lunes, 18 de mayo de 2015

Marató Vies Verdes Val de Zafán (17 de mayo de 2015)

Foto: organización
Ayer se celebró la segunda edición del Maratón de las Vías Verdes en su sede de Tortosa. Estuve aquí el año pasado (ver crónica) y acabé encantada, así que este año decidí volver a participar. Sin embargo, desde que corrí los 50 km de la Marxa dels Castells hace dos meses, no he entrenado específicamente para maratón, ya que he cambiado completamente mi estrategia de entrenamiento, que ahora está dirigida a acabar mi primer triatlón. Lo único que he hecho es intentar mantener el kilometraje de las salidas largas del fin de semana, con 2 salidas de 30 km, una carrera de montaña de 28 km y un medio maratón hace dos semanas. Así que mi idea era ir a correr mi maratón número 12 en un entorno privilegiado y a probar sensaciones. Me acompaña Jordi. Él lleva dos meses entrenando como un animal. Está tan flaco que casi no se refleja en el espejo...

Briefing. Foto: organización
Llegamos a Tortosa el sábado por la tarde. Nos alojamos en el Hotel Corona, donde también recogeremos los dorsales y harán un briefing de la carrera. No demasiado tarde, nos vamos a cenar (Jordi una pizza y yo una ensalada de pollo) y a dormir. A las 5 suena el despertador. Imposible desayunar nada más que una infusión y medio panecillo. A las 7 de la mañana nos recogen unos autobuses que nos llevarán hasta la antigua estación de tren de Horta de Sant Joan, a toda una maratón de distancia de Tortosa. A las 9 de la mañana, se da la salida.


Foto 2014 http://recitdusolitaire.canalblog.com
El perfil de la mitad de la carrera es descendente. Sin embargo, después de mi dos experiencias, ya os puedo asegurar que ese dato es engañoso, ya que no es una carrera para poder hacer grandes marcas. Son muchos kilómetros bajando y cada zancada implica una frenada que, aunque ligera, hace que los músculos y las articulaciones sufran muchísimo. El año pasado me lesioné así en el kilómetro 25, y estuve casi dos meses parada. Así que este año empiezo regulando desde el principio, para que no me pase lo mismo, manteniendo una velocidad entre 4:45 y 4:50 min/km durante el primer medio maratón.

Qué os voy a decir de esta parte del recorrido. Discurre por el Parque Natural dels Ports y es espectacular. Atravesamos 38 túneles, algunos larguísimos, otros más cortos. El año pasado me impresionó muchísimo, pero este año como ya lo conocía ya iba más segura. Jordi iba en cabeza y a la llegada me cuenta que se apaga la luz en uno de los primeros túneles, y chocan los corredores entre sí. Se quedan parados en la oscuridad como 30 segundos, hasta que vuelve la luz y continúan corriendo. Partes de la vía verde están asfaltadas, pero pasado el km 7 nos desvían, igual que el año pasado, por un barranco y hacemos casi 1 km por montaña. Creo que es un atajo que ha tenido que incluir la organización para cuadrar la distancia. Después, volvemos a la vía verde.


Foto 2014 http://recitdusolitaire.canalblog.com


Foto: organización
No somos muchos corredores, y chicas hay realmente muy pocas. De pronto, en el kilómetro 3, veo por delante una bici que parece que se está esperando. Lleva el cartel de 1a clasificada femenina. Cuando me ve, empieza a circular a una cierta distancia por delante mío. ¡Anda ya! Esto no puede ser. Sólo llevo tres kilómetros y tengo toda la carrera por delante y ¿con este estrés? Yo quería disfrutar, tomármelo con calma. Chicas, ¿dónde os habéis metido? Nada, es lo que hay. Intento no pensar en ello. Es muy pronto aún para que se hayan establecido posiciones, así que la bici se avanza y recula en diversas ocasiones, para ver por dónde andan las otras féminas. Al paso del medio maratón, me dice que ni siquiera las ha visto, así que da por sentado que soy la primera y se pone ya definitivamente a mi lado.

km 36. Foto: organización
La segunda parte de la carrera es un cambio total de recorrido. El circuito discurre, con pequeñas ondulaciones, junto al río Ebro y junto al canal de los regantes. El terreno es de pista cubierta por guijarros. No hay sombras. Hoy hace mucho calor y el sol que se desploma sobre nuestras cabezas es de justicia. No puedo mantener el ritmo que llevaba antes. El calor es tremendo y tenemos mucha sed. El año pasado paré dos veces a caminar en esta zona, pero hoy no. No corro rápido, pero me noto fuerte, es la misma sensación que tuve hace dos semanas en el medio maratón de l'Ametlla. Pim-pam, pim-pam, pasa un kilómetro, pasan dos, ya estoy en el 30. Empiezo a ver mucha gente caminando. La verdad es que las distancias entre avituallamientos se hacen demasiado largas, ya que hoy es un día duro. Yo también tengo sed y el chico de la bici se adelanta hasta el siguiente avituallamiento que está a unos cuantos kilómetros y vuelve con agua. Esto es un lujo asiático. Nos encontramos con un chico que ha tenido que parar a una bici que paseaba en sentido contrario para que le deje sorber agua de su mochila de hidratación. "Mi" ciclista le da una botella de agua, y también a otro corredor que encontramos más adelante casi deshidratado.

Entrada en meta. Foto: Amparo Monllau.
El último avituallamiento está en el km 36. Allí me tiro una botella de agua por las piernas, por la cabeza y por la espalda. Esto no lo he hecho nunca en mi vida excepto aquí. Llegamos al canal y a lo lejos se ve Tortosa. Está lleno de insectos, espero no tragarme uno.

Foto: organización
Pim-pam, pim-pam, Tortosa está cada vez más cerca. Finalmente pisamos el asfalto. Algo más de un kilómetro y entraremos en meta. Hay que atravesar aún la pasarela sobre el Ebro. Después, la entrada al parque. La megafonía anuncia que llega la primera mujer del maratón. Todos apludiendo y me emociono. Jordi me está esperando gritando como un energúmeno y nos abrazamos. Le veo eufórico, y es que con 2:54 ha sido el tercer clasificado absoluto. Un gran premio para ese esfuerzo titánico que ha hecho durante tantas semanas. Yo he acabado en 3:38.
Llegada. Foto: organización

En la foto de entrega de premios salimos Jordi y yo juntos. Esto que ha pasado es muy improbable que se vuelva a repetir y es un gran recuerdo para toda la vida.

Tres primeros clasificados absolutos masculinos y femeninos. Foto: Amparo Monllau.

¡Hasta pronto!

lunes, 11 de mayo de 2015

Mitja de l'Ametlla y final Half Marathon Series

El pasado sábado 2 de mayo tenía una cita en l'Ametlla de Mar, la última prueba de la Half Marathon Series de Tarragona (HMS). La carrera se disputaba a las 6 de la tarde y la organización había anunciado la entrega de premios finales de la HMS en una fiesta que duraría hasta las 12 de la noche. Para mí, que me acuesto con las gallinas, no es un horario muy conveniente, pero no podía faltar a la cita para no perder posiciones en la clasificación general del circuito. Es un día especial, ya que es el cumpleaños de mi hija, así que esta vez me acompañan Jordi y los niños. También hemos quedado con unos amigos de Amposta y lo celebraremos todos allí.

Zona de meta. Foto: organización
Llegamos a l'Ametlla un poco antes de las 5 de la tarde y recojo el dorsal. Yo no tuve ningún problema, pero parece ser que a partir de esa hora se formó un follón de impresión, por lo que he leído en las redes sociales. Hay bastante ambiente, ya que en ese momento se están celebrando las carreras infantiles y otros actos patrocinados por Tuna Race Balfegó, el patrocinador de la Serie. Hace calor, estamos a 27ºC y con una humedad muy alta al lado del mar. No he empezado a correr y ya estoy sudando a chorros. A las 6 de la tarde, se da la salida.
Salida. Foto: organización

No conozco el recorrido, ya que es la primera edición de esta carrera pero, por lo que sé de la ciudad, va a ser duro de pelar. El circuito de 21,1 km es a dos vueltas, y en cada vuelta hacemos tramos de 5 km en ida y vuelta, hacia lado y lado de la zona de salida. Sé que hay gente que no le gustan estas cosas, pero a mí no me molesta en absoluto pasar hasta 5 veces por la zona de salida/meta, ya que así ya sé lo que me espera en cada vuelta y me puedo reservar mejor. Desde el punto de vista organizativo, esto les permite poner un solo avituallamiento a un centenar de metros de la salida, que encontraremos cada 5 km aproximadamente. Hay una gran cantidad de voluntarios que se dejan la piel para ofrecernos el líquido y animarnos. Sin embargo, el avituallamiento fue uno de los puntos más criticados con posterioridad a la carrera. El problema es que hace mucho calor, y el agua e isotónico están en vasos de plástico duro, que te obligan prácticamente a parar para poder beber. Además, ingieres muy poca cantidad, ya que no te puedes llevar la botella.

Inicio de la segunda vuelta

Al poco de darse la salida ya veo que estoy en el infierno de mis peores pesadillas. El circuito no tiene partes llanas. Todo son cuestas, cortas, pero muy pronunciadas. En las subidas mi ritmo se resiente mucho y, en las bajadas, tampoco puedo recuperar porque algunas son tan fuertes que si bajas a toda velocidad corres el riesgo de lesionarte. Esto se repite durante la primera vuelta de 10 km, en la que marco un tiempo horroroso de 48 minutos. Sin embargo, ahora ya sé lo que me espera en la segunda vuelta. Me relajo e intento disfrutar de esta carrera como si fuera un entrenamiento de calidad. Veo que muchos corredores lo están pasando mal. Del km 10 al 15, aproximadamente, corro junto a un compañero de la ciudad leridana de Tremp que me dice que a poco que intenta apretar se le disparan las pulsaciones. Al nuevo paso por meta en el km 15 decide abandonar por miedo a que le coja un golpe de calor. Yo continúo adelante. Hay una cuesta con una pendiente importante hacia el kilómetro 16 que en la segunda vuelta algunos corredores la suben andando. Yo voy lenta, pero me noto fuerte, y en esta segunda vuelta sólo voy adelantando a gente. Alcanzo a una, dos y tres chicas hacia el kilómetro 17. Finalmente llego a meta en 1 h 43 min. Es uno de mis peores tiempos en medio maratón, pero soy la 6ª mujer. Ese resultado me basta para mantener la segunda posición del circuito, que premia sobre todo la regularidad durante un período largo de tiempo, en 6 carreras que van desde octubre hasta mayo.

Llegada a meta

Como organizadora y consciente de lo que eso implica, soy de criticar poco la organización de las carreras, pero es que esta vez el avituallamento a la llegada es de los más pobres que he visto: medio vaso de Coca-cola caliente, una botella de agua y un gajo de naranja. Hacia las 22:30, es el acto final de entrega de premios de la HMS. La verdad es que los premios son estupendos. Quizá el más original es la invitación para dos personas para nadar en el mar entre atunes rojos en las piscinas de Tuna Race Balfegó a 5 km de la costa. La idea es disfrutarlo este verano, aunque no sé si me atreveré....

Entrega de premios de la Half Marathon Series

Cuando el domingo, ya de vuelta en casa, veo las clasificaciones, me doy cuenta de que ha pasado alguna cosa extraña. Lo veo en la clasificación femenina, pero después compruebo que también ha pasado en la masculina. Las clasificadas F3, F4 y F5 han hecho un tiempo imposible, que no cuadra con su paso por los 10 km. Estoy segura de que han recortado el circuito en la segunda vuelta, calculo que más de 1 km, que es una minutada en un circuito de esas características. Escribo a la organización para preguntar sobre lo sucedido y veo que en las redes sociales ya empiezan a aparecer comentarios. Parece ser que algunos corredores y corredoras se equivocaron de forma involuntaria en un punto del circuito y no completaron toda la  distancia. Pero, aunque la organización estaba al caso de ello, no se les descalifica y suben al podio igualmente. Ya sé que es una faena pero, aunque sólo sea una carrera popular, las reglas del juego hay que cumplirlas.

En fin, que el próximo domingo tengo maratón y es de las veces que lo veo más negro....

¡Ya os contaré!


domingo, 19 de abril de 2015

Zzzzzzzzzzzzzzzzz....

http://imghumour.com/categories/comic-strips/view/sleep-download
Desde hace poco más de un mes le he dado una vuelta de rosca más a mi ritmo de entrenamiento. Ahora, aparte de correr, voy al gimnasio y a la piscina. La idea era mejorar los resultados de las carreras, pero con lo que no contaba era con los efectos secundarios de la nueva rutina...

La cosa es que para poder hacerlo todo me levanto a las 5 de la mañana. A esas horas hay poco tráfico, así que me lleva una hora aproximadamente en coche llegar a Barcelona a trabajar y de esta manera a las 4 de la tarde ya puedo estar de vuelta en Tàrrega.

Sin pasar por casa, me voy directa al gimnasio, donde me paso un par de horas, y hacia las 18:30 llego a casa. Entonces me toca atender a mis hijos, preguntarles cómo les ha ido el día, ver si tienen alguna consulta de los deberes, hacer la comida del día siguiente, poner la lavadora, preparar la cena y la ropa que llevarán al día siguiente... en fin, nada que no sepáis. Intento irme a dormir entre las 21:30 y las 22 h y normalmente lo suelo conseguir. Pero yo soy una persona que duermo mucho así que, a pesar de toda la planificación, ando muerta de sueño.

No sé si todo este sacrificio está teniendo algún resultado. En lo que respecta a nadar, la verdad es que he notado una mejoría muy grande en estas semanas, y ya suelo hacer unas 40 o 50 piscinas, aunque mi objetivo (no sé si lo conseguiré) es nadar mucho más rápido, pues ahora parezco el tiburón de Groenlandia. También he añadido a mis rutinas algunos minutos de elíptica y bicicleta, además de las pesas. Incluso me he apuntado a una clase dirigida de X-Biking (el primer día casi me muero...). Y hoy he hecho la tradicional salida larga del domingo, con los 30 km que marcaba el plan. Los he hecho en 2 h 40 min, más o menos como siempre. Quizá lo que he notado es que me iba sintiendo mejor a medida que pasaban los kilómetros.

Como soy de la opinión de que todo esfuerzo debe tener un objetivo, yo ya he encontrado el mío y me he inscrito al Triatlón de Tarragona del próximo 8 de agosto, modalidad Sprint (750 m nadando, 20 km en bici y 5 km de carrera a pie). Abrieron inscripciones con 48 h de precio reducido, y no me pude resistir a las rebajas. La verdad es que, pensándolo bien, estoy un poco loca. No sé nadar, no tengo bici de carretera, lo único que sé es correr... ¿a dónde vas alma bendita? En fin, la cosa es que en el formulario de inscripción te preguntaban por tu tiempo probable. Y ¿qué pongo si no tengo ni idea? Y decidí poner 2 horas: 30 minutos para nadar, 1 hora para la bici y 30 minutos más para la carrera a pie. Viendo las clasificaciones del año pasado, con ese tiempo llego la última seguro, ja, ja,... pero mi objetivo es simplemente acabar. Además, tengo 4 meses por delante para seguir entrenando.

Aunque todo este "ruido" no me ha apartado de mis objetivos finales de la temporada. Uno es acabar la Half Marathon Series con el medio maratón de L'Ametlla dentro de 2 semanas. Y el último es el maratón de las Vías Verdes "Val de Zafán", el 17 de mayo. A ver si llego sana y salva, ja, ja, ja,....

¡Ya os contaré!

lunes, 13 de abril de 2015

Caminada de la Marinada (12 de abril de 2015)

Pasado un mes desde mi última participación en la Marxa dels Castells, volví a mirar el calendario de carreras para ver si había alguna prueba que se adaptara a mi plan. Ayer había bastantes posibilidades relativamente cerca de casa, así que la elección era difícil. Por una parte estaba la Cursa deBombers de Lleida, de 10 km, donde tengo mi MMP en la distancia desde hace 2 años. Y es que no he vuelto a hacer ninguna más. Esto es porque las carreras de 10 km no se suelen ajustar bien a mis planes de entrenamiento para maratón y, la verdad, siempre estoy metida en uno de ellos. Así que, aunque tenía muchas ganas de ver si el mes de pesas en el gimnasio había tenido algún efecto sobre mi estado de forma, también la descarté este año, ya que ayer tocaba correr 30 km según el plan. 

Ruta y perfil Caminada de la Marinada
En distancias largas había otra posibilidad, también en Lleida: la Marxa del Segrià, de 32 km, una prueba pensada sobre todo para caminar, aunque también hay gente que la hace corriendo. Esta la tengo en la agenda, a ver si algún año participo. Pero, hace pocos días, descubrí una carrera que no conocía, que este año celebraba la segunda edición. Se trata de la Caminada de la Marinada, una prueba de 28 km por el altiplano de la Segarra, a escasa media hora en coche de casa. La ruta me atrajo inmediatamente, así que ni corta ni perezosa decidí hacer mi entrenamiento semanal corriendo en Sant Guim de Freixenet.

Zona de salida
A las 7:30 de la mañana, un cohete daba la salida a los 600 participantes de la prueba. La mayoría recorrerían la ruta caminando, pero también había quienes la haríamos corriendo. La diferencia en el atuendo es claramente visible: hace frío a esas horas, estamos a unos 10ºC y, mientras que unos van tapados, los otros vamos en pantalón corto y camiseta. Empiezo a correr por el pueblo con un grupo de unos 8 chicos que van en cabeza. Vamos un poco rápido, lo noto cuando dejamos el asfalto y nos metemos ya en los caminos. El circuito es bastante duro, subiendo y bajando contínuamente. Yo no estoy acostumbrada a las carreras de este tipo, así que me cuesta cogerle el ritmo. Me encantan estas pruebas poco masificadas, pero siempre me gusta tener referencias de corredores para relajarme un poco. Pero esta vez la orografía no lo permite así que enseguida me veo corriendo sola.

Detalle del recorrido

Tarjeta de control de paso
Son 28 km con 12 controles de paso, así que cada poco tiempo nos encontramos con voluntarios que nos marcan la tarjeta y nos ofrecen fruta, agua, frutos secos o gominolas. Yo paro lo justo para que me pongan la marca de paso, pero no tomo nada, sólo bebo agua cada cierto tiempo de la botella que llevo en el cinturón de hidratación. El paisaje es espectacular. Pasamos pueblos de piedra, campos de cultivo, bosques... Estoy disfrutando muchísimo. Me angustia no ver las marcas, pero la organización ha hecho un trabajo excelente en este aspecto y hay cintas y flechas en el suelo que marcan todas las desviaciones. Siento un alivio inmenso cada vez que veo una cinta, y se me encoge el corazón hasta que no vuelvo a ver la siguiente. Y es que la mayor parte del tiempo estoy completamente sola, y no veo si tengo alguien por delante ni por detrás. La sensación es increíble. Pero tengo la seguridad de llevar el teléfono móvil a mano por si acaso...

Uno de los pueblos del recorrido
Van cayendo los kilómetros y tengo las piernas cansadas de tanto subir cuestas. Ya temo las bajadas, porque sé que después tendremos que volver a subir la montaña. A falta de un kilómetro de la llegada, vuelvo a pisar el asfalto. Entonces veo que puedo coger buenos ritmos y que no noto el cansancio de unos kilómetros antes. Eso me anima. Cuando llego a la meta veo a los chicos que he tenido por delante, charlando animadamente.Me felicitan y me aplauden ¡qué majos!

Han sido 2 h 53 min para 28 km. Estoy muy contenta del entrenamiento. De vuelta a casa, como no es muy tarde, me paso por la piscina para ver si puedo nadar un poco. Pero cuando llevo 20 piscinas me coge una rampa en el gemelo, así que decido dejarlo y meterme un ratillo en el jacuzzi, creo que quizá me he pasado un poco...



domingo, 5 de abril de 2015

¡100.000 gracias!

Aquel 24 de abril de 2011 estaba tan emocionada por correr mi primer maratón que decidí iniciar un diario personal en forma de blog para plasmar mis sensaciones y pensamientos relacionados con mi afición a correr. Y es que a mí me ha ayudado tanto el leer las crónicas de otros corredores y corredoras, que pensé que quizá mis experiencias también podían ser de utilidad para alguien. Y hoy, cuatro años después, el blog "Mujeres que corren" ha llegado a la visita número 100.000.

"Pantallazo" de la visita número 100.000
Estoy sorprendida y también muy contenta, pero sobre todo me siento agradecida.

Así que en primer lugar quiero daros las gracias a todos vosotros, los que me seguís habitualmente y los que me leéis a veces, que le hayáis dedicado algunos minutos de vuestro tiempo a este blog.

Creo que publicar contenidos que puedan llegar a tanta gente es de una gran responsabilidad. Por eso, también quiero disculparme con vosotros por todas esas veces que seguro que me he equivocado en mis palabras y apreciaciones.

No sé qué le deparará el futuro a este blog. Mi idea es continuar corriendo hasta que el cuerpo diga basta. Ilusión no me falta, y creo que aún puedo ser capaz de conseguir muchos retos y compartirlos con todos vosotros.

Sigo pensando igual que el primer día: todo es posible si uno está dispuesto a ello. El cóctel del éxito es una mezcla de voluntad, de esfuerzo, de constancia, de sacrificio, de sensatez y de confianza. Esto es válido para la vida, y también para este deporte que nos une.

¡Mucha suerte a tod@s!

miércoles, 25 de marzo de 2015

Entrenando ¿más?

Pues aquí ando como niña con zapatos nuevos. Eso es porque, finalmente, y después de mucho pensarlo, me apunté al gimnasio hace un par de semanas. Durante mucho tiempo le estuve dando vueltas al asunto, ya que he leído en muchos artículos que este paso es necesario si se quieren mejorar las marcas. Y yo, me diréis ingenua, en este momento de mi vida aún tengo ilusión por mejorarlas.

Así que, el primer día, me hicieron un plan de entrenamiento personalizado de fortalecimiento general, de acuerdo con mi objetivo, que es simplemente correr más rápido. Cuando mencioné si sería posible darles un poco de volumen a esos palillos que tengo por brazos no me dieron ninguna esperanza. "Hay que comer mucho para eso", me dijo el chico. Pero me incluyó unos cuantos ejercicios de pesas para brazos. He de decir que el peso que puedo levantar es ridículo, pero seguro que mejoraré poco a poco. Ayer me incluyó un nuevo ejercicio, de levantamiento de peso. Sólo hicimos técnica de barra, porque mantener bien la postura es muy difícil para mí, pero creo que el próximo día ya empezaremos a cargarla con algún disco. Así que estoy emocionadísima. También es verdad que ando un poco perdida en cómo compaginar el gimnasio con mi rutina de 5 días semanales de correr. Lo que hago de momento es realizar 3 días de circuito de fuerza junto con los días más suaves de correr o con algún día de cuestas o series cortas.

Y también está la piscina.

Ahogándome en un palmo de agua (Urdaibai, hace siglos)
¿Os he dicho que no sé nadar? La verdad es que el agua siempre me ha dado bastante miedo. Para mí que tuve algún trauma de pequeña. Todo sea dicho que pertenezco a la generación de "Tiburón" y yo era demasiado pequeña cuando me llevaron al cine a verla. Entonces vivía en Bilbao con mis abuelos y recuerdo cómo me tapaba la cabeza con el abrigo durante la película. Aún puedo oir también la banda sonora y se me ponen los pelos de punta. Total, que a pesar de vivir toda mi vida cerca del mar (el Atlántico antes y el Mediterráneo ahora) no he conseguido aún disfrutar de la natación. Con ese afán de superación que me caracteriza, me apunté a clases hace veinte años, pero desde entonces he nadado bastante poco.

Creo que lo peor del primer día fue el miedo a hacer el ridículo y quedarme agarrada a las corcheras a media piscina. Pero, bueno, intenté recordar todas las lecciones que aprendí hace años y conseguí completar 10 piscinas (de 25 metros). La clave del éxito está en la constancia, así que he estado yendo a nadar 5 días por semana y en dos semanas ya he conseguido hacer 30 piscinas. Otra cosa es el tiempo, claro. El sábado me llevé a mi hija pequeña y se me ocurrió retarla a una carrera. Con 10 años, en 25 metros me sacó media piscina. Para mejorar he estado ampliando mi lista de lectura por internet a temas tales como "Cómo nadar mejor", "Mejorar la técnica en natación", o "Consejos para nadar más rápido" y la verdad es que he descubierto trucos que me han ayudado bastante.

Recuerdo que, hace unos meses, me vino un pensamiento a la cabeza. Pensé que en la vida deportiva que me quedaba nunca iba a participar en un triatlón (debido al tramo acuático, fundamentalmente). Pero hoy, ya he empezado a buscar información y he visto que la distancia sprint son 750 metros nadando, los que hago ahora y acabo de empezar. Para mantener la motivación y el nivel de esfuerzo, es necesario un objetivo. El mío ahora es lograr acabar un triatlón. ¡Quién me ha visto y quién me ve!

Con todo esto, por lo bajo, he duplicado las horas de entrenamiento que hacía antes (que ya eran bastantes). Lo más curioso es que, en vez de estar más cansada, me encuentro mejor. Ni idea de cuánto tiempo aguantaré este ritmo. ¡Ya os contaré!

domingo, 8 de marzo de 2015

Marxa dels Castells 2015

Imagen: http://marxadelscastells.com/wpmarxa/

La Marxa dels Castells son 54 kilómetros de caminos por la comarca de La Segarra, con un recorrido circular que empieza y acaba en Guissona. La hice el año pasado; entonces era la máxima distancia que había recorrido hasta el momento y quedé tan encantada que este año he querido repetir.

¿Cómo se entrena algo así? Pues, desde el maratón de la Costa Daurada-Tarragona del 18 de enero, he continuado con el mismo plan de maratón y los 5 días de salidas semanales. En las 6 semanas que han tanscurrido desde el maratón, las salidas largas que he hecho han sido de 23 km, 26 km, 30 km y 3 competiciones de medio maratón. Una agenda demasiado apretada de cara a llegar descansada a la Marxa, sobre todo por los 3 medios maratones, pero estos formaban parte de otro objetivo de la temporada que tampoco quería perder.

El domingo pasado hice el medio maratón de Cambrils. Este me pasó factura y empecé la semana con dolor en la parte externa de las rodillas, cosa que me asustó bastante, pues las dos lesiones serias que he tenido han sido por ese motivo. Así que he pasado la semana sin correr ni un solo kilómetro, sólo he hecho 3 días de bicicleta estática, 1 hora cada día. Y así, sin saber si podría correr o no, me he plantado en la línea de salida a las 7 de la mañana del domingo. Me acompañaba Jordi. Para él era la primera vez que corría una distancia superior al maratón y también la primera vez que lo hacía fuera del asfalto. Es rarísimo que haya asistido y, si lo ha hecho, es porque está en las primeras semanas del plan de entrenamiento para maratón y un amigo le recomendó que le iría bien para coger fondo. También creo que, como trabaja en Guissona y muchísimos alumnos y profesores hacían la Marxa, corriendo o caminando, se debió dejar convencer. Así que decidió inscribirse esta semana a menos de dos horas del cierre de inscripciones.

7 a.m., antes de la salida.

Fui a recoger los dorsales y los obsequios (una camiseta y una mochila) el sábado, así que el domingo nos lo tomamos con relativa calma y salimos de Tàrrega hacia las 6:15 de la mañana. Recorremos los 21 km que separan Tàrrega de Guissona y buscamos aparcamiento cerca de la salida. Hay mucho ambiente a esas horas de la mañana, ya que serán cerca de 2600 personas que participarán en la Marxa. Nos ponemos en segunda fila y a las 7 en punto, aún oscuro, se da la salida. Durante el primer tramo de asfalto hasta salir de Guissona nos adelanta mucha gente, pero le estiro de las riendas a Jordi para que no se anime y vamos a ritmo tranquilo, ya que la carrera es muy larga. Mi idea es rebajarle algún minuto al tiempo de 5 h 30 min que hice el año pasado, aunque esa marca es bastante buena para mí, así que la cosa no está nada fácil.

Voy con manguitos, buff, guantes y chaleco, ya que a esa hora hace bastante frío. También llevo la mochila de hidratación con un sobre de sales disuelto en el agua. El recorrido se divide en varias partes, marcados por los puntos de avituallamiento que son:

km 12,400: Florejacs.
km 17,900: Les Pallargues.
km 28,900: L'Aranyó.
km 37,200: Cervera.
Km 42,900: Castellnou d'Oluges
km 49,000: EL Llor.


Los avituallamientos son espectaculares. Se puede desayunar y comer por el camino varias veces. Sin embargo, yo soy de comer poco, así que sólo tomo algún gajo de naranja y algún trozo de plátano. Vamos pasando por caminos anchos y por estrechos senderos. El recorrido es de un sube y baja constante, pero mi intención es no pararme a caminar hasta la importante subida a Cervera, antes del km 37. Y así vamos haciendo. Los kilómetros van pasando rápidos y me encuentro bien. Pero este año ha empezado a hacer calor enseguida, así que en el primer avituallamiento ya tengo que quitarme toda la ropa extra y quedarme en manga corta. También tengo que ir bebiendo con frecuencia. Jordi se ha acoplado bien a mi ritmo y, aunque siempre lo tengo unos pocos metros por delante, le puedo ir siguiendo sin problema. Aunque sólo es anecdótico y en una carrera así no puede ser una referencia, tomo nota del paso por la distancia del medio maratón, sobre las 2 horas.

Hacía mucho tiempo que no corría fuera del asfalto y noto muchísimo la incomodidad de tener que ir mirando al suelo contínuamente y el dolor de pies de pisar tantas piedras. Pero de momento todo va sobre ruedas y finalmente llegamos a Cervera donde se ha habilitado un despliegue de comida espectacular. Yo sólo tomo un vaso de caldo y un Aquarius, aunque Jordi no perdona la longaniza. En este punto las rodillas me duelen mucho, así que pido a los servicios médicos que me rocíen con Reflex. Seguimos adelante. Ahora cuesta más mantener el ritmo. Pasamos por la distancia del maratón en 4 h 10 min aproximadamente, unos 5 minutos más rápido que el año pasado, así que vamos genial. Vamos prácticamente solos por un camino ancho y recto, estamos sobre el km 45 y las fuerzas y la concentración no son las mismas. Por delante, a unos cientos de metros, vemos algunas camisetas de corredores sueltos. De repente, oigo un grito que viene lejos desde atrás "¡eeeeehhhh!", pero se oye flojo y en ese momento no reacciono y seguimos adelante. El grito se vuelve a repetir "¡eeeeehhhh!" y me paro y me giro para ver qué pasa. Y lo que pasa es que nos hemos pasado una desviación que no estaba bien marcada y tenemos que volver hacia atrás. Por suerte son sólo 400 ó 500 metros, pero suficientes para perder el cojín de tiempo que habíamos conseguido. Esto me afecta psicológicamente. Intento pensar en positivo, ya que podía haber sido mucho peor si no nos hubieran avisado. De hecho, hay corredores que no han oído nada y han seguido adelante hasta vete a saber cuándo. Pero las fuerzas van escasas, me duelen muchísimo las piernas y ya doy el objetivo por perdido.

Paso por uno de los avituallamientos. Foto: DYA Lleida
En este tramo hay un par de cuestas bastante largas que tengo que subir caminando. Bueno, caminando yo y todos los corredores que tengo cerca, menos Jordi. Él lo sube todo corriendo y, para no alejarse mucho e ir viendo por dónde voy, va corriendo hacia atrás. Va tan sobrado que de verdad que es para pegarle... Van avanzando los kilómetros y llegamos al último avituallamiento. Este año la sensación de sed es enorme. Sólo quedan 5 km, el calentamiento de una sesión normal de entrenamiento, pero qué diferente. Por los desniveles del terreno, Guissona no está a la vista hasta que casi estás allí. Por fin llegamos y pisamos el asfalto con gran alivio para nuestros pies. Entramos en meta cogidos de la mano y me marcan la tarjeta en el último control. Han sido 5 h 34 min. Una lástima, pero las cosas a veces se tuercen. Igual que el año pasado, he vuelto a ser la tercera mujer.

Ahora toca descansar un poco. Tengo que poner en orden la cabeza y los próximos objetivos. Una cita segura es el 2 de mayo en la última prueba de la Half Marathon Series de Tarragona. El resto ya veremos. Por cierto, Jordi dice que por esos caminos de cabras no le van a ver más, ja, ja, ja...