jueves, 18 de septiembre de 2014

Rascando días de vacaciones

Vídeo a baja resolución del vídeo del bólido SPMN070914 desde
la estación de Folgueroles. (P. Pujols-J.M.Trigo/AAO-CSIC-IEEC)

Poco más de una semana después, he leído nueva información sobre el bólido que nos sorprendió el día de la Cursa de Cervera.  Y es que un equipo de especialistas está buscando en el municipio de Tàrrega los restos del meteorito. Desde los organismos dedicados al estudio de estos fenómenos han alertado a la población de que den aviso en el caso de que alguien los encuentre. Así que si alguien se tropieza con una piedra negra de formas redondeadas se puede poner en contacto con info@meteorits.cat.

Sólo han pasado unos pocos días desde mi última entrada, pero parece que haya sido un mundo, de lo intensos que han sido. Y es que, después de la carrera, nos fuimos una semana de vacaciones a Disneyland Paris.
Paseando por Main Street.

Fuimos en coche y nos alojamos en las cabañas del Davy Crockett Ranch, a pocos minutos de los parques. Había pensado que sería ideal poder correr por los caminos boscosos que rodean las cabañas, y para ello cargué mi maleta con las zapatillas y bastante ropa de correr. Ja, ja, ja, ¡qué ilusa! He estado 7 días sin correr ni un solo kilómetro. Eso sí, sin parar desde las 7:30 de la mañana hasta las 11 de la noche que nos íbamos a dormir.
Cabaña del Davy Crockett Ranch.

Además, hicimos la reserva con pensión completa, que nos permitía comer y cenar en buffet libre. Si le añadimos el copioso desayuno más un tíquet para una "Pause Gourmande" (merienda dulce), era para ponerse como el Quico. ¡Todo un reto para el control de peso!
Con Baloo.
Anduvimos también de paseo por París. El sábado fuimos a visitar la Torre Eiffel y cuando llegamos a los Champs de Mars nos encontramos con un follón impresionante: un montón de carpas, un escenario enorme, música, etc. Hasta que vimos que se celebraba "La Parisienne", una carrera exclusivamente para mujeres que congregaría al día siguiente a más de 35.000 participantes. Qué pena no haberlo sabido con más tiempo...
La Parisienne. Champs de Mars.
Con tanta gente pensaba que no nos podríamos hacer la foto, pero sí, al final la retratamos desde casi todos los ángulos posibles.
Torre Eiffel. Champs de Mars.
Siguiendo con nuestro paseo, nos encontramos de repente con el Pont des Arts. Había leído recientemente que el Ayuntamiento de París tiene un gran problema con ese puente, pues hay miles de candados en sus barandillas, que provocaron el hundimiento de una parte de esta hace unos pocos meses. Leerlo es una cosa, pero verlo en persona es otra. Creo que están buscando alternativas "artísticas, solidarias y ecológicas", y personalmente creo que es muy necesario. Para muestra un botón:
Pont des Arts, Paris, septiembre 2014.
Y ya de vuelta en casa he notado que se ha operado en mi un gran cambio. No sé si el "magic everywhere" ha tenido algo que ver, pero por fin han vuelto las ganas de competir y de entrenar para conseguir buenas marcas. Eso de estar 7 días sin hacer ni un solo kilómetro no recuerdo haberlo hecho nunca excepto en épocas de lesión y ha sido una regeneración total, física y mental. Ya estoy inscrita en el Maratón de la Costa Daurada-Tarragona del 18 de Enero, aprovechando las 48 h de promoción a 27 euros la inscripción. También me he inscrito en la Marxa de la Vall del Corb, de 22 kilómetros por los caminos de la comarca el próximo 5 de octubre. Ya la hice hace un par de años (aquí la crónica) y me encantó. Y después, vendrán todos los medios maratones. El año pasado quise participar en la Half Marathon Series de Tarragona, que premiaba a los 5 primeros clasificados de la serie en categoría masculina y femenina y logré quedar la 5a. Este año estoy pensando en volver a participar, pero han añadido una carrera más a la serie, así que serán 6 medios maratones desde noviembre hasta mayo. Suerte que es una distancia que me gusta mucho.

En fin, que vuelvo a estar a tope. ¡Ya os contaré!

A bientôt!



domingo, 7 de septiembre de 2014

Cursa de Cervera (7 de septiembre de 2014)

http://es.123rf.com/clipart-
vectorizado/wakeup.html
Oigo el kikirikí de un gallo. Miro el reloj y veo que sólo son las 5:18 de la mañana. Como hace rato que los nervios no me dejan dormir, me pregunto por qué será eso, si aún faltan un par de horas para el amanecer. Más tarde averiguo que los gallos no necesitan la luz solar para despertarse, sino que su "reloj biológico" les alerta dos horas antes de la salida del sol. Por lo que veo, el reloj de este funciona a la perfección y va repitiendo su canto cada pocos minutos, como si fuera la alarma de un despertador. De repente, oigo un estruendo lejano. Son las 6:56 y pienso que quizá sea un avión a reacción, pero no los he oído nunca tan cerca en Tàrrega. Luego me parece que quizá sea una tormenta. Se ve un resplandor como de un relámpago por la ventana. También me extraña, porque según el parte meteorológico hoy va hacer sol. Más tarde descubro que lo que se trata: el Bólido Diurno SPMN070914.

Mientras que la Naturaleza sigue su curso, nosotros nos levantamos para acudir a nuestra cita de hoy: la XIV Cursa de Cervera. Hace exactamente un año que no participo en ninguna carrera de 10 km. He hecho un buen número de maratones y medios maratones, pero los 10 km los tengo un poco abandonados. La verdad es que me impresionan bastante. Además, no estoy en mi mejor momento de forma, entre la lesión que me tuvo unas cuantas semanas sin entrenar y los calores del mes de agosto, que han mantenido mis ritmos de entrenamiento por los suelos. Hoy no va a ser un día muy diferente, pues hace mucho calor y bochorno, así que mis expectativas son bastante bajas.
100x100 Fondistes en Cervera (foto: Anna Salvadó)

La salida es a las 9:30. Al llegar nos encontramos con los compañeros del club, que será el más numeroso en esta edición de la carrera. También saludamos a nuestros amigos del club organizador. Enseguida pasan los minutos y, tras unos 10 minutos de calentamiento, nos dirigimos a la salida. El circuito no es el ideal para hacer marca, y yo tenía como referencia mis 46 minutos del año pasado, aunque sabía que en mi estado de forma actual era imposible acercarme a ese tiempo. El primer kilómetro es en subida. Después, bajamos hasta el kilómetro 4.5 y, a partir de ahí, una larga subida combinada con algún corto llaneo nos lleva hasta el kilómetro 9. Del 9 al 10 es una bajada rapidísima (si has llegado con suficientes fuerzas hasta allí).

Después de un minuto de silencio por el fallecimiento de un cerverino muy conocido, un redoble de tambores y un trabucazo nos marcan el inicio de la carrera. Conecto el Garmin al pisar la alfombra de cronometraje, pero al instante decido no mirarlo en ningún momento. Voy a un ritmo fuera de la zona de confort aunque sin sufrir demasiado. Unos compañeros del club me adelantan y me dicen: "¿qué, hoy vas de paseo?". Estoy sudando a mares y no puedo ir más rápido. De hecho, ni siquiera lo intento. Llego al avituallamiento del km 5 y, tras mojarme los labios, me echo el agua por encima. Veo un par de chicas a lo lejos, pero no pienso en alcanzarlas, pues no me veo con fuerzas. Sin embargo, adelanto a una de ellas hacia el km 6 y me sitúo a pocos metros de la siguiente, una chica joven. Seguimos así durante el resto del recorrido. A falta de unos 300 metros para la meta, Jordi (que ha hecho unos fantásticos 38 min) me está esperando y me grita que apriete al máximo. Entonces me animo a intentar un esprint final, pero la chica se da cuenta y también aprieta, así que entro por detrás de ella en meta. La felicito y nos abrazamos. He tardado dos minutos más que el año pasado. Un desastre, la verdad, sabía que estaba mal pero, ¡tanto!...

Con la cara lo digo todo. Fotografía de David Matas.

Sin embargo el calor ha pasado factura a casi todos, así que me llevo el trofeo a la primera de la categoría. Y aquí no se acaban las sorpresas, porque resulta que han hecho un sorteo mientras discurría la carrera y mi número de dorsal (el 32) ha resultado premiado con un arreglo de plantas verdaderamente precioso. ¡Gracias a Flors Montserrrat de Cervera!

Saludo de los presidentes del Club de Atletismo Cervera y Tàrrega
Dicen que hay que llegar al fondo para reaccionar y creo que estoy en ello. Después de la carrera, he vuelto corriendo a Tàrrega por los caminos que unen las dos poblaciones. Han sido 14 kilómetros adicionales que hacen de la actividad de hoy una buena tirada larga de cara a la temporada de medios maratones (mi distancia favorita). Ya los tengo marcados en el calendario. Si todo va bien, pronto os explicaré mis planes.
¡Hasta pronto!

domingo, 24 de agosto de 2014

De entrenamientos y tortazos


Esta semana ya he vuelto al trabajo y, con él, a la rutina de entrenamientos. He abandonado por tanto esos circuitos llanísimos junto al mar y he vuelto a esas subidas y bajadas, sin grandes desniveles, típicos de la zona donde vivo. También he cambiado el horario de entrenamiento y ahora corro por la tarde.

Os enseño una foto de un rincón de uno de los circuitos que tengo al lado de casa. ¿Veis el paisaje, con Tàrrega al fondo? Aunque supongo que tampoco os pasarà desapercibido ese mojón, que no tiene nada de pequeño...


Y esta cosa informe, hinchada, contusa y magullada es el estado de mi rodilla izquierda (de nuevo la "buena") después de caerme otra vez.

Entre la rodilla, el muslo, la espalda, la mano y el codo, esta vez estoy hecha un eccehomo. La verdad es que ando algo preocupada, porque no me parece normal. Y es que he pasado de no haberme caído nunca a besar el suelo dos veces en dos meses.

Por suerte el daño sólo es exterior, y puedo correr con bastante normalidad. Claro que a este paso, a la próxima me voy directa al hospital. Por eso estos últimos días he introducido tramos de escaleras en mis entrenamientos para mejorar la técnica de carrera, si es eso lo que me falla últimamente.

Hoy he hecho mi primera salida larga desde que me recuperé de la lesión, y he corrido 21 km. Las sensaciones han sido buenas, y la impresión al acabar ha sido que hubiera podido correr más kilómetros tranquilamente, como debe ser. Y la prueba de fuego, la rodilla derecha (la de la lesión) no la he notado en ningún momento. De la otra no hace falta ni hablar...

Y por fin tengo ya mi primer objetivo a la vista. Porque ganas de entrenar tengo muchas, pero de competir pocas, así que, para quitarme ese apalancamiento, me he inscrito en una carrera de 10 km el 7 de septiembre en Cervera, a pocos kilómetros de Tàrrega. Como la suelo hacer todos los años, el resultado también me orientará sobre mi estado de forma después de tantas calamidades.

¡Ya os contaré!

sábado, 16 de agosto de 2014

De plan sin plan

Aunque aún estamos a mediados de agosto, parece que el tiempo se ha estropeado un poco y, hoy, con el cielo tapado y viento de fuerza 4, he decidido cambiar la rutina veraniega, coger el ordenador y actualizar mi blog aprovechando la conexión wifi gratuita de la Biblioteca de Cambrils. ¡Qué ambiente más tranquilo se respira aquí! Mi hija está leyendo a mi lado uno de esos libros de misterio para niños que le encantan y ahora mismo esto se parece al paraíso.

Los días de verano van pasando con tranquilidad. En cuanto empieza a hacer buen tiempo, los fines de semana los solemos pasar en la costa. Como viene siendo habitual desde hace unos años, a las actividades del día a día hay que sumarles el espacio que dedico a correr. Y es que desde que me recuperé de la lesión de rodilla hace unas pocas semanas, no he parado de entrenar. Correr en Cambrils es bastante diferente a hacerlo en el entorno al que estoy acostumbrada. Por una parte, la altimetría es más benigna, pues suelo entrenar por un circuito prácticamente llano junto al mar. Pero por otra, en lo que respecta al clima, este también cambia radicalmente, y la alta humedad combinada con las temperaturas veraniegas hacen estragos en los ritmos de entrenamiento. Para no sufrir demasiado se hace necesario madrugar, por lo que suelo levantarme a las 7 de la mañana a correr. No soy la única que tengo la misma idea, así que el paseo marítimo está a rebosar de corredores y también de grupos de personas caminando a buen ritmo o en bicicleta. A veces suelo correr por el carril bici, siempre atenta a los ciclistas para apartarme rápidamente a la orilla a su paso. No estaba segura de si está permitido usar este carril para correr, así que decidimos preguntarlo a la Policía Local de Cambrils y, más tarde, a un amigo de los Mossos d'Esquadra. La respuesta fue la misma: el carril bici es sólo para bicicletas y vehículos con ruedas no motorizados (como por ejemplo patines). Así que si los ciclistas nos increpan, los corredores debemos apartarnos.

Estado del Garmin después de la avería
Hace unas semanas, para esquivar los atascos humanos del paseo marítimo y evitar correr por el carril bici, circulaba a una cierta velocidad por una acera muy estrecha llena de árboles a los que había que ir sorteando. Con tanta mala suerte que en una de estas no ví que las raíces de uno de esos árboles habían levantado considerablemente el suelo de adoquines y, sin más, me fuí al suelo. La caída fue estrepitosa y rápidamente se acercó a recogerme, con cara de espanto, un corredor que venía en sentido contrario. Caí de lado, y me hice unos buenos rasguños en la mano y el brazo, además de un golpe considerable en el hombro y en la rodilla izquierda (justamente la buena). Pero aún no había visto lo peor: había roto la pantalla del GPS. Este reloj tenía poco más de seis meses de vida, pues me lo reemplazó la casa Garmin cuando el anterior murió por agotamiento de su batería. Aunque con pocas esperanzas, volví a escribir a la casa explicando lo sucedido. Sin embargo, la respuesta fue rápida y muy conveniente: tendría mi reloj arreglado por unos 73 euros, muy lejos de lo que me hubiera costado un reloj nuevo.


Aleix y Ainhoa. Reserva de la Biosfera de Urdaibai.

Parte de las vacaciones las solemos pasar en mi tierra, Euskadi. Este año hemos combinado las tertulias familiares con algunas actividades deportivas, gracias a mi hermana que nos llenó la agenda al completo. Entre otras cosas, hemos ido en canoa por la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, también montamos a caballo e incluso tomamos clases de surf. En lo que respecta a este último deporte, mientras que mi hijo, a los diez minutos de su iniciación en el surf, ya cabalgaba las olas e incluso hacía giros en la tabla, a mí me quedó claro que no es algo que vaya a repetir. Durante las dos horas que pasamos en el agua, en la agreste playa de Laga, con grandes olas, conseguí mantenerme de pie sólo dos veces, y acabé totalmente extenuada.

Correr por allí es también un gran cambio en lo que respecta a los circuitos, llenos de desniveles. Y también hace falta aclimatarse, sobre todo a unas temperaturas más bajas y a muchos días lluviosos. Cómo, si no, sería todo tan verde...

Circuito de 14 km. San Isidro hacia Bizkargi (fotoszornotza.blogspot.com).
Circuito de 10 km. San Miguel (fotoszornotza.blogspot.com).
Y ya de vuelta en Cambrils, para acabar las vacaciones, estoy cumpliendo mis entrenamientos con un límite inferior de 4 días y 12 km mínimos por salida. Y es que no tengo ahora mismo ningún objetivo serio de competición a la vista, más que quizá una carrera de 10 km a primeros de septiembre, así que yo misma me estoy montando mi plan de entrenamiento, o más bien de mantenimiento, veraniego.

Os quiero explicar una anécdota muy curiosa que he vivido mientras corría por el paseo marítimo de Cambrils. Llevaba unos 5 km recorridos cuando me fijo en un corredor de edad mediana que seguía un ritmo parecido al mío unos 20 metros por delante. Veo que levanta la mano y saluda a un corredor. Al cabo de nada, levanta otra vez la mano y saluda a otro. Y así durante un rato. Ya os he comentado que el paseo marítimo está a rebosar de corredores, así que este corredor levantaba la mano contínuamente. Yo le observaba intrigada, pensando en que quizá se trataba de un experimento sociológico, ya que, en el tiempo que estuve detrás suyo, nadie le respondió al saludo. Algún corredor se giraba, intentando quizá confirmar si es que se conocían de algo. Alguna chica ni siquiera levantaba la cabeza. Entonces, veo acercarse a cierta distancia a un señor bastante mayor, corriendo a su ritmo, y se me ocurre que es muy probable que este corredor sí responda al saludo. Y así es: los dos se saludan al cruzarse. Entonces, de forma inconsciente, cambio mi "careto" de correr por una sonrisa de oreja a oreja, que provoca que, unos desconocidos que venían caminando me dijeran : "¡Adiós!".

¡Hasta pronto!





domingo, 6 de julio de 2014

¡En marcha!

Breve parte de guerra


Hoy hace 7 semanas de mi lesión de rodilla y creo que puedo decir que ya estoy recuperada. Ha sido una etapa de calma y de trabajar con la cabeza. Las primeras dos semanas, como casi no podía ni andar, fueron de descanso total. La tercera semana introduje la bici, haciendo todos los días una hora de bicicleta estática y, los fines de semana, un par de horas de bici de montaña. A la cuarta semana intenté correr, pero me quedaba coja a los 3 ó 4 kilómetros. Entonces decidí cambiar las zapatillas. Llevo plantillas a medida para corregir la pronación y las uso con zapatillas neutras, pero, revisando la suela de las zapatillas, ví que aún había huellas de pisada pronadora, así que, después de leer algunos artículos, decidí comprar unas zapatillas con control de pronación adicional. Me decidí por las Mizuno Wave Inspire. Además, empecé a usar también la cinta rotuliana que guardaba después de mi anterior lesión. Esta vez me la colocaba orientada hacia el exterior de la rodilla, aguantando el ligamento colateral, que era el que molestaba. Con esto, la mejora fue espectacular día a día. Primero pude correr 6 km, después 8, 10, 12 y 14. En 14 empezó a doler fuerte otra vez y bajé el kilometraje unos días. Hasta que finalmente esta semana ya he conseguido hacer las primeras series y correr 120 minutos. Algo de molestia existe, para qué nos vamos a engañar, pero me permite entrenar normalmente.

Estos 50 días me han dejado con un lastre de 1 kg de más y un ritmo lamentable, pero espero poder volver a la normalidad durante el verano. Vuelvo a entrenar con muchas ganas, aunque de competir aún son bien pocas. Así y todo, he empezado a consultar los calendarios de carreras y hay un par de retos que me llaman la atención. El primero es un maratón de montaña en septiembre y el segundo un ultra de 73 km en noviembre. Son objetivos bastante exigentes y aún no sé si podré alcanzarlos, así que ya decidiré más adelante si me inscribo o no. De momento, ya estoy siguiendo un plan de entrenamiento para largas distancias. En él se incluyen días de caminatas por la montaña y ayer, para inaugurarlo, decidimos ir con la familia de excursión.

¡De excursión!


No habíamos estado nunca en el Congost de Montrebei, un lugar espectacular situado a poco más de una hora de Tàrrega. Se trata de un desfiladero situado entre Aragón y Catalunya en el que el río Noguera-Ribagorzana ha creado a lo largo de millones de años unos acantilados verdaderamente impresionantes de hasta 500 metros de altura. Es, además, el único cañón intacto de Catalunya, sin infraestruturas de transporte ni líneas eléctricas, que sólo se puede recorrer a pie o en barca.

Desde la localidad de El Puente de Montañana, nos dirigimos por una pequeña carretera hasta La Masieta, lugar de inicio del recorrido y en el que se ha habilitado un aparcamiento. Allí nos colgamos nuestras mochilas, cargadas con los bocadillos de la comida y mucha agua, pues ya nos han avisado de que no hay fuentes en el camino, y empezamos a andar.


El embalse de Canelles, que cierra el paso al río al final del desfiladero, está lleno, así que encontramos mucha agua hasta los mismos márgenes del camino. El camino antiguo, que pasa por una cota inferior al que seguiremos, está ahora inundado. Al fondo, vemos ya el estrecho desfiladero por el que nos vamos a aventurar.


El paso por el primer puente colgante para superar uno de los brazos del río es precioso.


Y enseguida nos adentramos en el estrecho camino. Hay cables de acero sujetos en la roca a modo de asidero.


En algunos puntos el desfiladero se estrecha hasta alcanzar 20 ó 25 metros de anchura.


Hay algunas zonas con bancos de madera en las que se puede descansar y tomar fotografías.


El vértigo no está contemplado en esta excursión.


Seguimos adelante y, al cabo de 5 kilómetros, ya vemos que las paredes se empiezan a abrir.


Y llegamos al segundo puente. Este cimbrea más que el primero.


El camino se complica un poco.


Pero lo que nos queda por ver es también muy impresionante.



Aquí tampoco está permitido el vértigo.


Después de unas tres horas de camino, hacemos una parada técnica para comer en la cima del acantilado y volvemos sobre nuestros pasos. Pero antes hay que darse un chapuzón.


La cueva de La Colomera está en nuestro camino. Actualmente se están haciendo excavaciones en ella para hacer estudios de cambio climático. Llegar hasta arriba requiere un poco de esfuerzo, pero la imagen es espectacular.


Han sido más de 6 horas y unos 14 kilómetros de camino por un lugar maravilloso, absolutamente impresionante, que recomiendo a todos aquellos que algún día estéis por la zona. No es apto para personas con vértigo, aunque, con calma y cuidado, se puede hacer perfectamente con niños mayores.

Y, felices como perdices, seguiremos disfrutando del resto del verano.

¡Hasta pronto!

martes, 27 de mayo de 2014

Y colorín, colorado...

Pues eso, que el cuento se ha acabado.

Lo supe al instante en el kilómetro 23, pero continué corriendo hasta la línea de meta, ni más ni menos que en el kilómetro 42. Mientras la rodilla aguantara, el superar el dolor sólo dependía de la cabeza y esa la tengo bastante entrenada. Después de esperar un par de días a que desaparecieran los daños colaterales debidos al maratón, el miércoles ya se empezó a perfilar el alcance de la lesión.

Anteayer fui al fisio y me mandó a casa sin tratamiento. Me dijo que era una meniscopatía, que tenía que reposar durante dos semanas y entonces veríamos. Sin embargo, el escaso minuto en el que llegó a su diagnóstico y la ayuda del Sr. Google me hacen sospechar que pueda ser algún otro tipo de lesión, a cada cual más preocupante. Al médico no voy a ir, sé lo que me va a decir y sólo sería una medida de distracción para pasar el tiempo que necesita el cuerpo para arreglarse por sí solo.

Así que ahí ando preparándome psicológicamente para la invernada, que este año caerá en verano. Este pasado año he hecho bastante el animal, así que sólo queda agachar la cabeza y recoger los pedazos del cántaro. De momento he probado a hacer bicicleta y puedo hacerlo, así que intentaré mantener la forma pedaleando.

Espero volver pronto. ¡Adiós!

domingo, 18 de mayo de 2014

Marató de les Vies Verdes Val de Zafán (18 de mayo de 2014): el décimo

Aún recuerdo cómo me enfadaba con Jordi cuando veía las condiciones en las que llegaba a casa después de correr un maratón. Le decía que no me quería quedar viuda tan joven, que hiciera el favor de no hacer esas barbaridades. No era capaz de verle por ningún lado la gracia a maltratar el cuerpo de esa manera. Entonces yo no corría. Y ahora ¡cómo han cambiado las cosas! 
Hoy he acabado mi maratón número 10. Me inscribí hace bastantes meses, cuando por casualidad ví una referencia a esa carrera a través de un comentario de un amigo en Facebook. Y es que cuando la ví, pensé que podría ser una carrera preciosa. Se trataba de la primera edición del Maratón de las Vías Verdes Val de Zafán, con salida en Horta de Sant Joan y llegada a Tortosa, siguiendo el trazado de la antigua vía del tren, cerrado desde 1973 y hoy convertido en camino para ciclistas y paseantes. El recorrido combina un 90% de asfalto y un 10% de tierra, y atraviesa un total de 38 túneles, algunos de más de 500 metros de longitud. El circuito se inicia en el Parque Natural dels Ports a una altitud de 436 metros y el perfil es en bajada hasta aproximadamente el kilómetro 25. A partir de ese punto y hasta la meta, discurre en paralelo al río Ebro, y es casi llano. La distancia de 42,195 km, según nos ha informado la organización, está medida con rueda. Todo pinta perfecto.

Estación de ferrocarril, vía verde. Fuente: http://www.esgambi.com.
Así que el sábado por la tarde nos desplazamos hasta Tortosa. Nos llevamos sólo a Ainhoa, ya que Aleix decidió quedarse con sus abuelos para poder estudiar, pues la semana que viene la tiene llena de exámenes. Jordi y yo habíamos reservado una habitación en el hotel que sugería la organización, el Corona, mientras que la niña se iba a quedar en Amposta, en casa de su padrino. Así que recogemos el dorsal y la bolsa del corredor, cenamos pronto a base de pizza y a dormir. A las 5:30 de la mañana suena el despertador. Eso es lo peor de participar en carreras: los madrugones. A las 6 ya estamos desayunando: sólo un zumo de naranja y una tostada con mantequilla y mermelada. A las 7 nos plantamos en el lugar donde nos recogerán los autobuses que ha preparado la organización para llevarnos hasta Horta de Sant Joan. No somos muchos, unos 200 en el maratón y otros 200 en el medio maratón que se celebra conjuntamente. Personalmente, me gustan mucho las carreras poco masificadas. A las 8 ya estamos en la antigua estación del ferrocarril de Horta de Sant Joan. Desde donde nos deja el autobús, hay que caminar 1300 metros por la vía verde hasta el punto de salida. En este trayecto, nos toca pasar uno de los túneles como los que nos encontraremos durante la carrera. No está iluminado, el camino tiene bastante polvo depositado y hay corriente de aire. Da un poco de canguelo, la verdad.

Túneles. Fuente: organización.

A las 9 en punto se da la salida. La vía está asfaltada, pero no tiene más de 2 metros de ancho en esa zona, así que me sitúo bastante adelante para no tener que zigzaguear. La salida, en bajada, es muy rápida. Me pongo enseguida a 4:30 min/km sin demasiada sensación de esfuerzo. La mayoría de esos primeros kilómetros los hago entre 4:30 y 4:40 min/km. Pienso que todo ese tiempo que gane me va a servir en la segunda parte de la carrera. Enseguida empiezan los túneles. El primero me asusta un poco, ya que corro sin gafas ni lentillas, lo que no me afecta en condiciones de luz, pero cuando hay oscuridad no veo casi nada a más de dos metros. Así que es un un ejercicio de fe seguir al corredor de delante, levantar bien los pies del suelo y confiar en que no pase nada. El ritmo, por supuesto, se resiente bastante. Pero detrás del primero viene el segundo, y el tercero. Y es que son 38 túneles en 42 kilómetros. Del techo de algunos de ellos cuelgan algunas luces, pero muchos están sin iluminar. La organización recomendó el uso de frontal, pero no ví el mail hasta el mismo sábado por la tarde. De hecho, pocos corredores lo llevan. Hay un par de túneles de los que ya hemos recibido aviso. No tienen luz y son muy largos. La organización ha puesto en el suelo barras químicas de luz de emergencia, como guía. En ese punto ya estoy corriendo sola y las sensaciones son muy fuertes: una oscuridad absoluta y una hilera de barritas fosforescentes que te van guiando. En mi interior pienso que estoy viviendo una experiencia única y que tengo que disfrutarla, así se me va el miedo a pegarme un tortazo. El paisaje es espectacular, rodeados de montañas, barrancos, cursos de agua...; es un sitio ideal. En el kilómetro 7.7 y como ya nos han avisado, nos hacen salir de la vía verde por un estrecho sendero que comienza en una bajada resbaladiza y llena de piedras. Serán 900 metros. Es como un tramo de carrera de montaña y enseguida pienso en Jordi, que siempre corre sobre asfalto y va en el grupo de delante con el sub-3 h en mente.

Segunda parte. Fuente: organización
Sufriendo. Foto: Ximo Barberà

Los kilómetros avanzan, y vamos encontrando los avituallamientos. Yo bebo agua en todos, ya que, aunque el cielo está bastante tapado, nos sopla de cara viento del sur y la humedad es muy alta, así que la sensación de sed es muy grande. Nos encontramos a muchos ciclistas que aprovechan el domingo para hacer una salida, y nos animan muchísimo. También nos anima la gente que se concentra en las antiguas estaciones, alguna de ellas convertida en restaurante. Llega el medio maratón y paso la alfombra de cronometraje en 1 h 39 min. Estoy contenta pero, al cabo de unos pocos kilómetros, creo que mi carrera se ha acabado. Noto un pinchazo muy doloroso en la parte externa de la rodilla derecha y una especie de agarrotamiento. Voy coja e intento compensar el dolor con la otra pierna, hasta que veo que se me pasa un poco y sigo corriendo. Esto se volvería a repetir dos veces, aunque parar para prevenir una posible lesión no está en mis planes, pues no tengo prevista ninguna carrera más hasta septiembre. La segunda parte de la carrera es mucho más dura. Discurre en paralelo al río y a la carretera, y hay tramos con rectas larguísimas. También hay algún repechón que, en mi caso, tengo que subir andando. Empiezo a encontrar corredores andando. Yo tengo que hacer un gran esfuerzo para encontar el ritmo y continuar adelante. Además, los últimos kilómetros son sobre pista de tierra junto al canal, lo que a estas alturas impide aún más mantener un buen ritmo.
Cruzando el último puente (Tortosa)

Llegada a meta

Ya se ve Tortosa. Cuando estoy entrando en la ciudad me encuentro con J.R., un compañero del club que es de allí y que ha venido a buscarme corriendo con su hija Marisín, que va en bicicleta. Se ponen los dos detrás mío y me animan muchísimo. Les he de agradecer que me hicieran encontrar energía cuando pensaba que ya no quedaba nada. Además, me dan indicaciones sobre por dónde he de pasar en el lioso recorrido del tramo urbano de la carrera que me hace dudar en algunos momentos. Llegamos al puente sobre el río Ebro y allí nos separamos con un último grito de ánimo. Sólo queda atravesar el puente y ya estaré en la meta. Oigo la megafonía, que anuncia mi llegada. Mis amigos de Tortosa y Amposta están allí esperándome, junto con Jordi y Ainhoa, todos gritando como posesos. Es tan emocionante que se me saltan las lágrimas. Entro en meta en 3 h 34 min 01 s. Es lo máximo que he podido hacer hoy, pero estoy muy contenta. Además, he sido la segunda mujer. A Jordi le están dando un masaje, ya que a las horas que llega él no hay cola. También está muy contento, pues, a pesar de la dureza del recorrido, ha hecho 2 h 58 min, siendo el 6º de la general y el 3º de su categoría.
Zona de meta.

En definitiva, es un maratón muy recomendable y perfectamente organizado. No tengo absolutamente ninguna queja sobre él. El trabajo de los voluntarios (más de 80 personas) es excelente. El obsequio (una sudadera con capucha) es chulísimo y el avituallamiento a la llegada, con bebidas, fruta, gominolas, frutos secos y un plato de pasta o bocadillo de longaniza, muy correcto. Ahora bien, tengo que prevenir a los que, como casi todos nosotros, pensábamos que era un maratón fácil y apto para hacer marca. No es así, ya que lo que se puede llegar a ganar en los primeros kilómetros de bajada se pierde con creces en la segunda parte.Sí que es, sin embargo, un maratón ideal para disfrutar de un entorno bellísimo y una experiencia personal diferente.

Entrega de premios
Yo, ahora, estoy casi sin poder andar, poniéndome hielo en la rodilla, tomando ibuprofeno y con una rodillera de neopreno, esperando que pasen un par de días y pueda analizar si la cosa es grave.

¡Ya os contaré!