván Segurado.
Se da salida y me dispongo a conocer este nuevo circuito, totalmente urbano por la ciudad de Balaguer. Me noto fuerte y mis ritmos son los de Tortosa hace 2 semanas y con muy buenas sensaciones. Hoy corro sola, ya que Jordi ya está en modo maratón y se toma sus rutinas muy en serio. El viento se deja notar enseguida y en realidad, no te das cuenta de los segundos que te hace perder, ya que la sensación de esfuerzo es la misma. Paso el km 5 en 23 minutos. Allí bebo un par de tragos de agua del avituallamiento.

Corriendo por las calles de Balaguer. Foto: Joan Bové.
Volvemos hacia atrás por el mismo camino que hemos recorrido. Eso nos da la oportunidad de ir encontrándonos con los demás corredores. Es agradable irse saludando y deseándose ánimos. El km 10 está exactamente bajo el arco de meta. Allí un cono nos hace girar 180º para encarar la segunda vuelta. Paso este punto en 47 minutos. Al ser la zona de meta, hay muchísima gente, y el avituallamiento está justo allí, con tanta mala suerte que no lo veo y me doy cuenta de que lo he rebasado sin coger agua. Por un momento pienso en recoger una botella del suelo sin terminar que haya lanzado algún corredor, pero al final no lo hago y pongo mi objetivo en el km 15 donde estará el siguiente punto de repostaje. Antes, hacia el km 12, me tomo un gel. Es bastante líquido, así que supongo que no pasará nada porque lleve tantos kilómetros sin beber agua. En el km 15 hay un grupo de música que hace bastante agradable ese nuevo giro de 180º para volver a meta.

¡Preparada! Foto: José Luis Marín
En ningún momento me noto sin fuerzas, voy fenomenal y no se me está haciendo largo, pero sé que los tramos de viento en contra donde tengo que agachar la cabeza, me están frenando bastante. Finalmente llego a la meta. La gente animándome un montón, pero mi cara no es de satisfacción. De nuevo he parado el crono en 1:38; casi he clavado hasta los segundos de la carrera de hace 2 semanas. Cojo un poco de fruta y un Aquarius y me dirijo a las duchas. Quiero volver a Tàrrega pronto para ver a mi hija que está jugando un torneo de balonmano. Pero antes de irme consulto la clasificación y veo con sorpresa que he vuelto a quedar la 1ª de mi categoría. Así que me quedo hasta la entrega de premios que se retrasa bastante. Sin embargo, llego a tiempo para verlas subir al podio como segundas clasificadas :-) (orgullo de madre...)


Equipo alevín femenino del CEACAT. Con la alcaldesa de Tàrrega.

El próximo domingo toca un nuevo medio maratón, la penúltima prueba de la Half Marathon Series, en Cambrils. Es también la última oportunidad de atacar la marca de 1:37 que tengo en esa misma carrera. Espero que pare el viento de una vez.

¡Ya os contaré!

sábado, 21 de febrero de 2015

Manual del corredor de competición, un gran libro.

Siempre he sido una gran lectora y por mis manos han pasado centenares de libros de variados contenidos. Por eso no es de extrañar que, desde que me aficioné a correr, haya ampliado el abanico de temas sobre los que leo y haya añadido una nueva categoría a la lista: el atletismo. Como en todo, hay libros que pasan sin hacer ruido, otros que soy incapaz de terminar y algunos que guardo en mi memoria y en mi armario como pequeños tesoros. Hoy os voy a hablar de uno de ellos. No destaca precisamente por la maestría de su prosa, sino que es única y simplemente un manual. Se trata del "Manual del corredor de competición", de Bob Glover y Shelly-Lynn Florence Glover, un libro que trata de forma práctica y entretenida todos los aspectos técnicos que interesan a todo corredor y que recomiendo leer a todas y cada una de las personas que disfrutan de este deporte. Aunque la primera vez habría que leerlo de principio a fin, este libro es una obra de consulta, por lo que es posible volver a él repetidamente y dirigirse a capítulos específicos según el interés de cada uno en un determinado momento.

Recomiendo no saltarse la introducción, allí observé con sorpresa que esos escritores me conocían personalmente, aunque no nos habíamos visto nunca. Leí que todos, en más o menos medida, tenemos nuestro lado competitivo, no sólo en el deporte, sino en nuestra vida cotidiana. Cuando empecé a correr, no pensaba en competir. De hecho, participar en una carrera me causaba verdadero pánico. Pero, después, competir se volvió en una razón para seguir corriendo, en un motivo para salir a entrenar, en un medio para poner a prueba mis límites físicos y mentales. En una carrera, puedo ver cuánto tiempo puedo aguantar corriendo o a qué velocidad. Puedo ganar o perder contra mí misma. En cada competición mido mi progreso y me siento orgullosa de ello, lista para marcarme nuevos desafíos. Igual que en el libro.

Y también disfruto entrenándome para las carreras. Pero, a medida que se va acercando el día de la competición van surgiendo las dudas. Ahora es la mente la que tiene que empujar al cuerpo. Cuando estoy en una carrera me pregunto qué hago allí, me gustaría abandonar una y cien veces, pero al mismo tiempo siento una fuerza que me impulsa a seguir adelante. Y cuando acabo, me parece que todo ha sido muy breve, y enseguida busco una nueva carrera para superarme.

Bob Glover y Shelly-Lynn Florence Glover nos conocen y por eso saben plasmar tan bien las respuestas a nuestras preguntas en este aconsejable manual.


lunes, 9 de febrero de 2015

2ª Mitja Marató de Tortosa (8 de febrero de 2015)

Y ayer llegó el día del medio maratón de Tortosa, la 4ª prueba de la Half Marathon Series de Tarragona en la que estoy participando esta temporada. Tortosa queda a más de 170 km de Tàrrega, un poco lejos para ir y volver el mismo día, así que decidimos llegar un día antes y quedarnos a dormir allí. La suerte es que tenemos grandes amigos en esa zona, debido a los 11 años que estuve trabajando en el Observatorio del Ebro, así que al final pasamos un fin de semana muy agradable.

Salida del medio maratón de Tortosa. Foto: Ultra-Runners

La idea era hacer un buen tiempo en la carrera, así que, igual que el año pasado, Jordi decidió acompañarme. Lamentablemente, cuando nos levantamos el domingo nos encontramos con que el día es muy ventoso, una de las características de estas tierras. Cuando llegamos a recoger los dorsales, ya vemos que la organización está luchando contra el viento para colocar el arco inflable en la zona de salida. Y es que el circuito discurre a lo largo de río Ebro, que canaliza los fuertes vientos, así que me doy cuenta enseguida de que va a ser imposible atacar la marca de 1:37 del año pasado en la misma carrera.

Km 9. Foto: Blanca de la Sotilla

A las 10 de la mañana se da la salida a los más de 500 corredores que se han dado cita en Tortosa para participar en el medio maratón y la carrera de 10 km que se celebra conjuntamente. Hay atletas de gran nivel, como el reciente campeón de Catalunya de maratón o la medallista olímpica María Vasco. El medio maratón consiste en dar dos vueltas a un circuito urbano totalmente llano por ambos márgenes del río Ebro. Los primeros kilómetros ya son en contra del viento y, aunque estoy fresca, veo que cuesta mantener un ritmo estable. Jordi se pone delante mío y me marca un ritmo de 4:30 min/km que queremos mantener durante el máximo tiempo posible. Nos dirigimos al centro de la ciudad por unas calles que conozco muy bien. No hay mucho ambiente, pero a mí me sigue pareciendo un circuito entretenido y una carrera agradable. La primera vuelta pasa bastante rápido, y nos dirigimos de nuevo a la zona de meta, donde se quedarán los corredores y corredoras de los 10 km. Pasamos por el km 10 a unos 45 minutos largos, me tomo un gel e iniciamos la segunda vuelta.

Paso por el puente rojo. Foto: Blanca de la Sotilla

El esfuerzo que he hecho en la primera parte para mantener el ritmo en contra del viento ya no lo puedo hacer en la segunda vuelta. Se me está haciendo durísimo luchar contra esa fuerza que te empuja hacia atrás. Jordi aún insiste en conseguir batir mi marca, pero lo estoy pasando mal y le digo que olvidemos el tiempo y que nos centremos únicamente en la posición. He leído una frase, no recuerdo dónde, que decía algo así como que el running se entiende desde las largas distancias. Yo lo aplico a mi carrera. Hace tres semanas estaba corriendo un maratón, así que con esa referencia, 21 km tienen que hacerse mucho más cortos. Por eso le digo a mi cabeza que esté tranquila, que aguante el esfuerzo porque enseguida vamos a llegar a meta.
 
Llegada a meta. Jordi como una rosa y yo hecha polvo. Foto: familia Sanahuja

El último kilómetro es quizá la peor parte de esta carrera, porque ya ves la meta a lo lejos y te da la impresión de que no va a llegar nunca. Yo aparto la vista del frente y miro al suelo unos metros por delante, a modo de pequeña treta psicológica. Me gusta esprintar en la línea de meta, pero hoy no puedo, ha sido una carrera durísima y no me queda nada más que dar. Entramos en meta en 1:38 y estoy feliz. Me he quedado un minuto por encima de mi objetivo, pero he conseguido ser la cuarta mujer y la primera de mi categoría. El conocido triatleta Robert Mayoral describe la dureza de esta carrera como pacer de 1:30 en este enlace.

Ese resultado afianza mi posición en la clasificación general de la Half Marathon Series, en la que voy fenomenal. Ahora toca aguantar el tipo en las dos pruebas que faltan, los medios maratones de Cambrils el 1 de marzo y el de l'Ametlla el 2 de mayo.

Trofeo y botella de vino en el podio con mi hija Ainhoa

Antes de eso, tengo una nueva cita con la distancia en el medio maratón de Balaguer, el próximo 22 de febrero. No tenía idea de participar, pero resulta que los organizadores de los medios maratones de la provincia de Lleida nos hemos unido para crear un circuito del que Balaguer es la primera parada y por tanto creo necesario darle todo nuestro apoyo empezando por mi persona. Por cierto, si os apetece participar en este nuevo circuito, que incluye los medios maratones de Balaguer (22 de febrero), Tàrrega (10 de mayo), Mollerussa (18 de octubre) y Lleida (15 de noviembre) os esperan muchas sorpresas y regalos. Toda la info en mitgesdeponent.cat



¡Hasta pronto!

lunes, 19 de enero de 2015

Crónica del Maratón de la Costa Daurada-Tarragona (18 de enero de 2015)

El Maratón de la Costa Daurada-Tarragona (MCD) lo tengo fijo en la agenda. Me perdí la primera edición de las 5 que se han celebrado, pero a partir de ahí las hecho todas. Y es que un maratón a menos de una hora de casa y con la posibilidad de inscribirse a un precio promocional de 25 euros es para tentar a cualquiera. Además, la organización me parece excelente, así que siempre vuelvo contenta a casa.

Llevaba entrenando 10 semanas de forma específica para esta carrera. En este tiempo, he hecho las tradicionales tiradas de 30 y 32 km así como 2 medios maratones. Mi marca en el último medio maratón (1:38) me daba una idea de mi posible objetivo en maratón, es decir, 3 h 30 min. Claro que hace un par de años que lo estoy intentando y no hay manera... Pero lo que disfruto en el intento no os lo podéis ni imaginar, ja, ja,...

Era mi onceavo maratón, pero fue una historia nueva. Creo que, aunque llevara 50 maratones, cada vez viviría una aventura distinta.Creo que esa es parte de su magia. Esta vez la novedad fue que, por primera vez, no corría sola. A una semana de la carrera, me dijo Jordi que me podía acompañar, si yo quería. Él venía de hacer el Maratón de Castellón en 2:54 y no tenía ningún objetivo a la vista así que, contenta como unas castañuelas, le dije que sí.

Salida MCD. Foto: organización
El día de la carrera nos levantamos a las 6 de la mañana. Mi desayuno: dos mini-tostadas con margarina y mermelada y un té. Hacia las 7 salimos de Tàrrega. El termómetro marca 2ºC. Llegamos a Tarragona, aparcamos sin problema en un párquing que ha habilitado la organización cerca de la salida y nos vamos a recoger el dorsal. Después, nos cambiamos y salimos a calentar un poco. Yo me he puesto un plástico por encima que tiraré justo antes de la salida. El frío se hace notar, pero hace sol y nada de viento. Un día ideal para correr. El ambiente es, como siempre, espectacular. Este año han sido unas 1.700 personas las que se han dado cita en Tarragona. Aparte del maratón, hay una carrera de 10 km y, como novedad, otra de 30 km. Es además, sede del campeonato de Catalunya de maratón.

Jordi a la derecha de la foto y yo a su lado. Al fondo, el grupo de 3:30. Foto: JJ Vico.
Cuenta atrás y salimos. Los primeros 10 kilómetros discurren por la escollera del puerto de Tarragona y son muy llanos. Nos ponemos a un ritmo de 4:55 min/km, que podemos llevar con facilidad a estas alturas de la carrera. No debería correr más rápido si no quiero chocar contra el muro en la segunda parte del recorrido. El problema, que ya esperaba, es que la liebre de 3:30 (el triatleta Robert Mayoral) clava el ritmo a la perfección, y lleva junto a él a un grupo muy grande de corredores. Así que para adelantarlo hace falta acelerar. Si hubiera estado sola, nunca le hubiera adelantado y hubiera tenido que correr con el grupo, cosa que hice el año pasado y que personalmente no me gusta, pues prefiero ir sola a mi ritmo. Pero cuando Jordi se dio cuenta de la situación, metió un pequeño cambio de ritmo que nos permitió adelantar al grupo. Después, volvimos al ritmo de crucero. El grupo de 3:30 quedó a unos 100 metros por detrás de nosotros, cosa muy estresante para mí, pero Jordi no paraba de decir que me concentrara en la carrera, así que al final olvidé que los tenía pisándonos los talones. Él me lleva los geles, me recoge el agua en los avituallamientos, me señala los obstáculos del camino, y yo sólo me tengo que preocupar de correr, todo un lujo. Los primeros 10 km los hacemos a una media final de 4:55 min/km. Tomo mi primer gel y encaramos la segunda parte de la carrera.

Chema Martínez ayer en la MCD.
Aquí dejamos la costa y nos adentramos en la ciudad de Tarragona. Este año han cambiado el sentido del circuito, así que hacemos ahora la subida hasta la pista de atletismo, este año en el km 17, y bajada de vuelta al puerto. Cuando estamos subiendo, vemos a los primeros clasificados de los 30 km y del maratón que hacen el camino de vuelta. Chema Martínez va el primero, como un tiro. Todos gritamos su nombre y le animamos. Es un verdadero privilegio verle correr. Aquí empezamos a encontrar los primeros desniveles que, por pequeños que sean, se convierten en el Everest cuando se trata de un maratón. Sin embargo, también hay tramos de bajadas, así que, apenas sin darnos cuenta, aceleramos el ritmo y pasamos la media maratón en 1:43, a un ritmo medio final de 4:52 min/km. Me encuentro bien, pero pienso que hemos ido demasiado rápido. Segundo gel y hacia el tercer tramo.

Volvemos a la zona de salida, allí el ambiente es buenísimo y hay mucha gente animando. Seguimos a ritmos entre 4:50 y 4:55 min/km. Ahora toca volver a hacer los 5 kilómetros de escollera, en ida y vuelta, desde el km 25 hasta casi el 30. Veo una recta larguísima, totalmente llana, con el faro al fondo, como si estuviera en el fin del mundo. Entonces no sé qué me pasa que me hundo. Jordi se da cuenta enseguida e intenta animarme. Pero por mi cabeza empiezan a pasar pensamientos negros como la noche y le digo que no puedo más. Él me dice que claro que puedo, que he hecho cosas mucho peores, que no escuche a la cabeza, que es cuerpo el que tiene que correr. Cada vez es peor y decido que cuando se acabe el tramo de escollera giro hacia la meta, siguiendo a los corredores que harán los 30 km. Durante esos 5 kilómetros sólo pienso en abandonar. Antes de llegar al km 30 me paro a caminar mientras me tomo el tercer gel y bebo agua. Son unos pocos metros y, sin pensarlo, vuelvo a correr. Este tramo de 5 km, totalmente llano, ha subido la media de los últimos 10 km a 5:09 min/km.

Passeig de l'Escullera. Foto: infomakis.com
Seguimos adelante. Y de repente, igual que vino, se fue. Empiezo a revivir y casi no me lo puedo creer. Vuelvo a encontrarme bien y a correr a gusto. Empiezo a visualizar la meta y sé que voy a terminar. Estoy cansada, claro, pero se podría decir que incluso contenta. El problema es que ahora nos enfrentamos a la última parte de la carrera, la más dura y temible, ya que discurre junto al mar por un recorrido lleno de toboganes, con algunas subidas de perfil considerable. El año pasado pasamos por allí antes del km 10, pero este año, debido al cambio de sentido del circuito, es después del 32. Lo compensa la cantidad de gente animando. Hay voluntarios por todas partes ofreciéndote agua, isotónico, reflex, animándonos a tope. Es impresionante. Miro el mar, con un montón de barcos enormes allí lejos, quizá esperan poder entrar a puerto. Este tramo de 12 km lo hacemos a una media de 5:04 min/km.

Y llegamos a meta. A falta de unos 500 metros nos cogemos de la mano y entonces a Jordi se le va la pinza y empieza a esprintar como si le llevara el diablo, me lleva casi volando. Y entramos en 3:34:04. Feliz como una perdiz.

La secuela de ayer sólo es un resfriado a consecuencia del frío. Muscularmente estoy bien y no me duele nada. Esta mañana he ido a rodar unos 50 minutos y todo estaba en orden. La siguiente cita es el medio maratón de Tortosa, dentro de 3 semanas.

¡Ya os contaré!