domingo, 9 de agosto de 2015

Skoda Triathlon Sprint Tarragona (8 de agosto de 2015)

Hoy ya puedo decir que he puesto un pie en el mundo del triatlón, una disciplina que para mí era algo que quedaba fuera de mi alcance. Pero cómo son las cosas que ayer finalicé mi primer triatlón sprint.

La aventura empezó hace sólo cuatro meses cuando me apunté a un gimnasio con piscina, con la idea de mejorar y correr más rápido. No sabía nadar, pero pensé que era la oportunidad de aprender y pronto imaginé poder alcanzar ese objetivo que creía imposible. Así que cuando vi que había un triatlón en Tarragona, cerca de casa, y en verano, decidí inscribirme. Un impulso un poco arriesgado, que ha requerido de cuatro meses de duro trabajo. Me di cuenta enseguida de que nadar no era algo fácil que se aprendiera simplemente entrenando. Aunque a braza me defiendo bastante bien (puedo evitar ahogarme, quiero decir), mi punto de partida en crol era casi nulo: recorrer 25 metros y parar. Y el objetivo era poder hacerlo 30 veces seguidas y en el mar. Así que le dediqué cuatro o cinco días a la semana e incluso tomé un entrenador personal. Los avances fueron llegando, aunque eran claramente insuficientes para hacer un buen papel el día de la prueba. A pesar de todo, tuve la seguridad de que lograría salir del agua sin que me tuvieran que rescatar.

Durante dos meses, nadar fue mi prioridad. Y, después, me preocupé de la bicicleta. Ni la tenía, ni nunca había usado una bici de carretera. Compré un modelo medio, adecuado para mi bajo nivel, y empecé a entrenar. Las salidas en bici requieren mucho tiempo, algo de lo que ando escasa, pero durante estas últimas semanas he podido hacer algunas salidas de 45 a 65 kilómetros. Un gran descubrimiento la bicicleta de carretera, ya me habían dicho que enganchaba y, la verdad, es que me gusta mucho. Sin embargo, también requiere un período de aprendizaje. Es una bici muy ligera comparada con la de montaña, y aún me siento muy insegura sobre ella, sobre todo cuando las condiciones del asfalto no son buenas o hace viento. Otro tema no menos importante fue adaptarme al uso de los pedales automáticos, que no había usado nunca. La primera vez que me los puse ya me caí.

Preparada para ir a boxes. Puerto de Tarragona.
Mientras iba entrenando estaba tranquila y confiada. Pero a medida que se iba acercando el día de la prueba mi confianza iba menguando a pasos de gigante. Tanto es así que el día antes pensé que no acudiría a la cita. No eran nervios típicos pre-carrera, que ya los conozco bien. Era un miedo mucho más profundo. Pero después de haber invertido tanto tiempo (y dinero) en prepararme para ese día, sería incomprensible que me echara para atrás. Así que allí me presenté, con el apoyo de Jordi y mis dos hijos, que estarían allí para animarme.

Preparando el material en boxes
Tan fácil que es ponerse un dorsal y unas zapatillas y salir a correr, el triatlón es mucho más complicado. Recoger el dorsal, ponerle las pegatinas a la bici y al casco, ir a boxes y dejar la bicicleta colgada de una barra con todo el material que necesitaré para la carrera bien ordenado en el suelo: las zapatillas de la bici, el casco, las gafas de sol, las zapatillas de correr, y el cinturón con el dorsal. Intento recordar dónde está mi sitio y salgo de allí ya vestida con el tri-mono, el chip en el tobillo, el gorro de goma, las gafas de piscina y las chancletas. Y a esperar.

Hay diferentes salidas para las diferentes pruebas que se van a celebrar: sprint masculino, femenino, relevos, aquatlón, olímpico masculino y femenino. Mi salida es a las 16:50. Echo un vistazo a mi alrededor, veo gente súper-preparada, y me voy sintiendo cada vez peor. En ese momento se ha puesto a llover y hace viento. Estoy temblando de frío. Se da el bocinazo y saltamos al agua. Me he puesto hacia atrás y en un extremo. Empiezo a nadar al ritmo de la piscina, sólo pensando en llegar. Son 750 metros y hay que dejar cuatro boyas a nuestra derecha. Cada cuatro o cinco brazadas levanto la cabeza para ver la boya. Hay unas canoas de la organización que nos van controlando. Estoy muy tranquila, no pienso en nada, sólo en nadar relajadamente. Paso la primera boya y la segunda, no estoy cansada, veo que voy a llegar. Una canoa se pone a mi lado, ya sé que voy la última. Finalmente llego a las escaleras y salgo del agua. Un tiempo horroroso de 26 minutos para los 750 m, es que los milagros no existen. La última, pero sonrío, es un gran triunfo para mí.

Salida del agua

Tramo de bicicleta
Corro a buscar la bici. La lluvia ha arreciado y me encuentro todo el material mojado. Me pongo los calcetines y los zapatos, el casco, las gafas y salgo con la bici en la mano. Los jueces me indican cuándo puedo montar. Y empiezo a pedalear a buen ritmo. No para de llover y el asfalto está muy mojado. Son dos vueltas a un circuito de 10 kilómetros, con cuatro giros cerrados de 180 grados. Llego al primer giro, resbalo y me caigo al suelo. Golpe y rascaduras en la pierna izquierda, pero me levanto rápidamente y vuelvo a subir. Ahora voy con mucho más cuidado. Mi primer triatlón y en esas condiciones… Después me entero de que han anulado el tramo de bici del triatlón olímpico que salía después de nosotros y lo han convertido en aquatlón. Una pena para los participantes, pero no me extraña, entre la lluvia y el viento es muy peligroso. Voy más lenta que en mis entrenamientos, pero no me atrevo a correr más, sobre todo después de haberme caído. A pesar de todo, adelanto a tres chicas y alcanzo a una cuarta al llegar a boxes. Un tiempo bastante malo de 47 minutos para los 20 km, pero estoy contenta ¡lo voy a conseguir!

Tramo de carrera a pie

Llegada a meta
Dejo la bici y el casco, me quito las zapatillas de la bici y me pongo las de correr. Y me lanzo a por mis últimos 5 kilómetros de carrera. Ahora estoy en mi elemento. No llevo reloj, pero estoy corriendo a ritmo y adelantando posiciones, hasta 8. Lástima que no sea más largo, ya que 5 kilómetros son muy pocos para poder recuperar todo el tiempo que perdí sobre todo en el tramo de natación. Acabo en 21 minutos, a una media de 4:20 min/km, muy bien para hacerlo después de las otras dos pruebas. Así, de menos a más, la emoción ha ido en aumento, y entro a meta muy feliz. Allí están para recibirme mis apoyos incondicionales que me han hecho un reportaje gráfico de campeonato. El tiempo final: 1 h 39 minutos. Mal, pero ya habrá otras oportunidades de mejorar, ya que esta vez el objetivo era otro: afrontar mis miedos y demostrarme a mí misma que puedo conseguir lo que me proponga, sin más misterio que poniendo de mi parte la voluntad, el esfuerzo y la constancia necesarios para ello. Ahora es tiempo de reflexión…

¡Hasta pronto!

martes, 21 de julio de 2015

XXIII Mitja Marató de la Cursa del Llop (19 de julio de 2015)

La Cursa del Llop, en su formato original, es una mítica prueba muy exigente que combina 6 modalidades:

- 170 km de bici de carretera
- 32 km de carrera de montaña
- 16 km de caiac de mar
- 24 km de caiac de río
- 21,1 km medio maratón de asfalto
- 110 km de BTT

Con salida en la ciudad de Tortosa, las pruebas, que requieren un esfuerzo extremo, se realizan durante 2 días, y sólo los atletas más preparados pueden alzarse con el título de lobo.

Las exigencias organizativas de una prueba de este tipo son muy grandes y la Cursa del Llop, en su totalidad, no se realiza todos los años. La última edición fue en 2014, y en 2015 se ha organizado únicamente el medio maratón, en su 23a edición. Se trata del medio maratón más duro de Catalunya, con 1.100 metros de desnivel positivo. La carrera parte de la ciudad de Tortosa, a nivel del mar, y finaliza en el Refugio de la UEC, situado a 1.090 metros de altitud en el Mont Caro, una cumbre de 1.442 metros de altitud en el extremo sur de la Cordillera Prelitoral Catalana y punto más alto de la provincia de Tarragona. La distancia, totalmente sobre asfalto, está homologada por la Federación Catalana de Atletismo, con un desnivel medio del 9% y rampas de hasta el 14%. Por si esto fuera poco, la fecha es en julio, en plena canícula y, este año, en plena ola de calor.

Subida al Mont Caro. Imagen: http://btterresebre.blogspot.com.es


Conocí la prueba de primera mano en el año 2009, cuando subí a la montaña a animar a Jordi, en su primera participación en esta carrera. Volví en el 2013, también para animar a Jordi que, conociendo su dificultad y habiendo entrenado más específicamente para ella, quería mejorar su marca (crónica aquí). Nunca se me había pasado por la cabeza participar, ya que no me veía preparada para ello. Y, de repente, cuando Jordi me dice que va a volver a participar este año, voy y me apunto. Las cuestas son mi peor infierno, y aquí todo el circuito es es cuesta, sin tramos para recuperar. Además, estoy siguiendo un entrenamiento "a sentimiento", centrándome sobre todo en nadar ahora que no puedo correr mucho con este tremendo calor. Así que, cuando se va acercando la fecha, me voy arrepintiendo de mi decisión. Empiezo a creer que no voy a ser capaz de acabar dentro del tiempo límite de 3 h 15 min. Y así de animada me presento en Tortosa a las 10 de la mañana del domingo 19 de julio.

Puente rojo sobre el río Ebro. Salida neutralizada. Foto: organización
Al comienzo, se realiza un tramo neutralizado de unos 2 km desde Tortosa hasta la ciudad de Roquetes. Nos lo tomamos con muchísima calma, a modo de calentamiento. Jordi y yo llegamos los últimos al punto de salida oficial. Entonces, se da la salida y Jordi sale como un tiro, pues ha estado entrenando muchísimo para volver a conseguir mejorar su marca en esta carrera. Yo estoy muy impresionada por el reto que tengo por delante, y salgo a un ritmo muy tranquilo, como si estuviera entrenando. Voy casi en la cola de la carrera. Hace muchísimo calor, y la organización ha habilitado avituallamientos con agua, bebida isotónica y fruta fresca durante todo el recorrido. Yo bebo gran parte de la botella y el resto me lo tiro por el cuello. La estrategia de Jordi es ir a tope, mientras que la mía es intentar aguantar sin parar a caminar. A veces parece que corres más lento que lo que caminarías, pero no es cierto, ya que poco a poco voy alcanzando a corredores que realizan tramos andando. Así, ayudándome de los brazos y a mi ritmo de tractor, voy adelantando posiciones.

Jordi subiendo a tope. Foto: organización.
Todo va fenomenal. Voy avanzando muy lentamente, siempre mirando 3 metros hacia adelante. Ni se me ocurre levantar la vista para ver todas las "eses" y el desnivel que aún me falta por salvar. Y es que, en esta carrera, mantener la cabeza centrada es fundamental. Si hay que mirar, miro hacia abajo, pues el paisaje es espectacular.

La carretera, al fondo a la izquierda, de ahí venimos
He conseguido no parar durante muchos kilómetros pero, de repente, en el kilómetro 17, la cabeza dice basta y mi cuerpo se para. No es nada premeditado. Subo andando durante un kilómetro y, en el 18, me pongo a correr otra vez. Justo en ese punto me contó Jordi que le pasó lo mismo la primera vez que hizo esa carrera, en el 2009. Sólo faltan 3 kilómetros, pero se hacen muy largos. Finalmente llego al final de la carretera, pero aún falta el último repechón para subir hasta el refugio. Allí está Jordi animándome. Llego a meta, me escanean el código de barras del dorsal y me ponen una medalla. Han sido 2 h 32 min de subir y subir, algo que pensaba que no era capaz de hacer. Esto demuestra que, a veces, entre lo que creemos que podemos y lo que realmente podemos hacer hay un abismo.

Llegada. Foto:organización.
Jordi está contentísimo, ya que ha rebajado en 5 minutos la marca del 2013 y ha sido el tercer clasificado absoluto. Yo también he subido al podio como segunda chica, pero es que éramos poquísimas. Después de un regenerante plato de pasta y melón fresco, subimos al autobús que nos llevará de vuelta a Tortosa. Esa es otra historia... Sólo deciros que la subida al Mont Caro es una nimiedad comparada con el mareo terrorífico de la bajada...

Como reflexión final, esta carrera me recuerda mucho a un maratón, en el sentido concreto de que es importantísimo seguir una estrategia desde el principio. Los primeros 10 kilómetros son la clave y el éxito o el fracaso dependen de seguir un ritmo óptimo en este tramo. La mía ha sido muy conservadora, creo que demasiado, aunque me ha permitido llegar a meta, cosa que no sabía si podría hacer. Sin embargo, ahora que lo sé, tengo una deuda pendiente con ella, pues creo que puedo completar esta prueba en menor tiempo.

No me queda más que felicitar a la organización y a todos los voluntarios por el cariño y el empeño que han puesto en que la carrera fuera un éxito, como así ha sido. Un evento altamente recomendable, sólo tienes que creer en tu propia valentía.

Próxima cita: Triatlón... ¡Hasta pronto!


sábado, 20 de junio de 2015

Pasta gansa

Hoy la idea no es hablaros de comida, pues la pasta a la que me refiero es esta...

Imagen: http://www.fotolog.com/machuka_kun/48763972/
He leído en muchos sitios que correr es barato, y quizá sí lo sea en un principio. Sin embargo, cuando el correr se convierte en algo más que quemar calorías, la cosa se complica. Ya no te sirve cualquier zapatilla: tienes el modelo para entrenar, el de las competiciones de asfalto y las de montaña que, además, debes cambiar cada 6 meses;  te compras un cronómetro con GPS para medir tus progresos, con una vida útil de la batería de unos dos años; y dónde mejor que medirte que pagando para participar en una carrera. Luego te dicen que rendirás más tomando suplementos deportivos; de repente te surge un dolor de rodilla que te hace ir al podólogo para que te haga unas plantillas; sin olvidar las visitas al fisioterapeuta cada vez que tienes la mala suerte de caer en una lesión. Según mi experiencia personal, estos mis gastos básicos, sin caer en los lujos de comprarme "trapitos" monísimos que diseñan las marcas deportivas y que sin lugar a dudas haría si me sobrara la "pasta", je, je,...

Un buen día decido que quiero darle una vuelta de rosca a mi entrenamiento y me apunto a un gimnasio con piscina. Y, en un momento de enajenación mental, me da el arrebato de apuntarme a un triatlón. Por suerte, tengo la sensatez de inscribirme en la distancia sprint que son 750 metros de natación en el mar, 20 km de bicicleta de carretera y 5 km corriendo.

Segmento natación 2014. http://www.skodatriathlonseries.org/tarragona/
No sé nadar, pero empiezo a entrenar por mi cuenta 5 días por semana. Busco mucha información y miro vídeos de técnica de nado que después aplico en mis sesiones de entrenamiento. Pronto veo que soy capaz de nadar esa distancia sin problema y ya no me preocupa si simplemente saldré viva de allí sino en qué posición saldré del agua. Y veo sin sombra de duda que seré no ya la última, sino que probablemente ya habrá acabado todo el sector de bici cuando logre salir del agua. Así que decido tomar un entrenador personal de natación. La inversión es grande, pero el beneficio inmediato. En sólo dos días, ya soy consciente de los errores técnicos que debo mejorar y tengo un buen repertorio de ejercicios de técnica para realizar los días que entreno por mi cuenta. Faltan 8 semanas para el día "T", y ahora mismo soy bastante optimista.

Segmento bicicleta 2014. http://www.skodatriathlonseries.org/tarragona/
Tenía en un segundo orden de cosas a la bicicleta. Hace muchos años que voy en bici de montaña y pensé que ya llegaría la hora de preocuparse de eso. Creí que una posibilidad era cambiarle las cubiertas a la MTB, e incluso consideré alquilar una bicicleta de carretera para la ocasión. Sin embargo, a medida que se ha ido acercando la fecha de la competición, he ido siendo más consciente de que ninguna de esas era una buena opción. Así que tomé la decisión de comprarme una bici de carretera. Casi me da algo cuando ví los precios de esas máquinas. Decido ir a una tienda local para que me asesoren, pues no tengo idea de cuál es la marca y la configuración media que me puede ir bien para mi nivel y mis objetivos. Y la compro. La he estrenado hoy, no sabéis qué bonita me parece y la emoción que he tenido entrenando con ella. Parece que vuele, en comparación con mis salidas con la MTB.

Día de estreno de mi Specialized. Los reflectores van de serie, ya los quitaré...

Como nunca he ido en ese tipo de bici, de momento me han puesto unos pedales normales. Dentro de dos semanas ya tendré las zapatillas, que las hacen a medida, y los pedales automáticos. En el precio viene incluído el estudio biomecánico. Esto me parece muy importante, ya que durante mis entrenamientos en bicicleta ya he empezado a tener molestias en la fascia lata.


Segmento carrera a pie 2014. http://www.skodatriathlonseries.org/tarragona/

Y de correr qué os voy a decir. Que en los 5 km del triatlón no voy a tener tiempo ni de calentar ya que normalmente me empiezo a encontrar a gusto a partir del km 8 más o menos. Ahora mismo estoy yendo a correr 3 días por semana, con una salida larga (de más de 20 km) los domingos. Con todo, estoy entrenando unas dos horas diarias, incluyendo las 5 sesiones de natación, 3 de bicicleta, 3 de correr y 2 de pesas. Pero no hay que asustarse, ya que parece mucho volumen, pero lo hago a mi ritmo, con tranquilidad.

Creo que sólo me falta una inversión más: el mono de triatlón. El trapito vale más que unas zapatillas de correr. Y eso porque en agosto me puedo ahorrar el neopreno, ja, ja,...
Mi amiga virtual Tania me ha estado dando un montón de consejos. Espero que al menos la experiencia y la inversión valgan la pena.

Tengo en mente participar en una competición previa al triatlón del 8 de agosto. Se trata del medio maratón de la "Cursa del Llop - Pujada a Caro", un kilómetro vertical en 21,1 km de asfalto el día 19 de julio a las 10 de la mañana. Para morirse. Pero es la oportunidad de enfrentarme a mis demonios (las cuestas). No me he inscrito aún, así que ya os contaré.

¡Hasta pronto!

domingo, 7 de junio de 2015

3ª Marxa-Trail Les Peülles 54 (7 de junio de 2015)

¡Qué contenta estoy!


Ahora os explico. Resulta que he participado en una prueba que no conocía y que hoy celebraba su tercera edición. Se trata de un trail de 54 km por la Sierra del Montsec, recorriendo los municipios de Les Avellanes, Vilanova de la Sal, Santa Linya y Tartareu. Se llama Les Peülles 54. La descubrí un día que navegaba por la página de los calendarios de carreras y fue amor a primera vista. Y os puedo asegurar que todas mis expectativas se han cumplido con creces. Hacía mucho que no disfrutaba tanto en una carrera como lo he hecho hoy.

Estaba realmente preocupada, porque hace 10 días me lesioné un día que me pasé unos cuantos pueblos entrenando. Resulta que ahí ando entrenando las tres disciplinas del triatlón, y se me ocurrió probar de hacer mi triatlón particular. Así que, después de nadar durante 30 minutos, me fui a hacer 55 minutos de X-biking en el gimnasio, acabando con 10 km de carrera por asfalto. Cuando llegué a casa ya me dolía la fascia lata, con sus puntos gatillo que conozco bien en la cadera y en el exterior de la rodilla derecha. Como gato escaldado, y con más cabeza debido a la experiencia, paré inmediatamente todas las actividades excepto nadar. También me tomé antiinflamatorios, me puse hielo dos veces al día e hice estiramientos específicos para esta lesión tres o cuatro veces al día. Más cuidada no podía estar la pierna, pero enfrentarse a 54 km de montaña con casi 2.000 metros de desnivel acumulado en estas condiciones era algo realmente arriesgado.

Pabellón deportivo de Les Avellanes, entrega de dorsales y bolsa del corredor

Pero contra la ilusión cuesta luchar, así que esta mañana a las 7 ya estaba ante el arco de salida de Les Peülles 54. No ha habido muchos valientes en la distancia larga, y la mayoría de participantes se han concentrado en el recorrido más corto de 34 km. Acabada la carrera lo he entendido perfectamente, pues hay que estar muy bien entrenado para realizar este recorrido, y más aún con las condiciones de calor que hemos tenido que soportar.

Tarjeta de control de paso
Se da la salida, que ya es en subida. Mi experiencia de correr en la montaña es realmente muy poca, así que voy probando sensaciones ¡tengo 54 km por delante para aprender! Intento correr todo lo corrible, pero enseguida me doy cuenta de que una buena estrategia es echarse a andar cuando llega un tramo en el que corro igual de rápido que camino. No todos los participantes lo hacen así. Durante la mitad de la carrera aproximadamente, corro junto a un chico que sigue un ritmo bajo, muy constante, en subidas, bajadas y en llano. En las subidas me adelanta, pero en los otros tramos le adelanto yo. Estamos rindiendo de la misma manera, pero cada uno de nosotros sabe qué estrategia es la mejor según sus características como corredor.


Vilanova de la Sal (foto: ccnoguera.cat)

El circuito consta de pistas forestales y de senderos, que a veces pierden su identidad. Pero el trabajo de marcaje es excelente, con cintas y flechas en el suelo que no dan posibilidad a equivocarse. No tengo tiempo ni de ponerme nerviosa, ya que cuando paso una cinta ya veo la siguiente. Y eso durante todo el recorrido. No paro de pensar en el trabajo tan enorme que ha tenido que hacer la organización en ese sentido. Hay avituallamientos suficientes, sólidos y líquidos. En cada uno bebo dos vasos de isotónico y me tomo un trozo de plátano. Durante la carrera, bebo agua con sales de mi mochila, al principio cada 2 km, pero a las horas centrales del día mucho más seguido. A pesar de todo, no puedo evitar mi cruz en este tipo de pruebas y a partir del km 30 empiezan los calambres en los gemelos. Sin embargo, los puedo controlar bien cuidando la pisada y, aunque es una incomodidad, puedo seguir corriendo. Hablando de pisada, durante muchos kilómetros me obsesiono con la lesión, esperando que me haga parar en cualquier momento. Pero esto no pasa, así que al final casi me olvido de ella.

Tartareu. Foto: http://www.panoramio.com/photo/11297496

En las carreras de asfalto las subidas son mi infierno particular, pero hoy no es así. Son muchísimo peores las bajadas. Hay que estar concentradísimo para no tropezar entre tanto pedrusco. Intento hacerme a la idea de que en algún momento me voy a dar un tortazo. Pero, aunque tropiezo varias veces y chuto unas cuantas piedras, no me caigo finalmente.

Kilómetro 30 (El Balconet)

Tengo conciencia de estar pasándolo muy bien. Estoy disfrutando muchísimo. Pasan los kilómetros y no desfallezco. Llegan las horas de más calor y las aguanto bien. El hecho de notarme fuerte creo que es debido al entrenamiento que estoy siguiendo desde hace dos meses, incluyendo la natación, el ciclismo y las sesiones de pesas, además de correr. El aguantar bien el calor creo que es porque siempre acostumbro a hacer mis salidas largas a las horas centrales del día. Además, estamos pasando por unos parajes realmente preciosos. No puedo pedir nada más.

Obsequio por ser la 1ª mujer
A falta de unos 6 km para la meta, voy sola por una pista forestal bastante ancha y, como en el cuento de la lechera, ya doy por finalizada la carrera. Hago mis cuentas y creo que lograré acabar por debajo de las 7 horas. Pero nos espera una sorpresa: para completar el recorrido hay que subir una montaña por un pedregal (y bajarla). No me paro a pensar y sigo hacia adelante. Cada vez queda menos pero no veo el pueblo de Les Avellanes hasta que queda tan sólo un kilómetro. Paso bajo el arco de llegada en 7 h 15 min. Nos esperan unos bocadillos de longaniza a la brasa para recuperar fuerzas.

Ha sido la carrera más larga (en tiempo) que he hecho nunca, así que me he podido probar y además con éxito. Me he notado muy fuerte, muy tranquila, no he acusado excesivamente el calor, he podido controlar bien los calambres, la pierna lesionada no me ha molestado... He sido, además, la primera mujer, y me han regalado un conjunto de trail de uno de los patrocinadores (Decathlon). En definitiva, lo he pasado fenomenal y estoy muy contenta. Parte de ello es mérito de la excelente organización de la carrera. Mi reconocimiento a todos los voluntarios, muchísimos, que nos han hecho disfrutar de la experiencia. Un evento absolutamente recomendable.

¡Hasta pronto!

lunes, 18 de mayo de 2015

Marató Vies Verdes Val de Zafán (17 de mayo de 2015)

Foto: organización
Ayer se celebró la segunda edición del Maratón de las Vías Verdes en su sede de Tortosa. Estuve aquí el año pasado (ver crónica) y acabé encantada, así que este año decidí volver a participar. Sin embargo, desde que corrí los 50 km de la Marxa dels Castells hace dos meses, no he entrenado específicamente para maratón, ya que he cambiado completamente mi estrategia de entrenamiento, que ahora está dirigida a acabar mi primer triatlón. Lo único que he hecho es intentar mantener el kilometraje de las salidas largas del fin de semana, con 2 salidas de 30 km, una carrera de montaña de 28 km y un medio maratón hace dos semanas. Así que mi idea era ir a correr mi maratón número 12 en un entorno privilegiado y a probar sensaciones. Me acompaña Jordi. Él lleva dos meses entrenando como un animal. Está tan flaco que casi no se refleja en el espejo...

Briefing. Foto: organización
Llegamos a Tortosa el sábado por la tarde. Nos alojamos en el Hotel Corona, donde también recogeremos los dorsales y harán un briefing de la carrera. No demasiado tarde, nos vamos a cenar (Jordi una pizza y yo una ensalada de pollo) y a dormir. A las 5 suena el despertador. Imposible desayunar nada más que una infusión y medio panecillo. A las 7 de la mañana nos recogen unos autobuses que nos llevarán hasta la antigua estación de tren de Horta de Sant Joan, a toda una maratón de distancia de Tortosa. A las 9 de la mañana, se da la salida.


Foto 2014 http://recitdusolitaire.canalblog.com
El perfil de la mitad de la carrera es descendente. Sin embargo, después de mi dos experiencias, ya os puedo asegurar que ese dato es engañoso, ya que no es una carrera para poder hacer grandes marcas. Son muchos kilómetros bajando y cada zancada implica una frenada que, aunque ligera, hace que los músculos y las articulaciones sufran muchísimo. El año pasado me lesioné así en el kilómetro 25, y estuve casi dos meses parada. Así que este año empiezo regulando desde el principio, para que no me pase lo mismo, manteniendo una velocidad entre 4:45 y 4:50 min/km durante el primer medio maratón.

Qué os voy a decir de esta parte del recorrido. Discurre por el Parque Natural dels Ports y es espectacular. Atravesamos 38 túneles, algunos larguísimos, otros más cortos. El año pasado me impresionó muchísimo, pero este año como ya lo conocía ya iba más segura. Jordi iba en cabeza y a la llegada me cuenta que se apaga la luz en uno de los primeros túneles, y chocan los corredores entre sí. Se quedan parados en la oscuridad como 30 segundos, hasta que vuelve la luz y continúan corriendo. Partes de la vía verde están asfaltadas, pero pasado el km 7 nos desvían, igual que el año pasado, por un barranco y hacemos casi 1 km por montaña. Creo que es un atajo que ha tenido que incluir la organización para cuadrar la distancia. Después, volvemos a la vía verde.


Foto 2014 http://recitdusolitaire.canalblog.com


Foto: organización
No somos muchos corredores, y chicas hay realmente muy pocas. De pronto, en el kilómetro 3, veo por delante una bici que parece que se está esperando. Lleva el cartel de 1a clasificada femenina. Cuando me ve, empieza a circular a una cierta distancia por delante mío. ¡Anda ya! Esto no puede ser. Sólo llevo tres kilómetros y tengo toda la carrera por delante y ¿con este estrés? Yo quería disfrutar, tomármelo con calma. Chicas, ¿dónde os habéis metido? Nada, es lo que hay. Intento no pensar en ello. Es muy pronto aún para que se hayan establecido posiciones, así que la bici se avanza y recula en diversas ocasiones, para ver por dónde andan las otras féminas. Al paso del medio maratón, me dice que ni siquiera las ha visto, así que da por sentado que soy la primera y se pone ya definitivamente a mi lado.

km 36. Foto: organización
La segunda parte de la carrera es un cambio total de recorrido. El circuito discurre, con pequeñas ondulaciones, junto al río Ebro y junto al canal de los regantes. El terreno es de pista cubierta por guijarros. No hay sombras. Hoy hace mucho calor y el sol que se desploma sobre nuestras cabezas es de justicia. No puedo mantener el ritmo que llevaba antes. El calor es tremendo y tenemos mucha sed. El año pasado paré dos veces a caminar en esta zona, pero hoy no. No corro rápido, pero me noto fuerte, es la misma sensación que tuve hace dos semanas en el medio maratón de l'Ametlla. Pim-pam, pim-pam, pasa un kilómetro, pasan dos, ya estoy en el 30. Empiezo a ver mucha gente caminando. La verdad es que las distancias entre avituallamientos se hacen demasiado largas, ya que hoy es un día duro. Yo también tengo sed y el chico de la bici se adelanta hasta el siguiente avituallamiento que está a unos cuantos kilómetros y vuelve con agua. Esto es un lujo asiático. Nos encontramos con un chico que ha tenido que parar a una bici que paseaba en sentido contrario para que le deje sorber agua de su mochila de hidratación. "Mi" ciclista le da una botella de agua, y también a otro corredor que encontramos más adelante casi deshidratado.

Entrada en meta. Foto: Amparo Monllau.
El último avituallamiento está en el km 36. Allí me tiro una botella de agua por las piernas, por la cabeza y por la espalda. Esto no lo he hecho nunca en mi vida excepto aquí. Llegamos al canal y a lo lejos se ve Tortosa. Está lleno de insectos, espero no tragarme uno.

Foto: organización
Pim-pam, pim-pam, Tortosa está cada vez más cerca. Finalmente pisamos el asfalto. Algo más de un kilómetro y entraremos en meta. Hay que atravesar aún la pasarela sobre el Ebro. Después, la entrada al parque. La megafonía anuncia que llega la primera mujer del maratón. Todos apludiendo y me emociono. Jordi me está esperando gritando como un energúmeno y nos abrazamos. Le veo eufórico, y es que con 2:54 ha sido el tercer clasificado absoluto. Un gran premio para ese esfuerzo titánico que ha hecho durante tantas semanas. Yo he acabado en 3:38.
Llegada. Foto: organización

En la foto de entrega de premios salimos Jordi y yo juntos. Esto que ha pasado es muy improbable que se vuelva a repetir y es un gran recuerdo para toda la vida.

Tres primeros clasificados absolutos masculinos y femeninos. Foto: Amparo Monllau.

¡Hasta pronto!

lunes, 11 de mayo de 2015

Mitja de l'Ametlla y final Half Marathon Series

El pasado sábado 2 de mayo tenía una cita en l'Ametlla de Mar, la última prueba de la Half Marathon Series de Tarragona (HMS). La carrera se disputaba a las 6 de la tarde y la organización había anunciado la entrega de premios finales de la HMS en una fiesta que duraría hasta las 12 de la noche. Para mí, que me acuesto con las gallinas, no es un horario muy conveniente, pero no podía faltar a la cita para no perder posiciones en la clasificación general del circuito. Es un día especial, ya que es el cumpleaños de mi hija, así que esta vez me acompañan Jordi y los niños. También hemos quedado con unos amigos de Amposta y lo celebraremos todos allí.

Zona de meta. Foto: organización
Llegamos a l'Ametlla un poco antes de las 5 de la tarde y recojo el dorsal. Yo no tuve ningún problema, pero parece ser que a partir de esa hora se formó un follón de impresión, por lo que he leído en las redes sociales. Hay bastante ambiente, ya que en ese momento se están celebrando las carreras infantiles y otros actos patrocinados por Tuna Race Balfegó, el patrocinador de la Serie. Hace calor, estamos a 27ºC y con una humedad muy alta al lado del mar. No he empezado a correr y ya estoy sudando a chorros. A las 6 de la tarde, se da la salida.
Salida. Foto: organización

No conozco el recorrido, ya que es la primera edición de esta carrera pero, por lo que sé de la ciudad, va a ser duro de pelar. El circuito de 21,1 km es a dos vueltas, y en cada vuelta hacemos tramos de 5 km en ida y vuelta, hacia lado y lado de la zona de salida. Sé que hay gente que no le gustan estas cosas, pero a mí no me molesta en absoluto pasar hasta 5 veces por la zona de salida/meta, ya que así ya sé lo que me espera en cada vuelta y me puedo reservar mejor. Desde el punto de vista organizativo, esto les permite poner un solo avituallamiento a un centenar de metros de la salida, que encontraremos cada 5 km aproximadamente. Hay una gran cantidad de voluntarios que se dejan la piel para ofrecernos el líquido y animarnos. Sin embargo, el avituallamiento fue uno de los puntos más criticados con posterioridad a la carrera. El problema es que hace mucho calor, y el agua e isotónico están en vasos de plástico duro, que te obligan prácticamente a parar para poder beber. Además, ingieres muy poca cantidad, ya que no te puedes llevar la botella.

Inicio de la segunda vuelta

Al poco de darse la salida ya veo que estoy en el infierno de mis peores pesadillas. El circuito no tiene partes llanas. Todo son cuestas, cortas, pero muy pronunciadas. En las subidas mi ritmo se resiente mucho y, en las bajadas, tampoco puedo recuperar porque algunas son tan fuertes que si bajas a toda velocidad corres el riesgo de lesionarte. Esto se repite durante la primera vuelta de 10 km, en la que marco un tiempo horroroso de 48 minutos. Sin embargo, ahora ya sé lo que me espera en la segunda vuelta. Me relajo e intento disfrutar de esta carrera como si fuera un entrenamiento de calidad. Veo que muchos corredores lo están pasando mal. Del km 10 al 15, aproximadamente, corro junto a un compañero de la ciudad leridana de Tremp que me dice que a poco que intenta apretar se le disparan las pulsaciones. Al nuevo paso por meta en el km 15 decide abandonar por miedo a que le coja un golpe de calor. Yo continúo adelante. Hay una cuesta con una pendiente importante hacia el kilómetro 16 que en la segunda vuelta algunos corredores la suben andando. Yo voy lenta, pero me noto fuerte, y en esta segunda vuelta sólo voy adelantando a gente. Alcanzo a una, dos y tres chicas hacia el kilómetro 17. Finalmente llego a meta en 1 h 43 min. Es uno de mis peores tiempos en medio maratón, pero soy la 6ª mujer. Ese resultado me basta para mantener la segunda posición del circuito, que premia sobre todo la regularidad durante un período largo de tiempo, en 6 carreras que van desde octubre hasta mayo.

Llegada a meta

Como organizadora y consciente de lo que eso implica, soy de criticar poco la organización de las carreras, pero es que esta vez el avituallamento a la llegada es de los más pobres que he visto: medio vaso de Coca-cola caliente, una botella de agua y un gajo de naranja. Hacia las 22:30, es el acto final de entrega de premios de la HMS. La verdad es que los premios son estupendos. Quizá el más original es la invitación para dos personas para nadar en el mar entre atunes rojos en las piscinas de Tuna Race Balfegó a 5 km de la costa. La idea es disfrutarlo este verano, aunque no sé si me atreveré....

Entrega de premios de la Half Marathon Series

Cuando el domingo, ya de vuelta en casa, veo las clasificaciones, me doy cuenta de que ha pasado alguna cosa extraña. Lo veo en la clasificación femenina, pero después compruebo que también ha pasado en la masculina. Las clasificadas F3, F4 y F5 han hecho un tiempo imposible, que no cuadra con su paso por los 10 km. Estoy segura de que han recortado el circuito en la segunda vuelta, calculo que más de 1 km, que es una minutada en un circuito de esas características. Escribo a la organización para preguntar sobre lo sucedido y veo que en las redes sociales ya empiezan a aparecer comentarios. Parece ser que algunos corredores y corredoras se equivocaron de forma involuntaria en un punto del circuito y no completaron toda la  distancia. Pero, aunque la organización estaba al caso de ello, no se les descalifica y suben al podio igualmente. Ya sé que es una faena pero, aunque sólo sea una carrera popular, las reglas del juego hay que cumplirlas.

En fin, que el próximo domingo tengo maratón y es de las veces que lo veo más negro....

¡Ya os contaré!


domingo, 19 de abril de 2015

Zzzzzzzzzzzzzzzzz....

http://imghumour.com/categories/comic-strips/view/sleep-download
Desde hace poco más de un mes le he dado una vuelta de rosca más a mi ritmo de entrenamiento. Ahora, aparte de correr, voy al gimnasio y a la piscina. La idea era mejorar los resultados de las carreras, pero con lo que no contaba era con los efectos secundarios de la nueva rutina...

La cosa es que para poder hacerlo todo me levanto a las 5 de la mañana. A esas horas hay poco tráfico, así que me lleva una hora aproximadamente en coche llegar a Barcelona a trabajar y de esta manera a las 4 de la tarde ya puedo estar de vuelta en Tàrrega.

Sin pasar por casa, me voy directa al gimnasio, donde me paso un par de horas, y hacia las 18:30 llego a casa. Entonces me toca atender a mis hijos, preguntarles cómo les ha ido el día, ver si tienen alguna consulta de los deberes, hacer la comida del día siguiente, poner la lavadora, preparar la cena y la ropa que llevarán al día siguiente... en fin, nada que no sepáis. Intento irme a dormir entre las 21:30 y las 22 h y normalmente lo suelo conseguir. Pero yo soy una persona que duermo mucho así que, a pesar de toda la planificación, ando muerta de sueño.

No sé si todo este sacrificio está teniendo algún resultado. En lo que respecta a nadar, la verdad es que he notado una mejoría muy grande en estas semanas, y ya suelo hacer unas 40 o 50 piscinas, aunque mi objetivo (no sé si lo conseguiré) es nadar mucho más rápido, pues ahora parezco el tiburón de Groenlandia. También he añadido a mis rutinas algunos minutos de elíptica y bicicleta, además de las pesas. Incluso me he apuntado a una clase dirigida de X-Biking (el primer día casi me muero...). Y hoy he hecho la tradicional salida larga del domingo, con los 30 km que marcaba el plan. Los he hecho en 2 h 40 min, más o menos como siempre. Quizá lo que he notado es que me iba sintiendo mejor a medida que pasaban los kilómetros.

Como soy de la opinión de que todo esfuerzo debe tener un objetivo, yo ya he encontrado el mío y me he inscrito al Triatlón de Tarragona del próximo 8 de agosto, modalidad Sprint (750 m nadando, 20 km en bici y 5 km de carrera a pie). Abrieron inscripciones con 48 h de precio reducido, y no me pude resistir a las rebajas. La verdad es que, pensándolo bien, estoy un poco loca. No sé nadar, no tengo bici de carretera, lo único que sé es correr... ¿a dónde vas alma bendita? En fin, la cosa es que en el formulario de inscripción te preguntaban por tu tiempo probable. Y ¿qué pongo si no tengo ni idea? Y decidí poner 2 horas: 30 minutos para nadar, 1 hora para la bici y 30 minutos más para la carrera a pie. Viendo las clasificaciones del año pasado, con ese tiempo llego la última seguro, ja, ja,... pero mi objetivo es simplemente acabar. Además, tengo 4 meses por delante para seguir entrenando.

Aunque todo este "ruido" no me ha apartado de mis objetivos finales de la temporada. Uno es acabar la Half Marathon Series con el medio maratón de L'Ametlla dentro de 2 semanas. Y el último es el maratón de las Vías Verdes "Val de Zafán", el 17 de mayo. A ver si llego sana y salva, ja, ja, ja,....

¡Ya os contaré!