Sin embargo, hoy no era un mal día. Mientras todos han vuelto a la rutina, yo sigo de vacaciones, ya que pronto cambiaré de lugar de trabajo y tenía que gastar todos los días de permiso que me quedan. Recuerdo que ayer estaba contentísima de no tener que levantarme a las 5 de la mañana durante una semana más. Y, aunque a las 5 tenía ya los ojos abiertos, ¡no me he levantado hasta las 9!
![]() |
| Detrás de la niebla, siempre está el sol. |
Era el momento de reaccionar. Así que he apagado el ordenador. Sin descuidar las labores diarias, he ido a hacer la compra a tres supermercados distintos, pues en cada uno encuentro diferentes productos que me gustan. Luego he dejado la comida preparada. Y, finalmente, el momento que había programado: me he calzado las zapatillas.
Me encanta correr al mediodía, es mi hora favorita, aunque sólo lo puedo hacer los fines de semana. Hoy en cambio, podía aprovecharlo. Además, por primera vez desde el año pasado, la temperatura era tan agradable que podía salir en pantalón corto y manga corta. Adoro el calor. Hoy era día de música, así que me he puesto los auriculares y he salido a correr. He estado una hora disfrutando del esfuerzo, del sol, de los caminos solitarios. Adaptando el ritmo a la música. Sin pensar en nada, sólo pendiente del terreno que pisaban mis zapatillas. Hasta que ha sido la hora de volver.
Y, cuando he llegado a casa, ya volvía a estar en equilibrio.

No hay comentarios:
Publicar un comentario