lunes, 13 de mayo de 2013

Crónica del Maratón de Vitoria-Gasteiz, 12 de mayo de 2013

Ayer corrí el maratón "Martín Fiz", que se celebra en la localidad de Vitoria (Gasteiz en euskera). Sólo habían pasado seis semanas desde que realicé mi mejor maratón en Barcelona y, por tanto, no tenía previsto hacer esta carrera. Sin embargo, la suerte quiso que me tocara un dorsal en un sorteo de Vamos a Correr y pensé que era la excusa perfecta para ir a pasar el fin de semana a mi tierra y aprovechar para abrazar a mi preciosa sobrina Aduna que nació en enero y a quien aún no había tenido ocasión de visitar. Visto en perspectiva, quizá no debería de haber corrido pero, los que estáis "enfermos" como yo, entenderéis perfectamente que era imposible resistirse a la oportunidad de correr otro maratón, teniendo dorsal y alojamiento gratis.

Después de un sábado tranquilo con mi familia, el domingo a las 6 de la mañana salgo de Amorebieta. Está lloviendo y hace algo de frío. 60 kilómetros y un puerto de montaña después llego a Vitoria. Allí también está lloviendo pero a esas horas consigo dejar el coche cerca de la zona de salida, situada en el casco viejo de la ciudad. Me llama la atención la cantidad de gente que hay por la calle. Primero pienso que es por el maratón, pero después me fijo en la ropa y en el ambiente y me doy cuenta de que aún están de fiesta y que han alargado la noche hasta las 7 de la mañana. Hacia las 8 deja de llover y así se mantendría, con el cielo cubierto, durante toda la mañana. Hace bastante frío, con una temperatura de unos 10º y un ligero viento del norte que me hace temblar de pies a cabeza.  Pienso que debería de haber traído guantes.

A punto de darse la salida del maratón en patines.
Seríamos 4100 corredores, entre la carrera de 10 km, el medio maratón, el maratón y el maratón en patines que se celebraban conjuntamente. Los patinadores saldrían 5 minutos antes que los corredores. A pesar de ser tantos, no hay agobios. Oigo a Martín Fiz por la megafonía, pero no le diviso. Después, en un instante, me parece verle entre los corredores, y después leo que ha querido acompañar a los participantes de los 10 km sin forzar, pues está saliendo de una lesión. A las 9 en punto se da la salida. No pierdo nada, así que decido arriesgar. Voy a un ritmo entre 4:45 y 4:50 min/km. De momento todo va bien y no me cuesta aguantar el ritmo, aunque el circuito combine tramos de subidas y bajadas constantemente. La llegada al kilómetro 10 se me hace muy rápida. A partir de ahí me concentro en el medio maratón, pero alrededor del kilómetro 15 me doy cuenta de que no voy fresca, y noto las piernas muy pesadas. Así y todo, paso el medio maratón en 1 h 42 min, 2 minutos más rápido que en Barcelona. Pero el maratón me va a poner en mi sitio pronto. A partir del kilómetro 25 las cosas empiezan a ir mal, muy mal. Empiezo a tener calambres en todas partes: en todos los dedos de los dos pies, en los dos gemelos, en los dos cuadríceps, hasta en el tronco a la altura del estómago. Nunca me había pasado una cosa similar. Se me acentúa además una pequeña lesión en la inserción del fémur con la cadera que voy arrastrando desde hace unas semanas. El dolor es insoportable y el ritmo se resiente de manera importante.

El circuito no ayuda mucho psicológicamente, ya que, como la ciudad es pequeña, es necesario incluir muchos tramos de ida y vuelta para poder hacer los 42,2 km. Consigo aguantar el tipo hasta el kilómetro 30. La liebre de 3:30 me adelantó poco antes de ese punto, pero no la tenía muy lejos. Pero en el avituallamiento decido parar para ver si remite el dolor. No es así y continúo corriendo. Sin embargo, dos kilómetros más tarde he de parar de nuevo y hago casi un kilómetro andando. Me doy cuenta de que corriendo duele menos, así que adopto un ritmo cómodo y corro con las piernas tiesas como palos. Si algo tengo es una voluntad de hierro y está claro que hoy no me recoge la ambulancia, sino que voy a llegar a meta, sólo hay que tener un poco de paciencia. Finalmente llego al kilómetro 40 y pienso que ya estoy cerca. 500 metros antes de la llegada han puesto vallas a lado y lado de la calle que nos guiarán hasta el arco de meta. Está lleno de gente animando. Veo la meta y sonrío, la felicidad del momento de cruzar la línea de llegada del maratón es indescriptible.

Paro el cronómetro en 3 h 41 min y en ese mismo momento ya he olvidado lo que me ha costado hoy llegar hasta aquí. 450 kilómetros más y estaré en casa.

Llegada del maratón de Vitoria. Tiempo real: 3h 41 min 55 s



martes, 7 de mayo de 2013

XIII Quart i Mitja Marató Ciutat de Tàrrega (5 de mayo de 2013)


El domingo se celebró la 13ª edición del Quart i Mitja Marató Ciutat de Tàrrega, las dos carreras conjuntas de 10,5 km y 21,1 km que tienen lugar en mi ciudad. Fue en esta carrera (los 10,5 km) donde me estrené como corredora popular en 2010. Y ha sido aquí donde, tres años después, he debutado como organizadora de una carrera.

Todo empezó a finales del pasado año 2012, cuando el entonces presidente del Club dejó el cargo por motivos personales y la búsqueda de un relevo entre los 130 socios resultó infructuosa. Fue entonces cuando la anterior Junta me pidió que presentara mi candidatura. Mi intención era no aceptar, ya que me quedaba muy poco tiempo libre entre mi trabajo, la familia, la casa y los entrenamientos. Sin embargo, la falta de candidatos y el poder contar con personas trabajadoras y responsables a mi lado hizo que finalmente aceptara. Quedaban entonces poco más de cuatro meses para la organización del evento atlético más importante de nuestra ciudad y sabía bien que había corrido muchas carreras pero que los entresijos de su organización me eran totalmente desconocidos.

Son muchas horas las que hay que dedicar y cientos de detalles los que hay que cuidar para que un evento de estas características sea exitoso. El esfuerzo organizativo en encontrar patrocinadores, decidir los obsequios, encontrar voluntarios y coordinar su desplegamiento logístico, la seguridad de los corredores y el circuito, las inscripciones y cronometraje, los avituallamientos, la difusión de la carrera en los medios de comunicación, entre otras muchas cosas, ha sido enorme. Todos los miembros de la Junta y los colaboradores hemos quedado totalmente exhaustos. Este pasado fin de semana no participé en ninguna carrera, pero os puedo asegurar que corrí un ultra-trail.

Soy incapaz de ver la carrera del domingo desde el punto de vista del corredor. Sólo veo todos aquellos aspectos organizativos que salieron bien y los fallos (afortunadamente no graves) que habría que corregir para la próxima edición. Me imagino a una cocinera que presenta un plato elaboradísimo, uno que ella ni siquiera ha probado y que espera expectante la reacción de los comensales. Así viví yo la carrera. Y creo que los 850 corredores y corredoras que realizaron el esfuerzo de pagar la inscripción y de correr en nuestra ciudad, quedaron contentos. Esa ha sido nuestra mayor satisfacción.

Aquí os dejo algunas imágenes de la carrera.

SOCIOS DEL CLUB REPARTIENDO DORSALES
(foto: Mònica Campillo)
INCIDENCIAS (¡MUCHAS!)
(foto: Mònica Campillo)

100X100 FONDISTES DE TÀRREGA EN EL ARCO DE SALIDA
(foto: Ajuntament de Tàrrega)








PRIMEROS KILÓMETROS
(foto: Mònica Campillo)
 







CON EL GRAN ATLETA ROGER ROCA, GANADOR DEL QUART DE MARATÓ
(foto: Mònica Campillo)
 







APOTEÓSICA LLEGADA DE JORDI, PRIMER CORREDOR DEL CLUB Y 11º DE LA GENERAL EN EL MEDIO MARATÓN
(foto: Mònica Campillo)







TROFEO AL PARTICIPANTE DE MÁS EDAD Y AL MÁS JOVEN
(foto: Santi Minguet)

AGRADECIMENTOS JUNTO AL SPEAKER DE LA CARRERA, JAUME RAMON
(foto: Joan Palou)










Toda esta actividad ha trastocado un poco mis entrenamientos, que son sagrados para mi y que siempre sigo al pie de la letra. Y el domingo día 12 de mayo correré mi próximo maratón, en Vitoria-Gasteiz. No estaba programado, pero resulta que me tocó un dorsal en un sorteo. No puedo hacer ninguna previsión. Lo que es acabarla, creo que la acabaré.

¡Ya os contaré!

lunes, 15 de abril de 2013

I Mitja Marató de Blancafort (14 de abril de 2013)

Blancafort. Fuente: www.catalunya.com
Ayer se celebró la primera edición del medio maratón de Blancafort, un pequeño municipio de la provincia de Tarragona.

Cuando supe de su organización, me decidí enseguida a participar, ya que es una distancia que me gusta bastante, era cerca de casa y, además, entraba dentro de los planes de preparación para mi próximo objetivo. El perfil del circuito mostraba muchos toboganes e incluso cuestas bastante largas, por lo que no era el circuito ideal para hacer marca, aunque sí para disfrutarlo y aprovecharlo como un entrenamiento de calidad.


Blancafort. Fuente: http://www.blancafort.altanet.org/
Así que me levanto a las 7:15; otro domingo sin poder dormir hasta tarde. Aunque tengo el estómago cerrado, me tomo mis tradicionales vaso de agua, la barrita Isostar High Energy y el té verde con menta. A las 8:30 ya estoy en Blancafort. Las calles están prácticamente desiertas. Veo una señora barriendo la entrada. No se oye absolutamente nada. La tranquilidad que se respira es fantástica. De repente distingo un corredor solitario en dirección al centro del pueblo y le sigo. Llego a la zona de salida, una plaza donde ya están montando los arcos, el sistema de cronometraje y las carpas para repartir dorsales. Hoy sólo vamos a ser un centenar de corredores. En comparación con el domingo anterior, que nos dimos cita 2700 personas por las calles de Lleida, lo de hoy es como un soplo de aire fresco.

A punto de darse la salida. Foto: A.E. Blancafort.
Aunque somos pocos, hay atletas de gran calidad, tanto hombres como mujeres. A las 9:40 se da la salida. Pongo mi cronómetro en marcha y pienso que no lo voy a mirar en ningún momento. Lo llevo sólo para ver mis ritmos una vez acabada la carrera. El recorrido es bastante curioso, pues está dividido en tres partes bien diferenciadas. La primera parte consiste en alejarse 5 km por una carretera hacia el sudoeste del pueblo y volver de nuevo hacia Blancafort. El perfil es de subidas y bajadas contínuas, y el objetivo ahí es aguantar el ritmo. La segunda parte nos lleva hasta el kilómetro 12 por otra carretera en dirección norte. En mi inspección del circuito creía que era la parte más dura de la carrera, pues son 3 kilómetros de subida contínua bastante dura. Ahí disminuyo el ritmo y sólo pienso en que después esos kilómetros serán todos de bajada. Volvemos a Blancafort en el kilómetro 15 y tomamos otra carretera en dirección nordeste que nos llevará al kilómetro 18 de nuevo en subida. Esos tres kilómetros son los peores. Por un momento me veo en una carrera de montaña y pienso en caminar un rato pero no, estoy corriendo por asfalto y ¿dónde se ha visto andar en un medio maratón? El esfuerzo mental que hago es enorme. Me imagino corriendo los dos últimos kilómetros del maratón de Barcelona, subiendo el Paralelo. Aquello sí que era sufrir. Y si fui capaz de superarlo, lo de hoy está chupado. Consigo llegar al kilómetro 18 y de ahí hasta la meta es todo bajada. Ahora ya sé que lo he conseguido.
A tope. Foto: A.E. Blancafort

No quiero mirar el Garmin para no estresarme, pero con la dureza del recorrido creo que voy a hacer un tiempo al entorno de 1 h 44 min. No está mal, un buen entrenamiento, pienso. Entro al pueblo en bajada. Acelero todo lo que puedo y casi me doy de morros contra el suelo en la recta de llegada. Las piernas van muy tocadas. Piso la alfombra y entonces sí, paro el reloj y miro el tiempo. Me quedo muy sorprendida de ver 1 h 40 min 40 s. Eso significa que estoy en buena forma, que voy bien de cara a mi próximo reto. Ya huelo el avituallamiento de la llegada. Hoy hay bocadillo de longaniza a la brasa.

Ya en casa veo que los kilómetros más rápidos fueron el primero (a 4:23 min/km) y el último (a 4:07 min/km). El más lento el km 17, la subida del cementerio, a 5:40 min/km. En meta oigo a un corredor comentar: "En este pueblo no se debe morir nadie para no tener que llevarlo al cementerio".

Pronto os explicaré detalles sobre mi próximo objetivo: la Transmontesblancos Trail, más de 50 km en autosuficiencia el 1 de junio en La Puebla de Alfindén, cerca de Zaragoza, y con las inscripciones agotadas desde hace semanas.

¡Hasta pronto!


lunes, 8 de abril de 2013

Cursa de Bombers de Lleida (7 de abril de 2013)

Salida de la Cursa de bombers de Lleida 2013. Fuente:
http://www.labolsadelcorredor.com/fotos-y-resultados-cursa-bombers-lleida/
Después de 7 meses, ayer participé de nuevo en una carrera de 10 km. He tenido bastante abandonada esta distancia porque no entraba dentro de los planes de entrenamiento para maratón, en los que he estado inmersa desde el pasado verano. La "Cursa de Bombers de Lleida" es un evento atlético muy importante de las comarcas de Lleida, con casi 2700 participantes en la edición del 2013. Es también una carrera clásica para los compañeros del club, que se suelen inscribir en gran número. Yo la corrí por primera vez el año pasado, pero como "liebre" de 60 minutos, pues me estaba recuperando de una lesión. Uno de los alicientes de esta carrera es que el perfil es bastante llano, lo que ayuda a conseguir buenas marcas. Así que, al día siguiente de acabar el maratón de Barcelona me inscribí por impulso, aprovechando que Jordi también la quería correr. No habían pasado ni 24 horas del paso por caja y ya me había arrepentido. ¿Desgastar las suelas en una carrera agónica de 10 kilómetros sólo tres semanas después de correr un maratón? En fin, todo sea por conseguir una marca decente en esa distancia, que ahora mismo no tengo porque aquellas en las que alguna vez participo suelen tener perfiles nada favorables.

Sobre mi preparación en estas tres semanas, descansé 3 días después del maratón y al cuarto hice mi primera sesión de bicicleta.  A partir de ahí vinieron los entrenamientos tradicionales de running 4 días por semana. La Semana Santa no echó por tierra mi preparación ya que, aunque estuvimos en Toulouse y nos hizo un tiempo de perros, el hotel donde estábamos tenía un buen gimnasio donde pude continuar mis sesiones de bicicleta y cinta. El lunes, fiesta en Catalunya, hice una salida larga de algo más de 20 kilómetros. Y esta semana he hecho un día de series, nada recomendables tan pronto, según los expertos, en el período de recuperación de un maratón, pero que me darían seguridad psicológica.

Foto: Quim Erta. Los cinco magníficos. Jordi el tercero, mirando el reloj.
Aunque pisándole los talones en meta, al final llegó el primero.
Así que ayer, sin nada de nervios (cosa extraña) nos plantamos en la línea de salida de la III Cursa de Bombers de Lleida. Nos acompaña Imma, la prima de Jordi, que haría su segunda carrera oficial, pues hace poco que ha empezado a correr. Ella sí que está nerviosa, su objetivo es bajar de una hora. Jordi está completamente "atacado" y se relaja escuchando música dentro del coche hasta casi el momento de la salida. Yo ando arriba y abajo, hablando con todos los compañeros del club que voy encontrando. Es lo mejor de estas carreras, el ambiente es espectacular. La salida es por cajones y yo me sitúo en los 45 minutos. Creo que es realista y que puedo acabar en ese tiempo. Tengo la liebre correspondiente justo unos metros por delante. 

Se da la salida. Todo va muy rápido, no estoy acostumbrada a esa descarga de energía tan brusca. Hacemos el primer kilómetro en 4:19 min/km. Es demasiado rápido para mí, pero puedo aguantarlo. Bajo un poquito el ritmo en el segundo kilómetro. Me acerco y me alejo de la liebre. Para mí que no lleva un ritmo constante. No me gusta. Antes de llegar al kilómetro 5 veo que la liebre nos lleva a 4:23 min/km. Ahí la abandono y la dejo irse, no es mi ritmo.  Hay mucha gente animando en diferentes tramos del circuito. Vamos callejeando y siguiendo a lado y lado el cauce del río Segre. En algún momento vemos la silueta de la catedral ahí arriba, es muy bonita. Hay dos avituallamientos, en el km 3,5 y en el 7,5. El primero demasiado pronto y, el segundo, demasiado tarde. Hace un frío que pela y, con el viento que sopla, la sensación térmica es muy baja así que hoy no voy a necesitar beber. Además, seguro que me hace perder algunos segundos así que ya beberé a la llegada. La cantidad de recortadores que hay hoy es espectacular. Yo no lo hago, a veces somos unos pocos los que pasamos por la carretera mientras que la gran masa se sube a las aceras en las curvas. Seguramente hubiera ganado algunos segundos pero me da igual, hay que hacerlo bien. En un suspiro llegamos al kilómetro 8. Desde que dejé a la liebre que no volví a mirar más el reloj. Ya se ve la zona de meta, aunque hay que dar una pequeña vuelta antes de pasar por el arco de llegada. Esprinto los últimos 400 metros. Entro a meta y paro el Garmin en 45 min 07 s. En las clasificaciones veré que hice los primeros 5 km en 22:37 y los últimos cinco en 22:30. Un ritmo muy constante de 4:30 min/km. Y pienso: si conseguí mi objetivo de 45 min, ¿dónde estaba la liebre? Pues ni siquiera la tenía a la vista, así que para mí que entró en 44 minutos o menos. No es nada fácil hacer de marcador de ritmo, esa es la realidad, así que por mi experiencia, al final más vale fiarse de uno mismo. Imma entró en 56 min, muy contenta, con ganas de continuar compitiendo y mejorando tiempos. En cuanto a Jordi, llegó a meta en 37 min 02 s, a una media de 3:42 min/km, absolutamente espectacular. Hoy le duele todo, claro, ja, ja, ja, ...

Tengo ya mis próximos objetivos en el calendario. Ya os los iré contando. ¡Hasta pronto!

lunes, 18 de marzo de 2013

Crónica del Maratón de Barcelona (17 de marzo de 2013)

Fuente: Fuente: http://blog.hospitalclinic.org/wp-content/
uploads/2013/03/zurich_marato_barcelona_2013.jpg
Tenía ganas de correr en esta ciudad. La considero un poco mía al haber vivido en ella durante muchos años y ser donde trabajo actualmente. Así que ha sido en Barcelona donde ayer realicé mi sexto maratón. No iba muy motivada a la cita, ya que he encadenado tres maratones en cinco meses y el último fue hace tan solo 8 semanas. Es el único maratón, además, en el que no he hecho ninguna salida larga de 30 o 32 kilómetros durante el entrenamiento, que se ha limitado a dos salidas de 24 kilómetros y dos medios maratones a tope. Llevaba muchos menos kilómetros en las piernas que en otras ocasiones, lo que me hacía pensar que no serían suficientes para afrontar un reto del calibre de un maratón. Sin casi nervios y pensando más bien poco en la carrera, durante la semana de tapering me limité a hacer un día de bicicleta (1 hora/20 km) y un día de rodaje suave de una hora. Así que llegué al domingo tan descansada que incluso llegué a pensar en si me acordaría de lo que es correr.

Por fin llega el día. Me levanto a las 5:00. Como siempre antes de una carrera, desayuno un plátano, una barrita Isostar y un té verde con menta. Cojo el coche y me dirijo a Barcelona, como todos los días, aunque hoy es diferente: ¡no hay atascos! A las 6:45 ya he aparcado junto a mi trabajo, en la Universidad, y me dirijo en metro a la plaza España, lugar de salida del maratón. Aunque es muy temprano, en el metro ya se ven corredores, son fáciles de identificar por su indumentaria. Yo voy sola, le he dicho a Jordi que no me acompañe, porque creo firmemente que me va  a ir mal y prefiero pasar el mal trago sola. Cuando llego a la zona de salida me dirijo al pabellón habilitado como guardarropa, donde espero poder cambiarme. Pero los voluntarios no nos dejan entrar, ya que, seguramente para evitar aglomeraciones, sólo se puede acceder a él para dejar la bolsa por una puerta y salir por la otra.  Toca por tanto despelotarse en medio de la calle, pero estamos a 12ºC y a ratos llueve. A mi me da igual, me lo tomo bien, pero la gente está algo enfadada. Me he traído un plástico que me va a ir de perlas. Dejo la bolsa en el guardarropa y decido calentar un poco (no lo suelo hacer nunca antes de un maratón). Nada, lo justo para entrar en calor y desperezar los músculos.

http://img01.mundodeportivo.com/2013/03/17/Marato-de-Barcelona
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Me dirijo a mi cajón. Estoy en el grupo de 3:30, nunca pierdo la esperanza. Este año la salida se da en olas, por cajones. Me parece una idea excelente, para así evitar el atasco de la primera parte de la carrera, debido a la estrechez de la carretera de Sants. Disfruto mucho de esos momentos previos y empiezo a correr. Mi idea es mantener un ritmo al entorno 4:50 min/km todo el tiempo que sea posible. Para ello voy mirando el Garmin contínuamente. Los primeros 7 kilómetros son en subida, pero controlo bien el ritmo y llego al km 10 en 49:30 minutos. Me obligo a tomarme un gel. Siempre me cuesta horrores hacerlo, pero esta vez me he comprado unas nuevas ampollas de Isostar con sabor a Cola, muy agradables,  que me tomaré en los kilómetros 10, 20 y 30.

Analizo cómo me encuentro y noto que estoy realmente bien. A veces me acelero a 4:45 min/km, por mimetismo con los corredores que tengo cerca, pero rápidamente reduzco y me sitúo a ritmo de crucero. Llego al kilómetro 20 muy rápido, o al menos eso me parece a mí. El circuito es muy bonito y pasa por atractivos turísticos de la ciudad muchos de los cuales hacía tiempo que no veía. Un momento impresionante es el paso por la Sagrada Familia. Paso el medio maratón en 1 h 44 min. Fantástico, he conseguido ganar 1 minuto sobre mi objetivo. Y, lo mejor, que estoy fresca como una lechuga. No me lo puedo creer, intento concentrarme y no alegrarme mucho porque aún queda lo peor. Los siguientes kilómetros van pasando rápidamente. Voy mirando el entorno, estoy muy tranquila y el ritmo no decae. Llego al kilómetro 30 en 2 h 28 min. Ya le he sacado dos minutos al crono y aún me encuentro bien. De repente, en el kilómetro 32, sin previo aviso, el ritmo decae ligeramente. Veo que con el mismo esfuerzo no puedo correr igual de rápido. Pienso que he agotado el combustible de carbohidratos y que empiezo a quemar grasas. Ahora corro algo más lenta, pero sigo encontrándome estupendamente. Así que prefiero dosificar el esfuerzo y ser conservadora, pues nunca se sabe lo que puede pasar. El tramo del frente marítimo no es muy agradable, pues está lloviendo y el viento nos sopla de cara. Además, casi no hay gente animando en esa parte del circuito. Pero pronto llega el Arco de Triunfo, con un pasillo de gente impresionante animando. A partir de ahí no vamos a estar más solos.

Kilómetro 12. Concentradísima.
Tremendo el tramo de subida hasta plaza Catalunya, estamos en los kilómetros 37 y 38. La sensación general del cuerpo es buena, pero me empiezan a doler bastante los cuadríceps. Ahora, aunque quisiera, no podría correr más rápido, pues noto que las rampas me acechan. Finalmente llego al kilómetro 40. He llegado aquí en 3 h 20 min. Estamos en el Paralelo. Más de 2 km de subida contínua. Un horror. Veo la plaza España a lo lejos, pero no llega nunca. Paso a muchos corredores que están caminando. Yo voy bien, hoy no he pensado en caminar en ningún momento. Son los dos kilómetros más largos de toda la carrera pero finalmente veo el arco de meta, con la fuente de Montjuic al fondo. Es espectacular. Sonrío, hacía tiempo que no lo hacía, y levanto los brazos. 42,195 km en 3 h 31 min 39 s. He conseguido mi mejor marca en maratón. Cuando menos  lo esperaba. Soy muy feliz.

domingo, 3 de marzo de 2013

Crónica del Medio Maratón de Cambrils (3 de marzo de 2013)

Hoy se ha celebrado 4ª edición de la Mitja de Cambrils, con una participación de más de 2.200 corredores y corredoras entre el medio maratón y la carrera de 10 km que tenía lugar conjuntamente. La salida se ha situado frente al Ayuntamiento y el recorrido ha consistido en completar 2 vueltas a un circuito de 10 km a lo largo del Paseo Marítimo de Cambrils. El día ha amanecido estupendo, con buena temperatura y sin nada de viento. La organización me ha parecido perfecta, con una zona de salida junto al polideportivo municipal con vestuarios y duchas, zona de aparcamiento, estiramientos dirigidos al acabar la carrera, zona de masajes, etc. El ambiente espectacular y, como viene siendo habitual en estos organizadores (los mismos del maratón de la Costa Daurada), un speaker fantástico y música para cargarnos de energía antes del pistoletazo de salida.

Me había inscrito hacía semanas en este medio maratón y me hacía mucha ilusión correrlo, ya que el circuito lo conozco como la palma de mi mano debido a las horas que paso entrenando aquí todos los veranos. Iba a ir sola, pero finalmente un compañero del club se ha lesionado y le ha dejado el dorsal a Jordi, que, pobre, no pudo hacer el medio maratón de Balaguer debido a una gripe y que, como os conté, corrí yo por él el pasado domingo. Mis sensaciones durante esta semana han sido buenas y he ido esta mañana a Cambrils con el convencimiento de que las cosas me iban a ir bien.

Jaume Leiva ganando hoy los 10 km de Cambrils. Foto: Atletisme Català
La salida se ha dado a las 10 h y hemos empezado a recorrer la primera vuelta del circuito. Enseguida he visto que mis ritmos eran más altos que los del domingo pasado en el medio maratón de Balaguer. Me he situado, además, en un buen cajón de salida, con lo que pocos corredores me han adelantado ni yo he tenido que pasar a mucha gente. Eso es muy importante en una carrera con tanta gente y, la verdad, me ha sorprendido agradablemente. La carretera es amplia y hemos podido correr sin problemas. El primer avituallamiento estaba en el km 5, justo donde se realizaba el primer giro de 180º y de vuelta a la zona de salida. He mirado el reloj al pasar por el km 10, en 45 minutos. Eso me ha tranquilizado bastante, pues mi miedo era que me atraparan los globos de 1 h 40 min.

Encuentro con el compañero del club Josema a menos de 2 km de la meta.
Foto: Xavi Capdevila.
La segunda vuelta ha sido un poco más dura, pues el sol ya calentaba en lo alto y me ha entrado bastante sed. Lo bueno de dar dos vueltas a un circuito es que te vas encontrando con la gente que va por delante y por detrás de ti, con lo que tienes un control mayor de la carrera. He visto a Jordi un par de veces, bien situado por delante de la liebre de 1:24 y también a los globos de 1:40, convenientemente alejados por detrás de mi. Vas saludando y animando a todos los conocidos y así la carrera se hace más entretenida.

Los dos kilómetros finales se me han hecho bastante duros, aunque intentaba aguantar el ritmo. Aunque el circuito es muy llano, los 500 metros antes de la llegada son en subida. Normalmente las subidas me hacen perder mucho tiempo, pero el oir la música y el ambiente de la llegada, con un montón de gente animando, me ha hecho no desfallecer. Además, como no había mirado más el Garmin, no tenía idea del tiempo que iba a hacer, así que esperaba igualar el 1:39 del pasado domingo en Balaguer. Pero cuando he visto acercarse el arco de meta con el crono, el subidón de adrenalina ha sido tremendo y he entrado esprintando. Con un tiempo de 1 h 37 min  36 s he conseguido mi mejor marca personal en medio maratón. Estoy contentísima.

Ahora, a esperar el maratón de Barcelona dentro de dos semanas. Estoy algo preocupada porque creo que me van a faltar kilómetros. Recapitulando, tengo los 42,2 km del maratón de la Costa Daurada hace 6 semanas, más dos salidas de 24 km y dos medios maratones. Los tiempos de estos últimos me auguran conseguir mi objetivo de 3 h 30 min en maratón, pero quizá esta vez la fatiga sea un problema añadido. Ya veremos y, si no, a la próxima.

¡Ya os contaré!

domingo, 24 de febrero de 2013

Medio maratón de Balaguer (24 de febrero de 2013)

Balaguer. Fuente: http://www.balaguer.cat/turisme/
Pues sí, esta no la tenía en mi agenda. Ahí andaba yo esta semana entrenando tranquilamente para el maratón de Barcelona, sin ningún estrés, cuando de repente Jordi coge la gripe. Llevaba semanas entrenando duramente para bajar su marca personal de 1 h 21 min en esta carrera, pero se encuentra realmente mal y con toda la pena del mundo decide no correr ("per anar a fer cagar no val la pena", dice). Con la inscripción ya pagada, hago un cambio de dorsal y decido ir yo en su lugar.

Balaguer está a unos 30 km de Tàrrega y la carrera empezaba a las 10:30, así que no ha sido necesario madrugar. Menos mal, porque a las 8 de la mañana estábamos a 1 bajo cero. Plátano, barrita Isostar y té verde con menta es mi desayuno. Cuando llego a Balaguer me encuentro con todos los compañeros del club que harán el medio maratón y la carrera de 10 km. Hoy seremos 28 fondistas. Hace un frío que pela. Nos preguntamos los unos a los otros con qué ropa vamos a correr. Miro a mi alrededor y veo de todo: desde corredores con camisetas térmicas hasta otros con tirantes. Llevo la bolsa al guardarropa y aún no me he decidido, pero finalmente el consejo del compañero del club José Luis me hace decidirme por correr en manga corta.

Sant Llorenç de Montgai. Fuente: http://blocs.xtec.cat/rbcoloniessise/
¡Qué frío y qué viento hace! Estoy tranquila y me encuentro bien, así que salgo a un ritmo algo rápido (4:34 min/km), pensando en que todo lo que gane kilómetro a kilómetro es tiempo que voy a restar al final. El circuito es bastante sencillo: se sigue una carretera junto al río Segre pasando por la población de Gerb y llegando hasta el embalse de Sant Llorenç de Montgai, donde se realiza un giro de 180º y de vuelta a la ciudad de Balaguer. El recorrido es bastante recto, pero no totalmente llano, pues la carretera va salvando bastantes desniveles. Hemos tenido la mala suerte de volver a tener un día de viento. Lo teníamos de espaldas en la parte de ida, pero nos ha castigado contínuamente en casi la totalidad de la vuelta.

Clasificación general femenina, de izquierda a derecha:
Arantza (5ª), Lola (2ª), Berta (1ª), Judit (3ª) y Toni (4ª)
Los paisajes espléndidos, aunque llegue un momento que uno no esté para admirar nada, pues ya tiene bastante con intentar mantener la mente tranquila y distraída de malos pensamientos (estoy cansada, hace frío, estoy hasta los c... del viento, no llegamos nunca, etc). Por fin llegamos de nuevo a Balaguer. La meta está dentro del campo de fútbol, con lo que los últimos metros se corren sobre la hierba. Ya veo el arco de meta con el crono: 1 h 39 min 40 s. Contenta. He quedado quinta de la general femenina y segunda de mi categoría, así que subo al podio y me vuelvo a casa con trofeo personalizado.

Y la semana que viene el medio maratón de Cambrils, ese al que sí que me había inscrito. Espero que nos abandone de una vez el invierno.

¡Ya os contaré!