El día empezó a la 6:30 de la mañana. Lo peor de estas citas es eso: tenerse que levantar tan pronto para desayunar alguna cosa, aunque a esas horas y con los nervios de la noche tengamos el estómago cerrado. Como viene siendo habitual, me tomé una botella de 500 ml de Isostar Long Energy y una barrita Cereal Max, acompañada de un té a la canela. Eso fue todo hasta la hora de comer, más de 8 horas después. Me levanté con un dolor de estómago bastante considerable que hace días que arrastro. Creo que son las pastillas de hierro que llevo tomando desde hace seis semanas las que están haciendo estragos. Sin embargo, he notado una mejoría física y anímica muy importante en poco tiempo, así que no las pienso dejar.
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| Circuito medio maratón de Salou |
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| Perfil del medio maratón de Salou. A partir del km 11 la cosa se complica... |
Los primeros 10 km son bastante aburridos. Vas callejeando por el interior y las afueras de Salou, sin ver el mar ni una sola vez. Sin embargo, el circuito se anima considerablemente en la segunda parte. A partir del kilòmetro 11 empiezan las cuestas y, aunque no es fácil, es muy entretenido. Iba bastante tranquila, así que decidí no mirar el Garmin. Sólo lo hice al paso por el kilómetro 10, en 46 minutos, y a la llegada. Creo que es una buena estrategia psicológica, al menos para mí. Notaba que iba a buen ritmo y que lo podía aguantar sin demasiado esfuerzo. No tuve en ningún momento ningún bajón ni ganas de dejar de correr. Llevaba un gel para tomarlo hacia la mitad de la carrera, pero no lo hice porque me encontraba bien y no quería molestar al estómago más de lo debido. Como os he contado otras veces, las cuestas no son lo mío. En los tramos de desniveles mi ritmo baja considerablemente. Entre el kilómetro 16 y 17, coincidiendo con unas vistas espectaculares, se encuentra la mítica subida en forma de serpiente que, aunque no es muy larga, hizo que muchos corredores que tenía a mi lado empezaran a caminar. Yo, como una jabata, reduciendo zancada y acompañándome de brazos, la conseguí subir sin parar.
Casi sin darme cuenta llegué al kilómetro 21. No me podía creer lo corta que se me había hecho la carrera y lo bien que me encontraba de caja y de piernas. Cuando ví a lo lejos el arco de meta, decidí esprintar contra mí misma (la siguiente mujer entraría 2 minutos y medio después) y finalmente pisé la alfombra de cronometraje en 1 h 40 min. Muy feliz, recuperando sensaciones que creía perdidas, y con una importante inyección de ánimo para mi siguiente cita: el maratón de la Costa Daurada dentro de cinco semanas.
¡Ya os contaré!

